Una de las lacras que combate la educación es el analfabetismo. Un mal que sigue perviviendo en países de todo el mundo pese a los muchos avances logrados. Si bien se redujo en un 25% entre 1990 y 2015, según datos de la UNESCO, todavía hay más de 750 millones de personas que no saben leer ni escribir. Y a este problema se le suma otro: el analfabetismo digital. Saber manejarse con un ordenador o dispositivo electrónico, comunicarse por videollamada, hacer o enviar un simple correo electrónico. A pesar de lo que piensan algunos sobre los mal llamados nativos digitales, nadie nace enseñado. Y aquí son clave proyectos de ordenadores baratos como Raspberry.

Para combatir el analfabetismo digital han surgido muchos proyectos a lo largo de los años. Ya a finales de los años 60 surgió el lenguaje de programación Logo con el propósito de enseñar a programar a niños de todas las edades. Más reciente fue el ambicioso proyecto OLPC, acrónimo de One Laptop per Child, Un Portátil Por Niño, creado en 2005 por Nicholas Negroponte.

Pero el proyecto más exitoso relacionado con educación e informática tiene nombre de fruta. Su nombre es Raspberry, viene de Reino Unido y ha logrado que millones de personas compren ordenadores baratos del tamaño de una tarjeta de crédito. No son los más potentes del mercado. Es más, no tienen pantalla ni teclado. Se trata de una placa base que integra los componentes imprescindibles para funcionar. A partir de esta tarjeta puedes crear un ordenador al uso con Linux o cualquier dispositivo que puedas imaginar. O como reza en su página oficial: “Trabajamos para poner el poder de la informática y la creación digital en manos de personas de todo el mundo”.

Ordenadores baratos para todos

Linus Torvalds es el padre de Linux. Bueno, técnicamente de su núcleo. Pero gracias a él se gestó un ecosistema que hoy puede mirar cara a cara a Microsoft o Apple. El caso es que el primer ordenador de Torvalds fue un Commodore de 1980. Llegó a sus manos gracias a su abuelo, matemático y estadístico de la Universidad de Helsinki, en Filandia.

Steve Wozniak es uno de los fundadores de Apple y el responsable del Apple I, el primer Mac de la historia. Ya con 20 años fue el creador de una de las mejores cajas azules que podías encontrar para llamar gratis desde teléfonos públicos. Su padre era ingeniero en Lockheed Corporation, un icono en el sector de la aeronáutica. Y qué decir de Bill Gates. Su familia era toda una institución en Seattle, en el estado de Washington.

Pero no todo el mundo tiene detrás una familia que le apoye financieramente o le dé acceso a tecnología para que pueda convertirse en el futuro Mark Zuckerberg o Larry Page. Facilitar el acceso a la tecnología a cualquier niño en edad sin importar su economía doméstica iguala un poco más las cosas. Y aquí entra en juego Raspberry Pi.

En la actualidad, Raspberry Pi se reparte a partes iguales entre el mundo escolar y entusiastas de todo el mundo que juegan con sus Raspberry Pi, en ocasiones con varios de ellos, creando dispositivos y gadgets originales que emplean este ordenador diminuto como eje principal. Pero su propósito inicial era democratizar el acceso a un ordenador. Ordenadores baratos para todos. ¿Cómo empezó todo? ¿Quién está detrás de Raspberry Pi y de Raspberry Pi Foundation, la fundación sin ánimo de lucro que gestiona el proyecto desde Reino Unido para todo el mundo?

Acercar la informática a las escuelas

La Raspberry Pi Foundation se crea en mayo de 2009. Hace ya más de 12 años. Con sede en Cambridge, Reino Unido, su propósito es promover el estudio de la informática o ciencias computacionales en las escuelas. Y para hacer esto posible, desarrolla sus ordenadores Raspberry Pi. Precisamente, su clave de éxito son estos pequeños dispositivos.

La historia de Raspberry Pi empieza tres años antes, en 2006. Ese año, el ingeniero británico Eben Upton crea su primer prototipo de ordenador inspirado en BBC Micro. Este ordenador salió al mercado a finales de 1981 de la mano de Acorn Computers, y dejó de fabricarse en 1994. Conocido popularmente como Beeb, este computador fue creado a petición de la BBC para enseñar computación a través de una serie de televisión.

BBC Micro Model B. Fuente: Steve Elliott (Flickr)

Por su parte, Eben Upton compaginaba su tarea de crear ordenadores baratos con su trabajo en Broadcom. Con anterioridad había trabajado también en Intel e IBM. Inspirado por el proyecto educativo detrás del BBC Micro, un ordenador que se vendía a un precio de 350 libras esterlinas de la época, Upton quería hacer algo parecido, ordenadores baratos para llenar las aulas. La inspiración del Beeb no se queda ahí. Los modelos de Raspberry que han ido saliendo al mercado reciben su nombre de los modelos de ordenadores BBC Micro: Model A, Model B y Model B+. Pero volvamos al principio.

Upton probó suerte con procesadores Atmel, empleados en electrónica industrial, equipos médicos, industrias varias y también en electrónica de consumo. Y lo más importante, son más económicos que los procesadores que todos tenemos en nuestros ordenadores. Pero en su noble tarea no estaba solo. Entre los fundadores de la Raspberry Pi Foundation destacan nombres como Rob Mullins, Jack Lang o Alan Mycroft. Todos ellos formaban parte del Laboratorio de Informática de la Universidad de Cambridge. Al proyecto se unirían otros, como David Braben, coautor del juego Elite creado para, precisamente, el ordenador BBC Micro.

Y entonces llegó ARM a la Raspberry

Entre 2006 y 2011, Eben Upton y compañía probaron con diferentes procesadores y placas para lograr algo prácticamente imposible en aquel entonces: ordenadores baratos y funcionales. Ambas cosas parecían ser incompatibles. O eran caros o eran demasiado lentos para realizar tareas básicas.

Y entonces llegó ARM. Los procesadores ARM, acrónimo de Advanced RISC Machine, aunque antaño la A era de Acorn, su fabricante, se lanzaron al mercado por primera vez en 1987. Pero no fue hasta el siglo XXI que vivieron su época dorada. En 2005, el 98% de teléfonos móviles utilizaban un procesador ARM. Y también se emplean en tabletas, relojes, videoconsolas, calculadoras, reproductores multimedia y periféricos varios.

El éxito del procesador ARM, licenciado por su propietario y fabricado por decenas de marcas distintas, hizo que su precio y disponibilidad fueran los ideales para el proyecto Raspberry. De ahí que en mayo de 2011 surgiera un prototipo de Raspberry Pi basado en ARM v6. Diseñado por Roger Thornton, se conectaba mediante USB y usaba como sistema operativo Ubuntu 9.04. Su nombre en clave, BCM2763 Micro DB.

Al año siguiente, en enero de 2012, ve la luz la Pre-Release de Raspberry Pi. Aquí ya vemos lo que será finalmente la Raspberry que todos conocemos. Una placa base rectangular que integra todos los elementos necesarios para considerarse un ordenador. Este dispositivo previo a su lanzamiento final empleaba una placa Broadcom BCM2835 SoC. El procesador era un ARM1176JZF-S de 700 MHz. Constaba también de GPU VideoCore IV y con dos cantidades de RAM según el modelo a elegir: 128 MB y 256 MB. Nada de disco duro o disco de estado sólido, lo que encarecería demasiado el ordenador. En su lugar, arranque desde una tarjeta SD.

Como curiosidad, diez ejemplares de este primer modelo se pusieron en subasta en eBay. La idea era lograr dinero para financiar el proyecto y así empezar a fabricar las primeras Raspberry Pi definitivas. El resultado fue más que favorable, ya que de su precio original de 220 libras alcanzaron un precio, entre todas, de 16.000 libras. La número uno, en solitario, llegó a venderse por 3.500 libras.

Raspberry Pi: más de 12 años de éxitos

En un mercado tan exigente y competitivo como es el de las computadoras, que una fundación sin ánimo de lucro que fabrica y vende ordenadores baratos es una anomalía. Con todo, la versatilidad de estos dispositivos ha generado todo un ecosistema en el que también participan proyectos similares como Odroid, Beagleboard o Arduino. Incluso grandes como ASUS o NVIDIA se han decidido por crear sus propios ordenadores baratos tipo SBC (Single Board Computer).

Su bajo precio, su versatilidad y la posibilidad de conectarle toda clase de periféricos, sensores o extensiones, han hecho que ingenieros, entusiastas y programadores de todo el mundo adquieran este tipo de ordenadores para crear sus propios dispositivos y gadgets. Y lo mismo sucede en aulas de todo el mundo, donde gracias a estos ordenadores baratos es posible crear robots, aprender sobre automatismos e ingeniería electrónica o enseñar a programar.

En la actualidad, Raspberry Pi cuenta con cuatro ediciones de su ordenador, el más reciente el Raspberry Pi 4 Model B. En paralelo, un dispositivo más barato y reducido, el Raspberry Pi Zero. Con todo, puedes adquirir los modelos anteriores, más sencillos que el último pero más económicos todavía. A esto hay que añadir la larga lista de periféricos oficiales, como cámaras, pantallas táctiles, ventiladores, sensores, etc.

La última gran genialidad de la Raspberry Pi Foundation llegó a finales de 2020. Un teclado que integraba una Raspberry Pi 4. Acompañado de un ratón, sólo tienes que conectarlo a una pantalla o televisor para tener tu propio ordenador. El Raspberry Pi 400 es el mejor ejemplo de lo mucho que da de sí el proyecto Raspberry Pi y de lo fácil que resulta ofrecer ordenadores baratos para aprender o enseñar en cualquier escenario y contexto.

Otro aliciente de Raspberry Pi es que tiene un aura de nostalgia que nos retrotrae a los primeros tiempos de la informática personal con los primeros ordenadores artesanales como el Apple I o a los míticos Commodore 64 y Amstrad CPC 464 que debías conectar al televisor.

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