Falcon y el Soldado de Invierno ha profundizado en la importancia detrás de no abusar del poder, el problema detrás de la moral cuestionable de los superhéroes y la cercanía con algunas de las ideas del übermensch de Nietzsche en las que se erróneamente se basó Hitler para construir su discurso de la raza aria.

Es un planteamiento interesante en la que profundiza la serie. Además también toca temas del privilegio, el abuso de poder o el uso de símbolos para oprimir a personas en desventaja y minorías.

El hilo conductor del argumento de Falcon y el Soldado de Invierno, lo que conecta todo, es el representar a Steve Rogers, Capitán América como un superhéroe excepcional. Pero sobre todo, con superpoderes que jamás llegó a usar para lastimar personas. Es el ejemplo del contrapunto de todo lo malo, personificado en Steve Rogers. Pero eso no es del todo cierto.

Capitán América, el soldado

Steve Rogers, el Capitán América del Universo Cinematográfico de Marvel que todos admiramos, fue antes que nada, un soldado. Y en el proceso se convirtió, en la Segunda Guerra Mundial, en el símbolo de todo lo bueno, pero también todo lo malo, del idealismo estadounidense.

Steve Rogers, después de todo, mató a cientos de personas que luchaban del otro bando. Sí, eran nazis. Sí, era una guerra. Sí, seguía órdenes y no podía hacer nada para evitarlo. Pero es por eso que choca el intento de Falcon y el Soldado de Invierno de eliminar el hecho que abusó de su poder, que lo vimos con granadas en la mano matando personas.

¿Esos helicarriers controlados por HYDRA que Rogers ayudó a derribar en Capitán América: Soldado de Invierno? Bueno, no estaban vacíos. Dentro había gente.

Pero el comportamiento de Steve Rogers no es el mismo que el nuevo Capitán América —John Walker— de Falcon y el Soldado de Invierno. Por supuesto que no. Rogers cumplía órdenes, Rogers lo hacía cuando realmente no quedaba de otra.

Cuando Steve Rogers (Capitán América) Iba por la vida disparando gente

Falcon y el Soldado de Invierno muestra el bien y el mal de los superhéroes

Walker parece una suerte de Homelander de The Boys, sin brújula moral, sin problema alguno de usar la totalidad de sus poderes para matar a quien considere necesario. Sin ningún tipo de arrepentimiento por lo que hace o deja de hacer.

La última escena del cuarto episodio de Falcon y el Soldado de Invierno fue la demostración cumbre de todo aquello. El nuevo Capitán América, rodeado de personas grabando con sus móviles cómo usa su escudo para destruir la cabeza de una persona, en medio de una plaza.

Pero eso no quita que Steve Rogers sea perfecto y Marvel Studios no debería usar —aunque sea de forma sutil— parte de los argumentos de la serie para intentar borrar el rastro de ciertas situaciones de un personaje que no necesita limpiar su imagen o blanquear para ser aún más perfecto.

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