Existen numerosos estudios que demuestran que las personas mayores expuestas a niveles elevados de contaminación ambiental experimentan un mayor deterioro cognitivo. Las consecuencias son la demencia y otros síntomas similares a los de la enfermedad de Alzheimer. Ahora, un estudio más reciente, publicado en Nature Aging, demuestra que el consumo de aspirina podría revertir este efecto.

No están claros los motivos, aunque hay algunas teorías. Lo que sí es seguro es que la solución, incluso cuando se descubran las causas, no será administrar este fármaco a la población de forma generalizada. Sus efectos secundarios son notables, por lo que solo debe recetarse en unos casos muy concretos. Sin embargo, dar con el mecanismo que conduce a esta protección puede llevar a emularla mediante otros métodos más seguros para los pacientes.

La misteriosa protección de la aspirina

Cuando se somete a pacientes de edad avanzada a pruebas cognitivas, se puede comprobar que los resultados son peores en aquellos en cuyas localidades aumentó la contaminación local en el mes previo.

Se cree que el efecto protector de la aspirina puede estar relacionado con la disminución de la inflamación del cerebro

Por eso, los autores de este estudio reciente optaron por estudiar este efecto en 954 hombres, residentes en el área metropolitana de Boston.  En primer lugar, vieron que incluso respirar pequeñas cantidades de partículas finas y carbono negro, procedente de la contaminación, afectaba a su función cognitiva a corto plazo.

Sin embargo, aquellos que por alguna patología previa tomaban antiinflamatorios no esteroideos, como la aspirina, parecían evadir ese efecto. De hecho, su puntuación en las pruebas de memoria, concentración y capacidad de seguir instrucciones fue significativamente mayor. Concretamente, los que no tomaban el medicamento tenían un 128% más de probabilidad de obtener resultados bajos en estos test después de estar expuestos a la contaminación, mientras que los que sí lo tomaban tenían un 44% más de posibilidades. No ocurría lo mismo en personas con alzhéimer. Esto demuestra que el mecanismo debía ser diferente, pero por ahora no han podido dar con él.

Creen que puede estar relacionado con el papel de la aspirina en la reducción de la inflamación del cerebro. No obstante, es solo una teoría, por lo que sería necesario estudiar más a fondo los casos para hallar nuevas respuestas.

Este es un estudio observacional. Ellos creen que sería necesario realizar ensayos clínicos aleatorizados en grupos más grandes de población.

El fármaco no es la solución

En su estudio, estos científicos insisten en que la solución a la demencia causada por la contaminación no es la aspirina.

Desde hace años se sabe que además de ser un antiinflamatorio también es un potente anticoagulante, que puede causar hemorragias graves. La balanza de beneficios y riesgos se decanta hacia los primeros en pacientes concretos, pero no en la población general. Por eso, no se debe extender su uso.

No obstante, descubrir cuáles son los mecanismos que llevan a este papel protector puede servir para proteger el cerebro de personas expuestas a la contaminación emulando el mecanismo en cuestión, sin la parte negativa de este antiinflamatorio no esteroideo.

No es la solución del problema, pero sí un buen hilo del que tirar. 

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