La serie que adapta el conocido cómic El legado de Júpiter se está convirtiendo en un curioso e inexplicable fenómeno. Por un lado, según Reelgood, la serie se convirtió en un inmediato éxito de audiencia. Por el otro, su rápida cancelación ha provocado no sólo la sorpresa de los fanáticos, sino del mundo del entretenimiento. 

Se trata de un hecho sin precedentes o al menos, uno que explique la fulminante decisión de la plataforma de manera específica. De hecho, la firma Nielsen, calculó que El Legado de Júpiter había obtenido 696 millones de minutos de tiempo de visualización en la semana del 3 al 9 de mayo. Una cifra que supera, siempre según la plataforma, a The Handmaid’s Tale de Hulu (690 millones), el gran éxito de la temporada. 

Criticada usualmente por sus decisiones sobre renovaciones y cancelaciones, en esta oportunidad la estrategia de Netflix parece ser inexplicable. ¿Qué ocurre para que se nieguen a llevar adelante un proyecto con un base de fans sólida y números de audiencia tan altos? A pesar de asegurar renovaciones a series de menor calidad y consideradas de mediano a pequeño impacto. ¿Qué provoca que la versión para televisión del conocido cómic de Mark Millar haya sido descartada de inmediato? 

Hay un buen grupo de teorías en medios especializados y ninguna parece ser del todo clara. Aun así, muestran un panorama complicada que parece sugerir que los problemas para el Legado de Júpiter, van más allá de sus críticas negativas. 

'El Legado de Júpiter': un trayecto hacia el desastre

El legado de Júpiter llegó al catálogo de Netflix rodeada de una considerable expectación. Se trataba de la adaptación de una de las obras más ambiciosas de Mark Millar. También, el primer paso hacia la posibilidad de crear un universo a partir de una historia única. 

La plataforma ha mostrado un considerable interés por productos que puedan desarrollarse en conjunto. Con el proyecto Castlevania en plena producción, la posibilidad de otra serie adaptada con un mundo propio parecía atractiva. 

Por ahora y a pesar de todos sus tropiezos, la serie animada resultó un éxito, con una exitosa cuarta temporada y el anuncio de un spin off. La experiencia demostró el interés de la producción del servicio de suscripción para crear productos similares. 

De hecho, el Legado de Júpiter era el primer movimiento en algo más grande y complicado. En el 2017, Netflix adquirió a Millarword, la editorial del conocido guionista. La estrategia le permitió considerar la posibilidad de adaptar en su totalidad El legado de Júpiter. En especial, cuando la historia abarca décadas enteras de historias y precuelas.

En medio del aumento de franquicias y sagas sólidas, la plataforma trató de encontrar un medio de crear una narración propia al estilo. El material de Millar, con su detallado uso del contexto y profundo conocimiento de la narración subjetiva, parecía ideal. 

Pero luego de su estreno el 7 de mayo, El Legado de Júpiter se convirtió en un fracaso de crítica y en un problema complicado. El programa obtuvo apenas 38% de críticas positivas, de acuerdo al agregador Rotten Tomatoes. De hecho, gran parte del comentario de medios especializados, fue la bajísima calidad del resultado en pantalla. 

No obstante, el público reaccionó de manera favorable y se convirtió en un suceso de audiencia. Pero para el 2 de junio, ya el proyecto que involucraba a El Legado de Júpiter se consideraba cancelado. La plataforma anunció que no renovaría la producción, aunque de la misma manera que con Castlevania, decidió expandir el universo. 

Pero, mientras la producción basada en el videojuego de Konami avanza hacia una historia derivada que despertó el interés del público, la de Millar provocó controversia. ¿El motivo? No sólo la pésima producción, sino lo que parece una adaptación que perdió el norte, además de problemas detrás de cámara. 

Dinero, el condenado dinero 

A pesar de ser un proyecto muy publicitado, la producción comenzó atravesando todo tipo de problemas. Una drástica reducción en el presupuesto, problemas de dirección, cambios en el guion. De hecho, los problemas se extendieron a todo el proyecto. 

Quizás, el problema más complicado fue la sustitución de Steven S. DeKnight por Sang Kyu Kim como showrunner. Luego ocurrió la discutida disminución de episodios, que al parecer afectó la solidez del argumento. Pero incluso después de culminada la filmación, el programa continuó dando problemas. Las críticas tempranas sugerían un producto genérico y sin identidad. 

En un intento de solventar la situación, Netflix contrató a Louis Leterrier –quien hizo de showrunner en la exitosísima serie Lupin– para brindar un segundo aire al proyecto. No lo logró. Al final, los muy publicitados comentarios de Steven S. DeKnight que insistían en la poca libertad creativa, parecían no ser meras especulaciones. La serie en pantalla era un producto barato, sin demasiado interés visual y con graves carencias de guion. 

Según CBR y The Hollywood Reporter, el dinero parece haber sido un factor decisivo para el fracaso del proyecto. “Los programas de Marvel cuestan entre 15 y 20 millones de dólares por episodio”, señaló un productor involucrado en las producciones audiovisuales basadas en cómics. “Si vas a hacer un gran programa de superhéroes, necesitas al menos eso”.

Eso indica que la reducción de costos que provocó la inversión de $9 millones de dólares en lugar de $15 millones por episodio, tuvo su peso. De hecho, fue una de las razones por las que Steven S. DeKnight abandonó la serie. No obstante y a pesar de sus intentos de ajustar el gasto, Netflix terminó por hacer una inversión considerable. Según fuentes de THR, la producción terminó por tener un costo de $200 millones.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, en Netflix acaban de atravesar una reorganización administrativa de considerable peso. Una que movió las piezas del controvertido departamento de contenido original. Cindy Holland, quien fue criticada por varias de sus decisiones, fue sustituida por Bela Bajaria, que al parecer tiene menos paciencia con productos que engendren problemas grandes. 

Por ahora, el debate continúa. Según Netflix y el propio Millar, El Legado de Júpiter continuará en forma de un spin-off. Días después de su cancelación, se anunció la producción de Supercrooks, una serie que ocurre en el mismo universo cinematográfico, esta vez enfocada en supervillanos. 

Se ha sugerido que el problema viene desde el origen. A diferencia del Universo Cinematográfico de Marvel, que cuenta con Kevin Feige como estratega de todos sus proyectos, el Millarword no tiene una cabeza visible. Se ha insistido además, que necesita un productor o ejecutivo que tome el trabajo de Millar y logre llevarlo a una nueva dimensión. Todavía no lo tiene y aunque por ahora, Netflix parece insistir en su idea clave de un universo interconectado, no parece tenerlas todas consigo.

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