Es quizá una de las frases más reconocidas de The Office: «Powerpoint is boring». Dwight Schrute materializó lo que millones de empleados alrededor del mundo siempre habían pensado sobre una de las herramientas de ofimática más populares de Micrososft. Otras tantas posteriores, como el también odiado Prezi, han intentado ocupar ese lugar en el mundo. Genially, una startup cordobesa, ha conseguido lo que tantos otros no lograron: plantarle cara al gigante de las diapositivas aburridas. Hoy ya pueden decir que han aterrizado en Estados Unidos para codearse con los grandes del emprendimiento.

Ahora son conscientes de que son una empresa global que, aunque sigue sin competencia directa, se enfrenta a un ecosistema en el que el exceso de ruido puede ser voraz. Hacerse notar es necesario, pero muy complejo.

Fundada por Juan Rubio, Luis García y Chema Roldán, Genially nacía como consecuencia de una consultora de comunicación y márketing sobre sostenibilidad. Con su transformación en Genially en los primeros albores de la crisis de 2008, pronto encontraron un nicho de mercado en el que, hasta la fecha, no han encontrado un rival.

Ahora, con cuatro rondas de financiación a la espalda y dos crisis a cuestas (la de 2008 y la del coronavirus), Genially ha encontrado en Nueva York la capacidad de convertirse en internacional. Si hasta la fecha han levantado algo más de 5,5 millones de euros en varias operaciones menores, los fundadores de Genially declaran a Hipertextual que están a punto de cerrar la quinta en discordia. «Va a ser de más de 15 millones», explica Juan, «y en esta nueva ronda tendremos inversores de Silicon Valley y Nueva York». Es uno más de los éxitos del emprendimiento de este 2021.

Y en realidad no necesitan el dinero para el flujo de caja. Declaran que aún no han tocado nada de lo 4,4 millones de euros que levantaron en febrero de 2020. «Somos una empresa rentable», explica. Sin embargo, la vocación de esta nueva operación en ciernes apunta a buscar un nuevo valor para la empresa cordobesa.

De Córdoba al mundo

De la mano de Juan, biólogo de formación, los primeros pasos del germen de Genially estaba en el de una consultora que buscaba hacer de los temas verdes algo atractivo. Heineken, Iberia, el Gobierno de España e incluso la Unión Europea llamaron a su puerta. ¿La razón principal para trabajar con estos perfiles? «Eran los únicos que tenían presupuesto para contenidos interactivos en aquel momento», explica Juan.

Genially esa rara avis de startups que se salían de la tendencia del emprendimiento en las grandes ciudades

Con el tiempo, los clientes comenzaron a pedir una herramienta propia para poder modificar ese caro contenido y poder hacer lo que más gusta en las grandes empresas: reciclar para ahorrar costes. Pero con un 95% del esfuerzo centrado en la programación para una sola presentación, la idea se tildó de locura. Sin embargo, «lo que al principio era una locura, llegó a ser una oportunidad de  mercado». Luis y Chema se unieron a Juan en la empresa de crear una herramienta sencilla para poder crear presentaciones complejas de cualquier tipo. El código estaba ahí, pero la usabilidad era otra cuestión mucho más compleja.

Tenía que ser, además, una compañía con vocación de nicho e internacional. Creada en 2008 en una de las ciudades con más paro de España durante la crisis, tenían que partir de esa base. Ahora, apunta Luis a una cruda realidad: «Somos emprendedores de crisis». Lo que aprendieron hace algo más de 10 años, ahora es toda una lección que les ha hecho pasar la crisis del coronavirus con soltura y, además, con éxito. «Siempre hemos hecho gestión de crisis», apunta Juan

Ya era, además, esa rara avis de startups que se salían de la tendencia de las grandes ciudades. Si ahora con la pandemia el ojo está puesto en esa incentivación del emprendimiento extramuros de las grandes urbes, en 2008 no era común ver estos ejemplos fuera del punto de influencia de los escasos inversores que por entonces existían.

«Cuando emprendes fuera de las capitales, pero quieres estar con las grandes empresas, tienes que hacer mucho trabajo de nicho. Con ese modelo ya éramos líderes nacionales porque éramos los únicos que juntábamos medio ambiente diseño y programación. Eso nos permitía desde Córdoba trabajar a nivel nacional e internacional.»

Luis García

Una herramienta para conquistarlos a todos, pero sin reinventar la rueda

Genially nacía en primera instancia como un proyecto de uso freemium que fue pivotando hasta alcanzar lo que es hoy en día. Con 14o países bajo su ala de operaciones y más 12 millones de usuarios, solo en los primeros 6 meses de operaciones lograron clientes de 100 regiones diferentes.

¿Cómo lo hicieron? La realidad es que las grandes ideas suelen venir de cuestiones muy simples. Si en más de 30 años nadie ha conseguido echar a un lado a Powerpoint es por un motivo muy simple: se ha convertido en un estándar tan común que cualquiera puede usarlo. Genially quería ser un estándar.

«Una de las cosas que cuando presentamos la empresa es que intentamos crear una herramienta basada en la ofimática que conoce todo el mundo vitaminándola con opciones web. No puedes crear una herramienta que cambie los estándares, tienes que hacer algo partiendo de ellos para que sea cómodo y accesible»

Chema Roldán

En otras palabras, no hay que reinventar la rueda. Si bien las opciones de Genially han abierto muchas más originalidad dentro del mundo de las presentaciones en cuanto a contenido, la usabilidad sigue estando al alcance de todos.

Coronavirus = éxito

Genially es una de esas tecnológicas a las que la crisis sanitaria por el coronavirus le ha sentado muy bien. Su crecimiento, que ya era bueno, se disparó durante los meses de la pandemia. La tecnológica venía creciendo en el sector de las grandes empresas (Telfónica, Michelin o la Universidad de Oxford), pero había sigo la educación escolar su mayor filón. Con el cierre de los colegios en medio mundo, la herramienta se hizo indispensable.

«Nos dimos cuenta de que en China había muchos contagiados y empezamos a pensar cómo ayudar a esos países en los que la educación estaba paralizada. No teníamos ni idea de que llegaría aquí. Lejos de suponer un descenso de uso y demanda fue todo lo contrario. Todos estos meses de pandemia vimos que países en los que teníamos 800 regisros mensuales vimos que se multiplicaban x10».

Luis García

Esto, para una empresa aún en crecimiento supuso dos cosas. La primera de ellas a nivel logístico. «Pasar de tener x usuarios a x10 de un día para otro era todo un reto», apunta Chema, «el equipo técnico ha tenido que trabajar muy duro durante estos meses para que todo funcionase». Chema y su programadores son quizá de los pocos que pueden decir que confinados en casa han adelgazado.

También que cualquier decisión debe estar pensada en la más estricta escalabilidad. Se acabaron los días del «añadimos esto porque sí», las decisiones ahora cuestan más dinero que nunca y deben ser útiles para su nueva horda de usuarios mundiales.

Y más allá de su crecimiento de empresa, que ahora componen más de 100 empleados, es que Genially también es de esas tecnológicas que ha dejado atrás el mundo de las oficinas. Manteniendo su sede central en Córdoba, el resto han cerrado y ni se han llegado a abrir. Nueva York, donde se iba a estrenar un flamante espacio en Manhattan, ahora quedó atrás.

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