La nueva serie de Netflix Clickbait es una trampa. Una ingeniosa y bien construida, pero no demasiado hábil. De hecho, durante los primeros capítulos de un total de ocho, el argumento parece no tener ni idea de a dónde se dirige.

Por un lado, es una mirada durísima e inquietante sobre la nueva visibilidad inmediata de las redes sociales. Por el otro es un thriller de suspense que basa su efectividad en la forma en que elabora el miedo y la amenaza. Pero ninguna de las líneas argumentales, y hay más de las necesarias, parecen conducir a ningún lado. De modo que la serie también ser podría ser un truco pesado de la plataforma.

¿Una serie llamada Clickbait que tiene poco que decir? El primer capítulo parece un riesgo calculado. De hecho, uno de los puntos más fuertes de la serie es la audacia con la que asume su superficialidad. Como si fuera una especie de extraña versión de Black Mirror con menos impacto y sustancia, Clickbait se hace preguntas. Montones de ellas. ¿Cómo influye en la actualidad la búsqueda de reconocimiento virtual?¿Qué tan lejos podría llegar cualquiera para obtenerla?¿Cuándo un crimen merece ser mostrado a una audiencia voraz e implacable? 

Pero a pesar de lo sugerente que puede parecer cualquiera de esos cuestionamientos, la serie no responde ninguno. De hecho, lo que parece una gran puesta en escena es en realidad una premisa que parece calcada de cualquier retorcido argumento de suspense actual. 

'Clickbait', el camino a ninguna parte 

Cuando el fisioterapeuta y en apariencia modélico ciudadano Nick Brewer (Adrian Grenier) desaparece, la situación es la puerta abierta a algo más siniestro. Poco después, se publica un video en el que Nick aparece golpeado y maltratado. Entre las manos sostiene un cartel que podría ser una confesión. “Abuso de mujeres”. Pero en realidad, la grabación y las frase envuelven algo más peligroso. “Con 5 millones de visitas, muero”, dice y sorprende por el hecho de que a la vista del aspecto del Nick parece una amenaza cierta. 

A partir de allí, la serie de Netflix comienza un irregular recorrido hacia la búsqueda de la verdad. Curiosamente para algunos personajes es mucho más importante la reputación de la víctima que su integridad. Y mientras la investigación policial parece no hacer otra cosa que cometer errores en una larga sucesión de equívocos, Clickbait plantea una idea clave. ¿Es real todo lo que vemos? El interrogante se plantea tanto si se trata de la necesidad de la familia por aclarar que Nick no es un maltratador, por cómo evitar su muerte. 

Uno de sus grandes fallos es insinuar que hay algo debajo del contexto sin lograr profundizar de ningún modo en la premisa

El paralelismo resulta incómodo y también cada vez más disparatado. En especial cuando la serie de Netflix basa su efectividad en su capacidad para abarcar varios puntos de vista. Cada uno de los episodios muestra una faceta de Nick. Lo hace con una versión abstracta y subjetiva sobre quién es el hombre que su entorno cree conocer. 

Su hermana, el detective a cargo del caso hasta la amante en línea de la víctima. Todos parecen tener una opinión por completo distinta y una mirada incómoda sobre algo más grande. El tema de la privacidad, fama instantánea y la condena sin prueba del mundo online están presentes en Clickbait. Pero no hay una forma real de analizar y contextualizar todo lo que la serie quiere abarcar a la vez. Uno de sus grandes fallos es insinuar que hay algo debajo del contexto sin lograr profundizar de ningún modo en la premisa. 

Para cuando la identidad de Nick se encuentra en discusión y su vida en peligro, la serie decae por completo. El argumento no parece tener mucha idea de hacia dónde dirigir sus planteamientos. Y es entonces, que la escasa atmósfera que había logrado crear se convierte en una combinación de suspenso, con una cínica versión del bien. Sin una identidad o mucho menos premisa que mostrar, Clickbait termina por desconcertar por su frivolidad.

La serie de Netflix cumple lo que promete y eso no siempre es bueno

De la mano de los showrunner Tony Ayres Christian White, Clickbait intenta utilizar a Internet como un villano anónimo y lleno de recursos. También el fenómeno de lo viral como una especie de arma de guerra violenta y difícil de entender. Pero a pesar de lo ingeniosa que pueda parecer la premisa, Clickbait pierde la oportunidad de desarrollarla. 

De hecho, uno de los mayores fallos de la serie es la intención de dar lecciones morales solapadas. Como si se tratara de un juego de espejos, Clickbait cambia de ritmo y tono para entonces cuestionar la identidad ególatra de una época vanidosa. 

Y es válido que lo haga a medida que se acerca a lo que parece un plot twist inesperado que, sin embargo, es predecible desde la primera escena. Al final, cuando la revelación llega y la serie pierde fuelle en su capacidad para interesar, queda claro que no hay mucho qué decir. Clickbait jugó sus cartas y lo hizo mal. 

Con su aire cínico, su uso de la idea de Internet como un enemigo a temer, Clickbait es un engaño a gran escala. Y tal vez por eso, el hecho que su premisa coincida tanto con su título sea desconcertante. El punto más controversial de una serie de ideas mal planteadas que no llevan a ninguna parte, a pesar de sus promesas de hacerlo.