La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y la NASA ya están poniendo a punto al sustituto del telescopio espacial Hubble: el James Webb. Pero no nos engañemos, el Hubble lleva orbitando la Tierra desde 1990 y nadie espera que se jubile nada más ponerse a funcionar el telescopio James Webb. El Hubble ha pasado más de 30 años dando información importantísima a los astrofísicos y probablemente seguirá haciéndolo un tiempo más. Además, que haya durado tanto tiempo en órbita también se debe a que se han realizado hasta 5 reparaciones del Hubble.

El Hubble ha sido una sorpresa para todos, nadie esperaba que durase más de 30 años, según comentaron la semana pasada en la rueda de prensa de presentación del telescopio espacial James Webb, que será lanzado entre octubre y diciembre de este año. Sin embargo, una de las razones principales de que el telescopio Hubble todavía esté operativo (y pueda estarlo mucho más tiempo) es que se puede reparar. Es decir, se pueden enviar misiones con astronautas para hacer reparaciones y que la vida útil se amplíe. De hecho, en estos últimos 30 años se han realizado en total 5, la última en 2009.

Las misiones para reparar el Hubble

El primer problema que necesitó una reparación del telescopio Hubble fue nada más enviarlo al espacio. Cuando comenzó a funcionar, explican desde la NASA, "se descubrió que el espejo principal del observatorio tenía una aberración que afectaba a la claridad de las primeras imágenes del telescopio". Por suerte, el Hubble se había diseñado como el primer telescopio espacial que pudiera ser reparado en órbita. Y así, en diciembre de 1993, se envió la primera misión (SM1) para arreglar este problema y se instalaron algunos instrumentos nuevos. En total, los astronautas estuvieron once días reparando el Hubble.

La siguiente misión de mantenimiento (SM2) tuvo lugar en febrero de 1997 y duró diez días. En ese momento se instalaron nuevos instrumentos que permitieron que el Hubble pudiera observar el universo en el infrarrojo cercano. Esto ha servido para conseguir imágenes espectaculares y espectroscopias para que los astrofísicos pudieran estudiarlo todo mejor. Además, "la sustitución de los componentes de la nave averiados o degradados aumentó la eficacia y el rendimiento".

La tercera misión, dividida en dos

La tercera misión (SM3A) tuvo lugar entre el 19 y el 27 de diciembre de 1999. En un primer momento, estaba planeada como una misión preventiva. Ya que había tres giroscopios estropeados y si se estropeaba uno más, el Hubble no podría seguir observando el universo. Sin embargo, el 13 de noviembre de ese mismo año se produjo la rotura de un cuarto giroscopio y el telescopio espacial se puso en modo seguro mientras esperaba la llegada de la tercera misión de mantenimiento. Debido a las prisas por arreglar los giroscopios, no se pudo preparar todas las reparaciones y, al final, la NASA dividió la misión en dos partes.

La Faint Object Camera era el último instrumento original del Hubble y fue reemplazada en 2002

La segunda parte de la tercera misión de mantenimiento (SM3B) se realizó en 2002; ya que no había tantas prisas como en la anterior. En esta cuarta reparación, que duró 12 días; los astronautas cambiaron los paneles solares del Hubble. Además instalaron la Advanced Camera for Surveys, que sustituyó a la Faint Object Camera del telescopio. Esta cámara era el último instrumento original que quedaba del telescopio, ya que todos los demás se habían ido cambiando por otros más actuales.

La reparación que amplió su vida útil

Foto por Brian McGowan en Unsplash

"El Telescopio Espacial Hubble renació con la Misión de Servicio 4 (SM4)", afirma la NASA. Y es que fue cuando se hicieron numerosos cambios que ampliaron la vida útil del telescopio espacial; tanto que no ha necesitado nuevas reparaciones. Es más, esperan que el Hubble pueda llegar a colaborar con el telescopio James Webb. Aunque ya veremos si esto es posible.

"El Telescopio Espacial Hubble renació con la Misión de Servicio 4 (SM4)"

NASA

Pero hablemos de los cambios que se llevaron a cabo entre el 11 y el 24 de mayo de 2009. Los astronautas viajaron a bordo del transbordador espacial Atlantis y realizaron numerosos cambios en el Hubble. Para empezar, instalaron dos nuevos instrumentos: el Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos (COS) y la Cámara de Campo Ancho 3 (WFC3). Otras dos de sus herramientas, el Space Telescope Imaging Spectrograph (STIS) y la Advanced Camera for Surveys (ACS), fueron revividas en órbita.

Con la idea de prolongar la vida del Hubble, "se instalaron nuevas baterías, nuevos giroscopios; un nuevo ordenador científico, un sensor de orientación fina renovado y nuevos aislamientos en tres bahías electrónicas durante las cinco caminatas espaciales de la misión", explica la NASA. También "se instaló un dispositivo en la base del telescopio para facilitar el desorbitado cuando el telescopio sea retirado del servicio".

En definitiva, con todas estas reparaciones ya no queda nada del Hubble que se envió en un primer momento al espacio. Han pasado 30 años y el telescopio espacial ha sobrevivido, pero claro, es que ya no es el mismo. Ha necesitado reparaciones de todo tipo y cambios de instrumentos. Aunque han pasado 12 años desde la última y es probable que no se realicen más.

Telescopio espacial James Webb: ¿podrá repararse también?

Debido a que el telescopio espacial James Webb orbitará muy lejos de la Tierra, no se contempla enviar misiones para realizar reparaciones

¿Y el James Webb se podrá reparar? Por desgracia, no. Esto se deberá, principalmente, a que se enviará al punto de Langrage 2. Es decir, a unos 1.500.000 kilómetros de la Tierra. Para hacernos una idea: la Estación Espacial Internacional está a 364 km del nivel del mar mientras que el propio Hubble se encuentra a unos 600 km. La Luna, por su parte, está a unos 384 km de la Tierra. Por tanto, el telescopio espacial James Webb se encontraría demasiado lejos de nuestro planeta como para enviar una misión hasta allí. Por este motivo, no se ha hecho el telescopio pensando en posibles reparaciones futuras.

Por tanto, mientras el Hubble ha durado tanto tiempo gracias a las reparaciones que se han podido hacer; no sabemos qué pasará con el telescopio espacial James Webb. Para empezar, está previsto que su vida sea de diez años. Pero esperamos que también nos sorprenda y pueda estar más tiempo observando para nosotros el universo y ayudándonos a dar respuesta a las preguntas que nos quedan por resolver.