Desde que las cadenas y los proveedores de servicios empezaron a desarrollar producciones en directo de gran envergadura, han tenido que hacer frente a una contradicción fundamental del negocio.  ¿Estamos asistiendo a una transformación tecnológica?

Esta contradicción se puede resumir de la siguiente manera: cuanto mayor sea el precio, menor será el ingreso. Tradicionalmente, la producción en directo de un proveedor de servicios se basaba en cinco elementos: Cámaras y objetivos, servidores de reproducción y grabación, una infraestructura de producción, personal, dietas y desplazamientos.

El modelo de negocio se basa en que los proveedores de servicios cobren a las cadenas una pequeña cantidad de dinero por la infraestructura y las instalaciones y que creen valor con las cámaras, los objetivos y los servidores de reproducción y grabación. En el caso de las cadenas que invierten a nivel interno, los gastos se han considerado como activos que se deben aprovechar en términos de uso. Además, debido a la necesidad de realizar diferentes producciones, los proveedores de servicios y las cadenas tuvieron que acotar las producciones más complejas y de mayor alcance, por muy extrañas que pareciesen. Sin embargo, para la mayoría de ellas solo se necesitaría una parte de los materiales y recursos disponibles. Esto implica el uso ineficiente de la infraestructura y limita las posibilidades de amortización. A efectos prácticos, el pilar del negocio no se rentabiliza, por lo que se generan anomalías en los gatos. 

En esencia, la falta de beneficios y la presión sobre el CapEx hacen que este modelo de negocio resulte muy insostenible a largo plazo. 

Desde el punto de vista operativo, los gastos de personal, dietas y desplazamientos pueden tener un gran impacto en el coste total, aunque esto depende de cada país. En los Países Bajos, los proveedores de servicios suelen contar con una gran plantilla a jornada completa, lo que se traduce en una menor dependencia de autónomos. Por lo tanto, pueden añadir un margen de beneficio a los gastos de personal. Los países de gran tamaño como España, Francia o Reino Unido suelen enfrentarse a gastos por dietas y desplazamientos más elevados. 

Este modelo de negocio es el que suelen utilizar las empresas que ofrecen principalmente servicios de unidades móviles. El modelo cobra sentido cuando el tamaño de la infraestructura utilizada para producir se ajusta a la cantidad de cámaras y servidores de reproducción.  Sin embargo, esto no siempre ocurre así. Por ejemplo, en el caso de la producción unilateral, se necesita una infraestructura de gran tamaño para respaldar un flujo de trabajo complejo, pero solo unas pocas cámaras. Las cadenas y las empresas que ofrecen un servicio integral de principio a fin se ven menos afectadas que los proveedores de servicios inmediatos. 

Llega la IP a principios de los 2000

En un principio, la IP se consideraba un elemento al alcance de todos que reduciría los costes y cambiaría desde dentro y de forma significativa el sector mediante el poder de la tecnología.

Se utilizó por primera vez en la contribución en directo y en la producción remota a principios de los 2000. La IP se empezó a utilizar porque los proveedores de servicios de telefonía que ofrecían conectividad WAN dieron el salto a la IP a principios de siglo. Esto supuso el cambio de la economía de la producción que requería conexiones WAN, ya que el ancho de banda se abarató considerablemente. La conexión WAN se estandarizó bastante rápido (SMPTE ST 2022-6).

Sin embargo, al ampliar su uso para las necesidades de la producción en directo en las instalaciones, fue necesario adoptar una nueva norma. Esta es la razón por la que muchas empresas, incluidas Sony y Nevion, apoyaron normas como AMWA NMOS y SMPTE ST 2110 para crear un lenguaje IP común que todo el mundo pudiera entender y al que pudiéramos sumarnos todos. No obstante, la adopción de normas no fue únicamente el primer pilar fundamental para las cadenas y los miembros del sector que querían transformar sus negocios a través de la IP. 

La pandemia de COVID, un evento histórico a principios de 2020

El sector de la producción en directo atravesó un verdadero bache con la llegada de la pandemia de 2020. Mientras que el interés por crear contenidos nuevos e interesantes aumentaba de manera exponencial a medida que los consumidores pasaban más tiempo en sus casas delante la pantalla, las fuentes de contenido en directo como los eventos deportivos, las obras de teatro o los conciertos se esfumaron casi de la noche a la mañana. 

Esto hizo que el sector se replanteara seriamente muchas cosas. Hasta el momento, «transformación tecnológica empresarial», «IP», «nube», «5G» e «IA» eran palabras y conceptos dignos de explorar, pero nunca una necesidad. De repente, lo «remoto» se convirtió en la norma, y los proveedores de servicios y las cadenas tuvieron que analizar sus infraestructuras para evaluar sus debilidades. Por el lado positivo, los gastos relativos al transporte y al personal se redujeron enormemente. Sin embargo, el equipo pasó a quedar inutilizado durante meses al no poder conectarlo a la red y, en consecuencia, a la nube. Se han adoptado soluciones y nuevos flujos de trabajo, aunque, a medida que la pandemia sigue avanzando, tanto los proveedores de servicios como las cadenas han empezado a pensar sobre sus negocios a largo plazo: ¿cómo hacerlos sostenibles? Y más allá de la supervivencia, ¿cómo garantizar su crecimiento?

De repente, lo «remoto» se convirtió en la norma, y los proveedores de servicios y las cadenas tuvieron que analizar sus infraestructuras para evaluar sus debilidades.

Aunque no se puede negar que la pandemia ha complicado las cosas enormemente para todos, también ha ofrecido a las organizaciones la posibilidad de alterar su modelo de negocio. 

Hasta el futuro y más allá

Puede que sea pronto para afirmarlo categóricamente, pero la transformación empresarial tan esperada al final es una realidad. Sin embargo, depende de diversos factores, entre los que se incluye, evidentemente, el fin de la pandemia.

En primer lugar, se necesita un cambio de mentalidad. Ya no basta con solo sustituir el equipo actual por una nueva versión y desarrollar una pequeña mejora. A fin de cuentas, no se debería adoptar una IP desde el punto de vista de una conexión SDI a la hora de invertir en tecnología. Pensar a lo grande, de forma global y a largo plazo es fundamental. En primer lugar, las organizaciones deben hacer frente a los cambios del mercado y definir su propia visión de futuro. 

Todos conocemos esas amenazas, pero ¿Quiénes son los nuevos agentes?, ¿Cuáles son los nuevos canales?, ¿Quiénes son los nuevos talentos?, ¿Dónde y cómo surgen las nuevas oportunidades? ¿De dónde se obtendrán los beneficios? Antes de pensar en el futuro, debemos dar respuesta a estas preguntas. 

Solo entonces, podremos tener en cuenta la tecnología como la clave para materializar esa visión, empleada e implementada de manera que se adapte a esa visión y no como la visión en sí misma. 

Se trata de un cambio de enfoque y, como ya hemos comprobado durante este año, los cambios son difíciles. Sin embargo, los expertos y agentes consolidados como Sony y Nevion saben hasta qué punto la tecnología se puede utilizar de forma puntual para ofrecer a las empresas los pilares fundamentales de su visión. Evidentemente, las tecnologías 5G, en la nube, de IA, IP y SDN se implementarán, aunque no deben considerarse como una solución, sino como los medios para alcanzar un fin.  El uso de la tecnología en la nube para la producción en directo avanza rápidamente en términos de velocidad, seguridad y rendimiento, aunque aún no es óptimo para las producciones de grandes eventos. Del mismo modo, el 5G ofrece numerosas posibilidades, aunque debe considerarse como un elemento de un ecosistema más amplio. El proyecto 5G Virtuosa, dirigido por Nevion en colaboración con Logic Media y Mellanox, y financiado por la UE, impulsa la investigación sobre la producción remota y distribuida que combina la IP y el 5G.

La tecnología está destinada a ser invisible. La prueba definitiva que demuestra la eficacia y eficiencia de la tecnología será su ausencia física a medida que hagamos la transición hacia infraestructuras en la nube, IP y 5G. Dado que los servidores y otros elementos se encuentran distanciados a nivel geográfico, la tecnología no solo será remota, sino que también será una preocupación menos para los productores. Mientras la tecnología funcione y contribuya al trabajo creativo y a los resultados, esta será la principal prueba de su éxito.   

Además, la tecnología solo dará sus frutos si la gestionan e implementan personas cualificadas con los recursos y el talento para aprovechar las oportunidades que ofrece un mundo con un gran interés por los eventos y la increíble emoción que estos generan.

Autor: Norbert Paquet es el responsable de producción en directo de Sony Europe. Lleva muchos años trabajando en Sony como experto técnico y de mercado y cree que el futuro de la producción en directo reside en la implementación de una transformación empresarial vital basada en las personas y la tecnología.

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