Las costas de Cádiz, Málaga, Granada y otras zonas del Mediterráneo se han llenado de medusas gigantes (Rhizostoma Luteum). Llevamos varios días viéndolas en las costas españolas, pero ¿es normal que estén en las costas españolas? ¿Son peligrosas para nosotros?

Antes de comenzar a hablar más sobre estas medusas gigantes es importante señalar que, en principio, no son peligrosas. Eso sí, las picaduras pueden doler y escocer unos días, pero no hay que alarmarse. De todas formas, como ya explicamos en Hipertextual, hay varias maneras de tratar estas picaduras en un primer momento. Además, ante cualquier signo extraño lo mejor es acudir al puesto de primeros auxilios o al hospital; ya que, aunque es raro, se puede dar una reacción alérgica, por ejemplo.

Medusas gigantes en costas españolas

Las picaduras de medusas gigantes (Rhizostoma Luteum) no son peligrosas para las personas; pero sí son urticantes

Las medusas Rhizostoma Luteum pueden llegar a pesar hasta 40 kilos, tener una envergadura de alrededor de 2 metros y unos tentáculos de medio metro. No es la primera vez que se observan en las costas españolas. De hecho, el primer avistamiento recogido se remonta a 2011. También sirvió para confirmar la existencia de estas medusas, que habían sido descritas en la literatura científica; pero no se había confirmado su existencia.

Pero ¿cuál es la causa de que las medusas gigantes estén viniendo a las costas españolas del Mediterráneo? El cambio climático parece ser la clave. Debido a que hay más nutrientes debido a los fertilizantes de la agricultura y las altas temperaturas del mar, estas medusas terminan paseándose por aquí. No a todas las medusas les encantan las aguas cálidas, pero en este caso parece que sí es así. Y las vamos a ver más a menudo de lo que nos gustaría en los próximos años debido al cambio climático, ya que aumentará las temperaturas cada vez más. A menos que nos decidamos a hacer algo para frenar la crisis climática y la contaminación de las aguas.

Las medusas, sean gigantes o no, son parte del mar. Por lo que encontrárselas en verano es de lo más normal. Para evitar un encontronazo, lo mejor es seguir las indicaciones de los socorristas o evitar bañarse con bandera roja; también no tocarlas si las encontramos en la arena, pueden seguir produciendo urticaria a pesar de estar ya muertas.