El concepto de software libre, y términos relacionados como código abierto u open source, es muy conocido hoy en día. O al menos, conocemos sus consecuencias prácticas: desde sistemas operativos como Android o Linux a herramientas imprescindibles como VLC Media Player, Mozilla Firefox, LibreOffice o GIMP. El software libre ha hecho posible que desarrolladores de todo el mundo trabajen juntos creando nuevas aplicaciones que están a disponibilidad de todo el mundo. ¿Y qué tiene esto que ver con los procesadores ARM o con RISC-V?

Mientras que el software libre o las licencias libres se han desarrollado con creces durante décadas, su equivalente físico ha costado algo más. Por razones obvias. Resulta más sencillo desarrollar software que hardware. Sin embargo, también existen proyectos open source asociados a hardware, y uno de los más prometedores se llama RISC-V.

RISC-V es un procesador libre y abierto. Es decir, que cualquiera puede fabricarlo y adaptarlo a sus necesidades sin necesidad de pagar una patente, royalties o copyright, a diferencia de los chips PowerPC, ARM o Intel. Y lo mejor es que detrás del proyecto hay gigantes como Western Digital, Alibaba, Huawei o ZTE. Pero también de otros como AMD, Google, IBM, Oracle o Qualcomm. ¿Qué implica la entrada de RISC-V en el sector de los procesadores? ¿Cómo puede cambiar el panorama mundial?

Procesadores ARM que cualquiera puede copiar

La tecnología es hoy parte fundamental de cualquier empresa, gobierno o sociedad. Y aunque el mundo está cada vez más conectado, siguen imperando dinámicas enfocadas a la geoestrategia o al dominio de unos países sobre otros. Como ejemplo, las supercomputadoras. Los dos principales contrincantes son Estados Unidos y China.

Si analizamos las especificaciones de sus máquinas, poco a poco cada país apuesta por su propia tecnología. Estados Unidos lo tiene fácil, ya que su industria de hardware es intratable. Pero China ya cuenta con sus propios procesadores, Sunway en vez de los IBM Power9 de sus rivales estadounidenses. El símil es idéntico en el campo del software. Para qué depender de software estadounidense como Windows si cada país puede tener su propio Linux.

De ahí la importancia del proyecto RISC-V, unos procesadores basados en la arquitectura RISC, como los populares ARM. Volviendo a RISC-V, la fundación sin ánimo de lucro que gestiona el proyecto se creó en 2015 con sede en Suiza. Fundada con 29 miembros, hoy cuenta con más de 1.000 miembros de más de 50 países. Y el propósito es ambicioso: crear una arquitectura de procesadores de la que se pueda beneficiar todo el mundo. Sin depender de tecnologías extranjeras y sin pagar por derechos o patentes.

La escisión de los procesadores

La arquitectura RISC en la que se basa RISC-V fue creada para superar los procesadores en los años 80 del siglo pasado. En ese momento, y dentro de las instalaciones de IBM, se produce un cisma entre dos puntos de vista: CISC y RISC.

El primero, Complex Instruction Set Computing. El segundo, todo lo contrario, Reduced Instruction set Computing. Aunque logró su propósito, no llegó a popularizarse tanto como los procesadores CISC de Motorola, IBM o Intel. Es más, la arquitectura x86 se hizo con el mercado doméstico y profesional. Con todo, RISC tuvo el apoyo de gigantes como Sun Microsystems y sus procesadores SPARC. También IBM aportó con sus PowerPC.

Pero la era de los ordenadores dio paso a los dispositivos reducidos, muchos de ellos móviles y/o de bolsillo. Un mercado que ha hecho sombra en los últimos años al computador de toda la vida y que ha hecho que la filosofía o arquitectura RISC despegue gracias a propuestas como ARM, arquitectura cuyo nombre es el acrónimo de Advanced RISC Machine.

El proyecto RISC-V, hoy

Ya hemos hablado de lo que implica hardware libre. No pagar con licencias de uso. Desarrollar tu propio procesador para usos concretos en universidades, estamos gubernamentales, etc. Pero además de promesas, conviene ver la realidad actual.

RISC-V cuenta en la actualidad con versiones de 32 y 64 bits. Bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0, su diseño está disponible para cualquiera en su página oficial. Es más, en este enlace encontrarás placas y chips que ya existen en el mercado para empezar a usar esta arquitectura. Obviamente, por el momento no está pensado para el mercado doméstico, si bien ya son totalmente funcionales.

Aunque es mucho más el futuro que ofrece RISC-V, su presente ya empieza a mostrar poco a poco todo cuanto puede ofrecer esta plataforma. En la Unión Europa, por ejemplo, la apuesta en I+D pasa por implementar la arquitectura RISC-V para diseñar un procesador europeo que no dependa de tecnología estadounidense, japonesa o china. Como ejemplo, el año pasado nacía la Red-RISCV, una unión de organizaciones y universidades españolas para trabajar e innovar en tecnología alrededor de la arquitectura RISC-V.

Es muy probable que oigamos hablar de RISC-V en los próximos años en relación a investigaciones científicas y tecnológicas. Pero más pronto que tarde, los propios creadores de dispositivos y tecnologías acabarán beneficiándose de esta arquitectura open source y lanzando sus propios chips basados en RISC-V haciendo frente a las preferencias actuales como Intel, AMD o ARM.

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