Hace más de dos años que se aprobó el plan del Gobierno para luchar contra las pseudoterapias. Y más de dos años desde que los profesionales de la psicología entraran en un debate por la posición del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Apoyaba el plan, pero matizaba que algunas pseudoterapias podían tener beneficios contrastados para la salud de los pacientes si las realizaban profesionales de la psicología. Saltaron las alarmas en el sector y, aunque luego se matizaron esas declaraciones para El País, muchos psicólogos pedían una respuesta firme contra la pseudociencia. Una postura que critican que no se ha tomado y que ha dado pie a que, más de dos años después, se sigan llevando a cabo tratamientos discutidos como la terapia Gestalt. Un enfoque que para algunos tiene puntos interesantes y útiles para los pacientes. Para otros es una pseudoterapia que incluso responde a comportamientos sectarios.

El Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias tiene como objetivo informar a la población de las pseudoterapias actuales, para lo que han hecho una lista de las terapias sin evidencia científica. Dentro de esta lista, de más de 100 reconocidas, no se encuentra la terapia Gestalt. Es, sin embargo, un punto de conflicto para los profesionales de la psicología. Definir esta terapia es complicado. 

"Es una psicoterapia que tiene como objetivo sobreponerse a ciertos síntomas, permitir llegar a ser más completo y creativamente vivo y liberar de los bloqueos y asuntos inconclusos que disminuyen la satisfacción óptima, la autorrealización y el crecimiento", definde Wikipedia. O "es una terapia humanista. Centrada en lo que a las personas les sucede y lo que la persona necesita y quiere. Es una terapia experiencial que trabaja con la vivencia del momento presente, en el aquí y ahora", precisa un centro que ofrece terapia Gestalt.

El 'batiburrillo' de la terapia Gestalt

Para Anastasio Pablo González Báez, psicólogo con habilitación sanitaria y experto en Psicooncología, la Gestalt tiene que entenderse como una pseudoterapia porque tiene muy poca evidencia.

"No es psicología porque es una mezcla de técnicas y cualquier persona puede ser terapeuta de Gestalt, desde un profesional de la psicología hasta una persona que ha estudiado ADE", excplica. "Es un batiburrillo de cosas, como las constelaciones familiares y los eneagramas, que no tienen sentido ninguno", dijo a Hipertextual

No es el único psicólogo que alerta sobre la poca evidencia de la terapia Gestalt. Su poco respaldo científico no es una novedad para el sector. Pero eso no ha supuesto hasta ahora un freno para que siga siendo utilizada por los psicólogos. Incluso apoyada por algunos Colegios Oficiales de Psicología. Y, de manera indirecta, por las autoridades sanitarias.

El Institut Gestalt de Barcelona

El Institut Gestalt es uno de los centros especializados en España. Situado en el centro de Barcelona, ofrece formaciones y masters específicos sobre esta terapia. El curso básico de Formación en Terapia Gestalt tiene un precio de 2,100€ por año. Pero, tal y como apuntaba Anastasio Pablo González Báez, esta técnica es "un batiburrillo" de pseudociencias. Una de ellas son las constelaciones familiares, incluidas en el registro de pseudoterapias del Ministerio de Sanidad. Otra es el mindfulness y la hipnosis erickosniana, también incluidas en la lista. 

El centro ofrece formaciones en constelaciones familiares e hipnosis ericksoniana

Es un centro que promueve las pseudoterapias. Ofrece formaciones, a altos precios, sobre las mismas. Sin embargo, el Institut Gestalt está reconocido y registrado como centro sanitario de psicología clínica por parte del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya. Por el momento, no hay indicios de que las autoridades sanitarias, tampoco los Colegios Oficiales de Psicólogos, frenen estas prácticas.

"Esa es una parte de las lagunas de la psicoterapia", aclaró el psicólogo Manuel Pérez, experto en formación y atención en el problema social de los movimientos sectarios y abuso de debilidad. El problema, continuó, es que las fronteras de la psicoterapia no están definidas, así como tampoco lo está la palabra terapia. "Puedes estar en un centro experto en pseudoterapia y puedes darte de alta como centro de psicología clínica", aclaró. 

Una terapia infinita

Si se cumplen las condiciones que impone el Departament de Salut en este caso, así como los mínimos impuestos por el Ministerio de Sanidad, se puede dar de alta como centro sanitario de psicología clínica. "¿Pero luego quién se encarga de vigilar si realmente se realiza psicología clínica en ese centro?", se pregunta Manuel Pérez. Ahí está el problema. 

El psicólogo coincide con Anastasio Pablo González en que la terapia Gestalt es un saco donde van cayendo algunas pseudoterapias. Y la primera señal es la lista de docentes del Institut Gestalt. Una parte importante de las personas que imparte los cursos no son psicólogos. "Se empieza a difuminar qué profesional es el que está formando en terapia Gestalt, y no son profesionales sanitarios", dijo en entrevista con Hipertextual.

Respecto a la terapia, el psicólogo subrayó que no se puede decir que una persona consiga mejorar su vida con la terapia Gestalt. El sistema es abierto y se incluyen muchas terapias diferentes. "Si hablas con gestaltistas, te dirán que es una forma de vivir". Pero al final, continuó, lo que se genera es una persona a la que le dices que necesita terapia constantemente. 

"Se consigue hacer vulnerable a la persona y hacerle creer que necesita desarrollo personal y consumir terapias. Por eso hay tantos cursos dentro de la terapia Gestalt. Empiezas por una cosa específica y acabas descubriendo que te pasan muchas otras y que necesitas darle vueltas a tu historia para buscar los 'verdaderos' problemas". 

Manuel Pérez

Un largo catálogo de opciones

En la página web del Institut Gestalt de Barcelona hay una amplia gama de terapias diferentes, la mayoría de ellas englobadas dentro de la formación en Gestalt. Como puede ser las constelaciones familiares y la hipnosis ericksoniana, ambas incluidas en la lista de pseudoterapias reconocidas por el Ministerio de Sanidad.

Otras se encuentran en terapias en evaluación. Con ayuda del psicólogo Manuel Pérez, Hipertextual ha realizado un listado de todas las pseudoterapias o terapias sin evidencia científica que se ofrecen en este centro.

Sin embargo, el centro sigue estando registrado en el Departament de Salut. Así lo ha confirmado el departamento en un correo electrónico a Hipertextual. "Os informamos que en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios consta inscrito el centro Institut Gestalt, con la oferta asistencial de psicología clínica y psicología sanitaria".

Asimismo, el Departament de Salut aclaró que las bases generales para la autorización de los centros responden al Real Decreto 1277/2003 y el Decreto 151/2017, en los que se establecen los requisitos y las garantías técnico-sanitarias comunes de los centros y servicios sanitarios.

"Queda fuera de la autorización sanitaria de cualquier centro o servicio sanitario toda actividad formativa que se realice ya que esta no forma parte de la oferta asistencial definida en la normativa anteriormente citada".

Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya

La respuesta aclaró que las formaciones o cursos que puedan impartir en centros sanitarios no tiene relación con la oferta asistencial, que es al fin y al cabo la que acredita que el instituto cumple las condiciones para estar reconocido por las autoridades sanitarias como un centro de psicología clínica. 

Por su parte, el Ministerio de Sanidad aclaró que para considerar a un centro sanitario es necesario responder a un conjunto de acciones de promoción, prevención, diagnóstico o tratamiento dirigidas a fomentar o mejorar la salud de las personas. La autorización, no obstante, es competencia de cada comunidad autónoma.

En este contexto, "aquellas técnicas que se publiciten como sanitarias, no siéndolo porque han sido identificadas como pseudoterapias, siendo estas las sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad, no podrán realizarse en centros sanitarios al no ser actividades sanitarias, pudiéndose realizar en centros que no sean sanitarios".

Hipertextual se ha puesto en contacto con el Institut Gestalt para conocer más detalles sobre su oferta formativa pero no ha recibido respuesta.

Cuando la terapia Gestalt tiene toques sectarios

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La terapia Gestalt, que para algunas personas no tiene fin, se ha vinculado incluso con comportamientos sectarios. Estos se pueden dar por la implicación vivencial que se da en los retiros a los que acuden muchos de los alumnos que se están formando en terapia Gestalt. Sin embargo, todo depende de la ética de cada instituto y no es una generalización para todas las formaciones de Gestalt. 

Para Ana (nombre ficticio), no obstante, fue la sospecha de que se dieran estos comportamientos sectarios lo que provocó que abandonara rápidamente el Máster que estaba cursando en terapia Gestalt. La formación no la inició en el Institut Gestalt de Barcelona, sino en otro parecido de la provincia de Lleida. Ana había acabado la licenciatura de psicopedagogía y le recomendaron el curso de dos años en el que le prometían que saldría siendo terapeuta y con la formación para hacer psicoterapias y abrir una consulta. "Me lo vendieron todo como si fuera oficial y lo quise probar", recordó para Hipertextual

"En ocasiones parecía una secta sexual, me pareció muy peligroso y lo dejé".

Lo que en ese momento no le comentaron a Ana fue que una de las estrategias del curso es que la terapia Gestalt se utiliza con los alumnos que están estudiando el Máster. Sin ella quererlo, pasó de estudiante a paciente y a hacer actividades como la biodanza. "Nos dijeron que nos iban a poner música y que teníamos que bailar y expresarnos con nuestro cuerpo", explicó. También animaban a los alumnos a tocarse entre ellos. Ana ya se mostró reticente a realizar estas actividades que poco tenían que ver con el Máster que ella imaginaba. La situación empeoró con los días. 

Traspasando una fina línea

Otra de las prácticas tenía como objetivo romper barreras físicas. La mujer que llevaba el curso dividió al grupo en parejas, supuestamente antagónicas en su forma de ser. A Ana le tocó con un compañero de cerca de 60 años, y ella tenía 24. 

"Nos teníamos que tirar en el suelo y la otra persona podía tocarnos donde quisiera, por todos lados. Porque teníamos que aprender que nosotros teníamos muchos tabús a nivel sexual y barreras psicológicas y las teníamos que romper. Decía que la sexualidad hay que vivirla de manera natural y para eso tenía que estirarme para que un tío de 60 me tocara la parte del cuerpo que quisiera. Este era el nivel". 

Ana (ex alumna de terapia Gestalt)

Ana se negó a realizar esta actividad, así como otras en las que no veía ningún aprendizaje detrás. La presión para que continuara con el curso era brutal. La señora que llevaba el Máster "me machacaba a nivel psicológico y me decía que tenía muchos problemas sexuales y bloqueos", recordó Ana. Esto lo decía delante de toda la clase para exponerla ante sus compañeros. La intención era hacerle creer que tenía un problema y que la terapia Gestalt podía ayudarla. "Si hubiera sido una persona más vulnerable o que está pasando por un mal momento, me podría haber machacado y hacerme creer de verdad que tenía un problema". Por suerte, no fue así.

Ana abandonó el Máster en terapia Gestalt pocos días después de empezar. Lo que había vivido hasta ese momento fue razón suficiente pero la gota que colmó el vaso fue la masterclass de una supuesta eminencia dentro del mundo del Gestalt. "Nos dijo que íbamos hacer unas colonias durante semana y que teníamos que firmar un acuerdo de confidencialidad conforme no podíamos decir nada de lo que hiciéramos allí porque legalmente no podíamos decir nada", alertó Ana. Las sospechas ya eran muchas y, además, Ana notó que muchos aspectos de la formación estaban encarados en la sexualidad. "En ocasiones parecía una secta sexual, me pareció muy peligroso y lo dejé". 

No todos se fueron a tiempo

No en todos los casos se deja a tiempo. Otra persona afectada por las terapias de Gestalt que prefiere mantener su nombre en el anonimato se gastó cerca de 24.000 euros en los años que invirtió en las terapias. Lo que empezó como un problema de ansiedad que provocaba ataques de pánico se convirtió en una terapia sin fin. Decenas de tratamientos diferentes que tampoco consiguieron una mejora significativa. En su caso, la terapia Gestalt fue recomendada por su psicólogo. 

También fue víctima de comportamientos que tienen paralelismos con el funcionamiento de algunas sectas, tal y como apuntó Ana. También confirmó lo que los psicólogos alertaron: que la mayoría de terapeutas que llevan a cabo las formaciones en Gestalt no tienen la formación psicológica necesaria. Él mismo, después de años de terapia, se convirtió en formador sin ser profesional en este ámbito. 

Esta estrategia, explicó, es muy utilizada dentro de grupos que pueden tener toques sectarios porque la persona se siente muy empoderada al poder formar parte activa de la terapia y convertirse en formador. Es una buena manera, además, de retener a las personas para que no abandonen la terapia. 

Entre la pseudoterapia y el código deontológico

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Para algunas personas, sus experiencias con terapias como la Gestalt han sido muy malas. A otras les ha funcionado. El problema es que es difícil determinar qué puede funcionar o no. Es actualmente un tema escabroso dentro de la comunidad psicológica.

Tanto Manuel Pérez como Anastasio Pablo González Báez tienen una posición firme contra las pseudoterapias y sobre las finas líneas de la psicoterapia. Opinan que los psicólogos deben desacreditar todas aquellas prácticas que no tengan evidencia científica. Así lo estipula también su código deontológico: "No utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente. En el caso de investigaciones para poner a prueba técnicas o instrumentos nuevos, todavía no contrastados, lo hará saber así a sus clientes antes de su utilización".

A pesar del artículo del código, algunos colegios de psicólogos incluyen comisiones o grupos que se componen de pseudoterapias como las constelaciones familiares. Es el caso del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, que cuenta con un grupo de trabajo de esta pseudoterapia. O la Comisión de Gestalt del Ilustre Colegio Oficial de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife.

El debate más allá de la terapia Gestalt

"El problema es que muchos colegios apoyan la terapia Gestalt a pesar de que no tiene evidencia. Pero en el listado de pseudoterapias te encuentras que el resultado es que no se prohíben, sino que se desaconsejan su uso por falta de evidencia. Seguimos con la puerta abierta", condenó González Báez.

Es un debate complicado. Algunos psicólogos que han preferido mantener su nombre en el anonimato justifican que la psicoterapia no puede basarse en las mismas garantías científicas que un medicamento. Porque los resultados de muchas terapias son subjetivos y es difícil medir su eficacia.

El problema de la lista de las pseudoterapias

Sobre este tema opinó Mónica Pereira, psicóloga experta en urgencias y emergencias, que recalcó que cuando salió la lista del Ministerio, dentro de la campaña #CoNprueba, se incluyeron como pseudoterapias algunas técnicas que sí tenían aval científico y habían dado buenos resultados. "No tengo tan claro quiénes son las personas que han hecho ese listado de pseudoterapias, en qué se han basado para decir que lo son", dijo a Hipertextual.

El problema, subrayó, no es que exista esta lista -fue una decisión aplaudida por una mayoría de psicólogos- sino que no se detallen las investigaciones que han llevado a cabo para determinar qué es una pseudoterapia. "De la misma manera que me piden que trabaje con una terapia basada en la investigación y en la evidencia, si me hacen una lista que se base en lo mismo".

Más allá de la lista, Pereira coincidió en que un factor clave dentro de muchas terapias es la persona que la utiliza para ayudar a un paciente. La psicólogo afirmó que hay aspectos de la terapia Gestalt que son interesantes y que pueden ayudar a muchas personas, siempre y cuando lo realiza un profesional con ética y formación.

"Hay que tener en cuenta que pueden venir personas muy vulnerables, la gente se pone en nuestras manos y tenemos que tener las líneas éticas muy definidas para no victimizar a la persona".

Mónica Pereira

Los perjudicados

Manuel Pérez concluyó que el último perjudicado de esta situación es la psicología porque no se establecen bien los lindes y mucha gente no sabe bien qué es un psicólogo. "Los ciudadanos tienen derecho a ir un lugar y que se le informe de lo que harán con ellos", subrayó. También tener las garantías de que el profesional utilizará la terapia indicada.

Para Pérez, el problema de las pseudoterapias "es una cuestión de salud, y nosotros tenemos que ofrecer marcos responsables, porque los únicos perjudicados van a ser los pacientes, y en algunos casos mucho".