El gigante del comercio online quiere adentrarse, todavía más, en las tiendas físicas. La compañía estudia abrir nuevas tiendas en algunas ciudades de Estados Unidos, aumentando así su oferta minorista en el territorio. Una buena noticia para los clientes que no confían del todo a la hora de adquirir productos a través de internet, pero también un duro golpe para los comercios tradicionales.

Hasta ahora, la compañía ha apostado por el comercio físico con tiendas que destacan más por sus tecnologías más que por sus productos —a excepción de algunas pop-up y librerías—. Un claro ejemplo es Amazon Go, donde los clientes pueden adquirir alimentos y salir sin pasar por caja, dado a que los carritos de compra y los cientos de sensores ubicados por el local son capaces de escanear el producto, mientras que el pago se realiza a través de la cuenta de Amazon. Muchas de las tiendas físicas, además, cuentan con un sistema de pago más avanzado que consiste en una lectura de la palma de la mano. Son por lo tanto, un escaparate a los avanzados sistemas de Amazon y están lejos de competir contra los clásicos supermercados.

Según el diario The Wall Street Journal, las nuevas tiendas de Amazon serían similares a los grandes almacenes, aunque con una superficie más pequeña, de unos 900 metros cuadraos. Se prevé que los locales físicos de Amazon vendan todo tipo de artículos, desde ropa, productos para el hogar, libros o hasta dispositivos tecnológicos. Estos comercios también podrían utilizarse como puntos de entrega y recogida de pedidos.

¿Realmente necesita Amazon tiendas físicas?  

Es probable que muchos de los productos que Amazon coloque en sus estantes sean de la propia marca —los conocidos Amazon Basics, por ejemplo—. La compañía, además, también podría apostar artículos de fabricantes o distribuidores populares o, incluso, productos de comercios o de producción local.

La mayor parte de las ganancias de Amazon provienen de la venta online. Los ingresos de las tiendas físicas, sin embargo, han aumentado un 11% respecto al 2020, según los últimos datos. Teniendo en cuenta que los nuevos almacenes abarcarían más productos que las actuales tiendas ubicadas en las diferentes ciudades de Estados Unidos, la estrategia de Amazon podría ser muy acertada. Añadiendo, además, la posibilidad de capturar a aquellos clientes más reacios a comprar a través de internet. También dará la oportunidad de poder ver en persona, probar o tocar, los productos de las tiendas antes de ser adquiridos. 

Los planes de Amazon, sin embargo, podrían perjudicar enormemente a los comercios minoristas tradicionales.

Amazon lleva años poniendo en jaque a las tiendas que venden sus productos en pequeños comercios. Los competitivos precios, rápidas entregas y el atento servicio de atención al cliente, entre otras ventajas del portal online, obligaron a muchas tiendas a cerrar y despedir a sus empleados, dado a que sus habituales clientes habían encontrado una forma más rápida y sencilla de adquirir el producto que necesitaban.

Las nuevas tiendas de Amazon supondrían un duro golpe más a los pequeños comercios, que todavía siguen luchando contra las tiendas online y continúan recuperándose tras las pérdidas frente a las restricciones impuestas por los elevados casos de COVID-19.

Amazon todavía no ha confirmado su intención de adentrarse al comercio físico. Por lo tanto, es pronto para conocer el impacto que podrían tener sus grandes almacenes frente a las tiendas locales.