Los tokens no fungibles (NFT, por sus siglas en ingles) parece que han llegado para quedarse. Al menos, por ahora. En las últimas semanas hemos sido testigos del fenómeno del fenómeno de los NFT no deja de sorprendernos. Una obra de arte digital vendida por 69 millones de dólares y otros tantos millones por el primer tuit del fundador de Twitter. La fiebre no para de subir y se está convirtiendo en una manera de sobrevivir para muchos artistas afectados por la pandemia del coronavirus. Por desgracia, no para todos; lo que ha llevado a reclamos por parte del sector para fomentar la diversidad en el mundo de los tokens no fungibles.

Si cada día escuchamos algo nuevo sobre el NFT, diferenciarse se vuelve algo más difícil. Sobre todo si el baremo está al nivel de una obra de arte digital por casi 70 millones de euros. El artista Beeple, creador de Everydays – The First 5000 Days, se ha convertido en uno de los artistas estrella del fenómeno NFT, aunque varios colectivos ya han empezado a reivindicar la falta de representación de colectivos en el mundo digital del NFT.

No todos los que se han unido al fenómeno son hombres blancos y heterosexuales. De eso trata precisamente una parte del trabajo del grupo Cryptobabes: la visibilización de un espacio digital para todos y en el que se fomente la diversidad tanto sexual como cultural a través de los tokens no fungibles. También será la primera vez que un NFT pasará a ser una experiencia física de una noche de duración.

Una experiencia inmersiva con NFT

Cryptobabes

El germen del proyecto viene de Berlín, concretamente de un grupo de arte que hacía experiencias inmersivas. Sin embargo, ese concepto de arte presencial, una suerte de escape room, ha tenido que pasar a un segundo plano por la crisis del coronavirus. De los supervivientes del proyecto, que los artistas prefieren mantener en el anonimato, nació Devotion, de las artistas digitales Cryptobabes, que apuestan por hacer de una obra NFT una experiencia inmersiva. 

El precio ronda los 30.000 dólares. Por ese dinero te llevas una obra de arte digital en formato fotográfico. Pero en ese token no fungible viene mucho más. No solo se compra el NFT de la fotografía, explican los fundadores del proyecto, también se compra un ticket que da un pase directo a una experiencia exclusiva en el mundo. La persona que ha comprado el NFT escoge una ciudad, se le hace una entrevista y, poco después, podrá sumerjirse en una experiencia dedicada completamente al comprador. 

«Una parte clave de esto es la entrevista inicial: planeamos contratar psicoanalistas para conocer las necesidades y deseos más profundos del visitante, que guiarán la experiencia», explicó a Hipertextual Cryptobabes, que prefieren mantener sus nombres en el anonimato por cuestiones de seguridad. 

Los deseos más ocultos

El objetivo es que en esa sesión se pueda saber más acerca de los deseos ocultos de la persona que vivirá la experiencia durante unas horas. A partir de aquí, todo puede pasar. Lo primero que tiene que hacer el comprador es escoger la ciudad en la que quiere reunirse con Cryptobabes. Nueva York, Berlín, Tokio… El encuentro dependerá del presupuesto del que dispongan las artistas pero la intención es seducir a la persona en todos los sentidos. 

«Paisajes sonoros hipnóticos para bañarse, cocina exquisita para disfrutar, aromas que recuerdan a recuerdos lejanos pero afectuosos y un toque que puede ser provocativo, fascinante, hipnótico e incluso curativo».

Cryptobabes

Cryptobabes aclaró, sin embargo, que el encuentro no es sexual aunque sí les interesa observar cómo un encuentro sensual puede provocar que la persona se sienta vulnerable y se adentre en sí mismo para tener una experiencia transformadora guiada por nosotros. El experimento, explicaron las artistas, puede ir de un juego sensorial a, por ejemplo, nadar en una piscina llena de donuts si eso es lo que el comprador realmente quiere. 

La diversidad entra en juego

Más allá de intentar que la persona que se reúna con Cryptobabes viva una experiencia inolvidable gracias a un token no fungible, el proyecto tiene un mensaje reivindicativo detrás a favor de la diversidad. Los NFT se han convertido en una nueva manera de consumir arte y cultura, a pesar de que es un fenómeno relativamente nuevo. Algunos analistas vaticinan que la fiebre de los token no fungibles será algo temporal, pero el hecho es que muchos actores dentro del mundo del arte ya se han subido el carro. 

Cryptobabes reclama que el ecosistema de los NFT es inaccesible para muchos colectivos

Las ventajas son claras: los NFT ofrecen a los artistas digitales formas únicas de conectarse con su audiencia que de otra manera sería imposible en tiempos de pandemia. El problema es que esta tecnología sigue siendo inaccesible para muchos creadores. «Muchos tienen dificultades para unirse al mercado y además las plataformas como Nifty Gateway -dónde se pueden adquirir NFT- son exclusivas y se necesita invitación para unirse», criticó Cryptobabes.

La explicación tras esta inaccesibilidad es en realidad la razón más común de que algunas tecnologías o herramientas estén solo al alcance de unos pocos: el dinero. Pero también influyen otros aspectos como la educación, porque «muchas personas no saben todavía cómo funciona», añadió Cryptobabes. 

Al final, las creadores de esta experiencia de arte digital apuntan a que los problemas sociales se repiten en el mundo de los tokens no fungibles y, por el momento, no hay un encaje, por ejemplo, para personas LGBT o herramientas que potencien la diversidad en este ecosistema. «Los sistemas que construimos hoy pueden moldear nuestra sociedad en las próximas décadas», apuntaron.

El criptofeminismo ha llegado

Por eso, Devotion busca algo más que brindar una experiencia única, también dar visibilidad a través de su show a las personas queer y no binarias. Además, quieren crear conciencia sobre la brecha social actual para ayudar a redistribuir la enorme riqueza que generan las criptomonedas y el NFT. 

«Aunque debería ser un ‘mercado libre’ donde todos puedan participar por igual, desafortunadamente este no es el caso, y personas subrepresentadas como mujeres, queers, personas no binarias, personas de color y personas de bajos ingresos están en una gran desventaja por las mismas razones que existen en el resto de la sociedad: simplemente no recibimos el mismo tipo de oportunidades de participar en función de nuestra identidad o privilegio».

Cryptobabes

Las creadoras de arte digital describen su iniciativa, dentro de la diversidad que defienden, como parte del criptofeminismo. Ven este movimiento como un gran nicho y una de las razones que las impulsaron a crear su proyecto. Quieren cambiar la narrativa, explican, dentro del ecosistema criptográfico. Sienten que están en un momento clave que cimentará las bases de los sistemas económicos que están por venir.

No son las únicas.

Pussy Riot también apuesta por los NFT

Pussy Riot / Wikipedia

Nadya Tolokonnikova, cofundadora de Pussy Riot, está recaudando cientos de miles de dólares para lanzar un token no fungible de su último proyecto musical, Panic Attack. Las ganancias irán destinadas a un refugio clandestino para mujeres en Europa del Este que ayuda a mujeres que han sido apartadas de la sociedad por no cumplir las normas sociales conservadoras. Desde personas LGBT y queer hasta mujeres que han sido consideradas como una vergüenza para la familia por no cumplir con un comportamiento determinado. Todas ellas forman parte de la asociación que Pussy Riot apoya a través de los NFT. 

Además, el grupo apoya un programa de becas con tokens no fungibles para artistas feministas. De esta manera, busca que las mujeres dedicadas al arte también obtengan reconocimiento por parte del mundo artístico tradicional. Pussy Riot, continuó la cofundadora para TechChrunch, se ha centrado desde hace tiempo en iniciativas de arte digital, pero estas no eran valoradas por galerías y coleccionistas. 

El mundo de los NFT es una «dinámica revolucionaria para tantos artistas que, por primera vez en sus carreras, serán reconocidos», dijo a la revista estadounidense. 

Es posible que estemos ante lo que podría ser la llegada del movimiento feminista y LGBT y de otros colectivos al mundo de los NFT. Iniciativas como la de Pussy Riot ayudan a visibilizar los retos de este fenómeno que podría haber llegado para quedarse. Mientras, otros artistas digitales como Cryptobabes quieren aportar su granito de arena por la diversidad en el mundo del arte digital. El grupo describe su obra como «un experimento de arte prohibitivamente caro que solo pueden permitirse los criptomillonarios». Y lanza una pregunta: ¿Es este el tipo de futuro que queremos?

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