Michael Collins, un astronauta que voló en una de las misiones espaciales más famosas de todos los tiempos, Apolo 11, falleció este miércoles a los 90 años por cáncer, informa la familia en un comunicado. Formó parte de la primera misión de aterrizaje lunar en 1969, pero a diferencia de Neil Armstrong y Buzz Aldrin, nunca caminó sobre la Luna.

Collins se quedó orbitando el módulo de mando alrededor de la Luna mientras sus compañeros exploraban la superficie. Debido a eso fue conocido como «el astronauta olvidado». Sin embargo, fue el encargado de monitorear los sistemas y estar preparado ante cualquier contingencia.

Tras el éxito de la misión Apolo 11, Michael Collins, junto a Neil Armstrong y Buzz Aldrin, hicieron un gira internacional que culminó en Los Ángeles, Estados Unidos. Allí recibió junto a sus compañeros la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más alto de la nación.

Michael Collins se retiró de la NASA en 1970 y asumió un cargo de relaciones públicas en Secretaría de Estado. Luego, fue el encargado de la puesta en marcha del Museo del Aire y el Espacio, en Washington, inaugurado en 1976. En 1978 fue nombrado secretario de Institución Smithsonian.

Más tarde, en 1980, se desempeñó como vicepresidente de la LTV Aerospace and Defense Company y, finalmente, se lanzó como asesor independiente. A lo largo de su vida, Michael Collins escribió numerosos libros en los que retrató sus experiencias en el programa espacial y una autobiografía titulada: Carrying the Fire: An Astronaut’s Journeys.

Michael Collins, piloto, caminante espacial, explorador

Michael Collins nació en Roma el 31 de octubre de 1930. Su padre, el general de división del ejército James Lawton Collins, había servido como ayudante de campo del general John J. Pershing, comandante de las Fuerzas Expedicionarias Estadounidenses en la Primera Guerra Mundial.

Antes de establecerse en Washington, después de la Segunda Guerra Mundial, pasó por la ciudad de Nueva York y Puerto Rico, siguiendo las asignaciones militares de su padre. En 1948 se graduó de la escuela St. Albans donde sus compañeros de clase lo llamaban «Espantapájaros» por su figura esbelta.

Recibió un nombramiento en la Academia Militar de los Estados Unidos en West Point, de la cual su padre y su hermano mayor se habían graduado en 1907 y 1939 respectivamente. Atraído por el pilotaje de pruebas, en 1952 se unió a la Fuerza Aérea.

Cuando se enteró que la NASA estaba buscando candidatos para su programa espacial, Michael Collins no dudó en postularse. Sin embargo, no fue aceptado en el primer intento, sino en el segundo. Trabajó con ingenieros en el desarrollo de trajes espaciales.

Antes de viajar en la histórica misión Apolo 11, orbitó la Tierra como piloto de Gemini 10. En una misión de tres días, él junto a John Young, marcaron un nuevo récord de altitud orbital. Si bien no caminó por la superficie lunar, se convirtió en el primer astronauta de la historia en viajar dos veces fuera de su nave espacial.

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