Manu ha hecho un curso del Servicio Público de Empleo Estatal, el SEPE. Dice que uno y no más. Es diseñador gráfico y quería especializarse para ser programador mientras está en paro. Quería aprovechar el tiempo que tenía libre pero afirma que, al final, ha acabado perdiéndolo por apuntarse a un curso en el que no ha aprendido nada. Este caso es en Madrid; en Barcelona, Laia ha vivido una experiencia parecida en su curso de gestión de redes sociales. En los dos casos, se denuncian cursos del SEPE desactualizados con lo que a tecnología se refiere. Unas irregularidades que se suman a una larga lista de polémicas relacionadas con las formaciones del servicio de empleo y que cargan con una trama de corrupción con pocas consecuencias. 

Las críticas de los dos alumnos del SEPE pasan por una formación insuficiente y obsoleta. En el caso de Manu, su curso de desarrollo web, HTML, CSS y Javascript estaba mal enfocado. "En vez de enseñar de manera lógica, paso a paso, empezaba por Javascript (el escalón siguiente a CSS y HTML)", explicó a Hipertextual

Además, todo lo que se enseñó en el curso estaba desfasado unos 10 años. "El entorno que se nos presenta en la simulación es Windows Vista o Windows XP, incluso hay un tema en el que 'usamos' photoshop CS5. Y uno de los temas es Dreamwever, versión de 2010 y HTML4 (la versión actual es HTML5 y ya lleva años implantada)", denunció Manu. 

"Me hablaban de Tuenti y de Google+, que ya ni existen. Pero no me hablaron nada de Twitch"

No aprendió nada y sostuvo que esa formación le hubiera valido para encontrar trabajo, quizá, hace 10 años. Pero no ahora. Tanto Manu como casi la totalidad de sus compañeros del curso del SEPE querían reclamar y, en casos como el de Manu, abandonar la formación antes de que finalizara. Pero el centro advirtió a varios alumnos que si dejaban el curso, el SEPE podría penalizarles y quitarles las ayudas del paro. "Ahora me he enterado que los centros que dan estos cursos no cobran si los alumnos abandonan", dijo Manu. Ha preferido no revelar el nombre del centro porque quiere poner por su cuenta una queja formal para denunciar las irregularidades en el curso.

La experiencia de Laia con su curso de gestión de redes sociales fue parecida en lo que a contenido se refiere. En su caso, el material era de 2018 y las plataformas han evolucionado bastante en estos últimos 3 años. "Me hablaban de Tuenti y de Google+, que ya ni existen. Pero no me hablaron nada de Twitch", recordó. A pesar de que Laia no quiso abandonar el curso antes de tiempo, sí reconoció que en la formación hay mucha teoría pero que luego hay pocas cosas que se puedan aplicar en un trabajo. "Te venden que podrás dedicarte a ello, pero eso es imposible. Al menos si quieres hacer las cosas bien, no estás cualificado". 

Los salarios de los profesores, el mayor problema

Los fondos para los cursos del SEPE parten del Fondo Europeo, una cantidad que asciende a cerca de 2.000 millones de euros anuales. Este dinero lo recibe el gobierno central y se reparte entre las diferentes Comunidades Autónomas para que se destine a la formación de los desempleados. Una parte la reciben los sindicatos y la patronal; otra llega a los centros propios del SEPE y otra a los centros privados. La mayoría de formaciones para desempleados están a cargo de las academias y no en centros propios del SEPE; es precisamente en este punto donde nació la sombra de la corrupción. 

Las subvenciones funcionan por concurso. Un centro privado de enseñanza se presenta, expone su material y método de estudio; dependiendo del número de cursos que imparta y de su duración puede recibir una cantidad mayor o menor. Hay aspectos que ya vienen estipulados. Por ejemplo, las condiciones laborales que obligan a que cerca del 40% de esa subvención sea destinada para el sueldo del formador que, dependiendo de su especialidad, puede cobrar entre 40 y 60 euros la hora. 

Han sido varias personas las que afirman que estas condiciones no se cumplen. El modus operandi que ha sido denunciado se basa en que la academia certifica sobre el papel que se le está dando al formador lo que le corresponde por hora. También es lo que este tendrá que declarar a Hacienda. Sin embargo, el centro de enseñanza reclama posteriormente una gran parte de ese sueldo al formador. "Al docente se le paga entre 10 y 20 euros la hora pero se cotizan entre 40 y 50", explicó a Hipertextual Gerardo Gandía, uno de los formadores que ha denunciado estos comportamientos. 

Gandía ha intentado por varias vías denunciar estas prácticas que, sostiene, son comunes en diferentes Comunidades Autónomas. En su caso, se refiere a la Comunitat Valenciana aunque otras denuncias posteriores confirman que hay casos de irregularidades con los salarios de los formadores en casi todo el país. 

Los cursos del SEPE ya están siendo investigados

No es la primera vez que Gerardo Gandía cuenta su historia. Ingeniero informático de profesión, fue testigo de la técnica del curso en el que daba clases a personas desempleadas en cursos del SEPE. En más de una ocasión, le obligaron a firmar una nómina que no le correspondía, por un sueldo que era mayor al que percibiría realmente. La diferencia se la quedaría el centro. "El beneficio de una subvención es 0. ¿Crees que un centro que recibe más de un millón de euros anuales, que solo haga este tipo de formaciones, no va a tener un beneficio?", se pregunta Gandía. 

Parece ser, según el formador, que es un problema conocido por todos los que trabajan en el sector. Se dio cuenta cuando quiso denunciar las irregularidades de las que había sido víctima, cómplice y testigo. La primera vez que se lo comentó a una inspectora, "me dijo que no me metiera ahí". Pero él decidió tomar cartas en el asunto y se denunció el caso de corrupción. 

La Agència de Prevenció i Lluita contra el Frau i la Corrupció de la Comunitat Valenciana (AVAF) confirmó a Hipertextual que los hechos denunciados, tanto por Gandía como por otros formadores, relacionados con los cursos del SEPE fueron objeto de investigación desde finales de 2017 y hasta 2018. 

"Tras comprobar que los hechos denunciados podían infringir diversos tipos penales -falsedad en facturas y otros documentos para defraudar subvenciones públicas- y que dichas conductas se estarían cometiendo de forma organizada y sistemática en diversos territorios del Estado español, además de en la Comunitat Valenciana, la AVAF procedió a informar a la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada con competencia en todo el Estado dándole traslado del expediente y toda la documentación recabada y un detallado informe de las irregularidades investigadas, detectadas y analizadas".

AVAF

Las investigaciones continúan en curso por parte de la Fiscalía anticorrupción. 

Gerardo Gandía hace años que no trabaja como formador de cursos del SEPE. Junto con otros compañeros, ha estado durante años intentando visibilizar esta trama. Con resultados visibles como un reportaje en la revista Interviú en 2017 y un programa especial de Salvados con Jordi Évole. 

Los formadores van y vienen

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Hay una investigación en curso y varias denuncias. Pero los denunciantes reclaman medidas contundentes para evitar que estas prácticas se repitan. Al parecer, en algunos centros sigue ocurriendo. Nos lo confirma a Hipertextual Susana, una trabajadora autónoma formadora para certificados de profesionalidad en Cataluña. Bajo condición de anonimato, explicó que algunos de sus compañeros siguen devolviendo una parte de su sueldo a la academia. "Se mueve mucho dinero de fondos europeos, del SEPE, las academias quieren ganar dinero y estamos en una situación complicada", dijo.

Estas prácticas tienen un efecto directo en la calidad de la formación. Carlos Martínez es un ex inspector de los cursos del SEPE y ha sido una de las figuras más visibles de la trama de corrupción relacionada con los salarios de los formadores. Tuvo conocimiento de estos comportamientos en 2003 y en 2021 resumió a Hipertextual que no hay interés en formar a los desempleados cómo se debería. "Viene un dinero llovido de la UE y se tiene que gastar sea como sea, si no hay que devolverlo. La instrucción es que se gaste todo, salen cursos donde no hay alumnos suficientes y se hacen deprisa, con profesores muy poco cualificados". 

Cuando trabajaba como inspector, veía cada año profesores nuevos en los mismos centros. A pesar de que eso no tiene que significar un problema de calidad de la formación, muestra una tónica preocupante. 

"Hay un cambio constante de profesores porque los que van adquiriendo experiencia van pensando y viendo lo que sucede, que les obligan a falsificar facturas. Así se implica al mismo profesor en el fraude, si le obligan a falsificar documento público lo obligan también a callar también". 

Carlos Martínez

El miedo a criticar los cursos del SEPE

También fue testigo del miedo a criticar los cursos. Manu, el alumno que contó su historia al principio de este reportaje, recordó que en su curso de desarrollo web muchos de los alumnos querían reclamar. Pero que les dejaron entrever que el SEPE los penalizaría si lo hacían. Al respecto, Carlos Martínez añadió que con los alumnos con los que habló mientras era inspector le dijeron, siempre bajo condición de anonimato, que estaban cobrando un subsidio y que les daba miedo que les privaran de la misma si abandonaban la formación. 

Puede ser que no todos tengan ese miedo -comprensible por otro lado- a denunciar. No lo tuvo Carlos Martínez, quien informó a sus superiores sobre las irregularidades que algunos formadores le habían contado sobre sus salarios. Explicó que su obligación era incluirlo en el informe. "Si yo hago oídos sordos, estoy encubriendo un fraude en subvenciones". Otros cinco inspectores se presentaron ante sus superiores de forma conjunta para alertar sobre este caso; recibieron como respuesta una invitación a dejar este asunto

"Me llamaron 5 jefes y me dijeron que les dejaba a todos con el culo al aire si hay uno que se sale del guion. (...) Al final me enviaron como refuerzo a una oficina de empleo sacándome de mis funciones de inspector de formación.(...) Me sacaron de en medio por problemático". 

La motivación es importante... para el profesor

La respuesta que el ex inspector recibió hace años ayuda a entender por qué algunos formadores pueden estar hoy en una situación en la que tienen que devolver cada mes una parte de su sueldo para entregárselo al centro donde trabajan. Es difícil saber hasta qué punto sigue pasando. Declaraciones como la de Susana demuestra que al menos hay algún caso, sabemos que la trama de corrupción se está investigando, pero poco más. 

Lo que no han desaparecido son las críticas de los alumnos, sobre todo de aquellos que realizan formaciones relacionadas con las competencias digitales, la programación y la tecnología. Como en todas las academias y escuelas, la motivación y compromiso del profesor juega un papel muy importante. 

El temario está estipulado pero los formadores tienen cierta libertad para cambiar algunos aspectos

Gerardo Gandía recordó que en sus tiempos como formador siempre intentó acomodar el temario de las clases a los alumnos que tenía en ese momento. A pesar de que los temas están previamente escogidos, el profesor tiene libertad de editar ciertos aspectos del temario. En algunas ocasiones, Gandía tiene un grupo muy heterogéneo -con diferentes niveles formativos- y es un reto poner la clase al mismo nivel. Pero, indicó, si los formadores no tienen las condiciones óptimas y encima se les hace cómplice de irregularidades, es difícil motivarse. 

No son pocos los alumnos de diferentes Comunidades Autónomas que han notado un nivel de calidad bajo en el curso que estaban realizando. Gema fue compañera de Manu en el curso de desarrollo web y confirmó que el temario estaba completamente obsoleto. "El curso te da conocimientos genéricos pero no lo suficiente como para trabajar. Yo estudié informática y llevo en el sector años y esto está obsoleto. Me daría vergüenza hacer cursos de este tipo". 

Cómplice de 'chanchullos'

En otros casos, hasta les han hecho cómplices de "chanchullos". Bajo el seudónimo "la chica de Twitter", una ex alumna de un curso de producción editorial escribió un hilo el que explicó cómo consiguió un certificado avalado por la Unión Europea a pesar de que abandonó el curso antes de que acabara. 

El profesor, recordó, no tenía los conocimientos necesarios en el tema y eso provocó que la asistencia fuera cayendo cada vez más. Para evitar que se cancelara el curso, el profesor avisaba a la gente, explicó la chica de Twitter, para firmar la asistencia por lo menos una vez a la semana. 

"En al menos una ocasión, en mi presencia, el profesor coaccionó a una compañera para que firmara por otra, diciéndole que si no lo hacía echarían a la ausente, y entonces no tendríamos el mínimo de plazas requerido para continuar el curso, se cancelaría y todos nos quedaríamos sin el título. Era una chica muy joven, el profesor era un señor mayor y vehemente (por decirlo de una forma suave) y la chica accedió, pero no me gustaría que tuviera problemas por eso; en lo que a mí respecta, el responsable es el profesor".

La chica de Twitter

Cuando la chica de Twitter les informó que iba a abandonar el curso, los del centro le dijeron que no podría volver a hacer ningún curso del SEPE y que si estaba cobrando el paro podría perderlo por dejar la formación. "Que estaba fastidiando a todos mis compañeros por egoísta…", recordó. "Antes que yo abandonaron con su queja correspondiente dos personas más, y en ambos casos después vinieron responsables del curso a hablar con todo el grupo y a decirnos que se trataba de personas conflictivas con problemas mentales".

La chica de Twitter presentó su queja en el centro de formación y ante la Comunidad de Madrid. Le respondieron que habían implementado nuevas medidas de control para la asistencia. "Estas son que en vez de darle al profesor la hora de firmas el lunes y recogerla el viernes le dan una nueva todos los días. Hasta donde yo sé, el profesor seguía permitiendo que la gente fuera solo a firmar en la hora del desayuno", alertó. 

Como anécdota, la chica de Twitter recordó que en una ocasión el profesor confesó que se había presentado a hacer el curso como alumno y que desde el centro le dijeron que no tenían profesor y que podía dar él el curso. 

Las quejas a los cursos del SEPE 'no son una tónica'

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Todos los ex alumnos con los que ha contactado Hipertextual han presentado una queja ante la academia en la que impartieron el curso y ante los servicios de empleo de sus respectivas comunidades. En algún caso han recibido respuesta, en otros todavía la están esperando pero ninguno coincide en que sienta que vayan a tomar medidas drásticas para mejorar la calidad de los cursos. 

Fuentes de la Fundación Estatal para la Formación del Empleo (Fundae) confirmaron a Hipertextual que hay algunos alumnos en cada convocatoria que no alcanzan un grado óptimo de satisfacción con la formación recibida. Afirman, sin embargo, que "la insatisfacción no es la tónica general detectada en las evaluaciones del sistema".

Aunque, de todas formas, se contestan las quejas que han sido comprobadas. "En ocasiones, suponen directamente el inicio de una actuación de seguimiento y control para comprobar las condiciones en las que se desarrollan las acciones formativas más allá de la mera comprobación de requisitos formales, contribuyendo a su calidad". Fundae continuó: "En otros casos se recogen las sugerencias de mejora con vistas a nuevas convocatorias y mejoras de futuro".

Quejas vs. evaluaciones

Respecto al contenido de las formaciones, fuentes de la Fundae explicaron que la formación subvencionada debe estar incluida en el Catálogo de Especialidades Formativas, regulado por Orden ministerial TMS/283/2019. A través del mismo, se actualiza el contenido a medida que van surgiendo nuevas especialidades y se adapta a medida que evolucionan las competencias de una materia, como es el caso de las digitales. 

Ante la pregunta de este medio relacionada con las quejas de los alumnos que afirman que los contenidos están desactualizados y que la calidad de los docentes no es la adecuada, Fundae respondió que a iniciativa del SEPE y Fundae se desarrolló una evaluación específica sobre la Calidad de los Centros de formación que operan en el SEPE.

Dentro de esta evaluación se incluye el control de los recursos, los medios técnicos y didácticos del profesorado, así como las instalaciones de los centros. Los resultados arrojaron:

"Como resultado de estos indicadores, los expertos afirman que, en general, el equipo de formadores domina suficientemente la materia, presenta elevado nivel pedagógico para trasladarla adecuadamente, está implicado y posee experiencia práctica en la aplicación del contenido y materias de la acción formativa a impartir. Que los centros cuentan, en general, con procesos de evaluación del profesorado que permiten la mejora continua de la docencia".

Fundae

Las informaciones y evaluaciones de la Fundae no arrojan ningún dato que pueda ser preocupante. De todas formas, los alumnos de algunos cursos de competencias digitales insisten en las deficiencias. Por su parte, los conocedores y testigos de la trama de corrupción piden otro tipo de medidas contundentes. Que los profesores tengan el sueldo que merecen. Y que se ponga fin al pozo sin fondo de irregularidades, "chanchullos" y polémicas en lo que respecta a los cursos para desempleados del SEPE.