Pocos días atrás, la noticia del deepfake del opositor ruso Leonid Volkov recorrió el mundo. Parlamentarios de Estonia, Letonia, Lituania y Reino Unido mantuvieron una reunión por Zoom con una persona que aseguraba ser Volkov. Sin embargo, se trataba de un impostor. El punto más preocupante de la historia fue que los engañados aseguraron que la puesta en escena se logró con el uso de la inteligencia artificial y la «evolución de tecnologías deepfake«. Nada más lejos de la realidad.

Ahora se supo que recurrieron a un truco tan rudimentario como efectivo. El falso Volkov no era un deepfake, sino una persona de apariencia similar. Tampoco hubo ningún tipo de IA involucrada en el proceso. Un poco de maquillaje, una escena mal iluminada y mucha confusión formaron parte de este increíble combo.

Sin embargo, el colmo de la situación fue que el Volkov real viralizó una imagen verídica suya acusándola de ser un deepfake. Claramente, esta vez la realidad no fue superada por la ficción, sino por la realidad misma.

El opositor ruso Leonid Volkov y el deepfake que no fue

Alexei Stolyarov, el falso Leonid Volkov | Crédito: The Verge

The Verge publicó un informe en el que reveló que el falso Leonid Volkov era, en realidad, un bromista llamado Alexei Stolyarov. Junto al también ruso Vladimir Kuznetsov montaron la farsa, con el único fin de mofarse de sus víctimas.

El dúo es muy conocido en su país por haber perpetrado varias bromas contra personajes prominentes de la política occidental y celebridades. Stolyarov y Kuznetsov tienen un canal de YouTube con más de 110 mil suscriptores, en el que publican los engaños. Lo que habitualmente hacen es comunicarse telefónicamente con las personas apuntadas y desviar la conversación hasta obtener declaraciones que les permitan burlarse.

Figuras como el primer ministro canadiense Justin Trudeau, su par británico Boris Johnson, y Elton John sufrieron en carne propia a Stolyarov y Kuznetsov. La pregunta que surge ahora es: ¿por qué decidieron personificar a Leonid Volkov?

«La pareja dice que eligieron hacerse pasar por Volkov por varias razones. En primer lugar, por el interés periodístico de (Alexei) Navalny», publicó The Verge, remarcando a Volkov como un aliado del opositor ruso, quien se encuentra preso actualmente. «En segundo lugar, por el parecido de Stolyarov. Y en tercer lugar, porque el verdadero Volkov no mantuvo muchas reuniones con políticos occidentales, lo que significa que pocos están familiarizados con su apariencia física y su voz», agregó el informe.

Los rasgos faciales de Stolyarov (barba y cabello, específicamente) facilitaron la tarea de hacerse pasar por el activista ruso. «No tuve que prepararme mucho para parecerme al verdadero Volkov», reconoció.

¿Cómo se transforma una simple imitación en una farsa digital?

El dúo de bromistas no personificó a Volkov únicamente en la famosa reunión del falso deepfake. En las últimas horas compartieron en YouTube una conversación por Zoom con políticos ucranianos, donde realizaron el mismo engaño. El clip muestra que la mala iluminación de la habitación y el ángulo elegido para la cámara son vitales para caer en la farsa.

La historia del deepfake de Leonid Volkov fue creada por las propias víctimas de la broma. El político letón, Rihards Kols, fue uno de los que cayó en la trampa de Stolyarov y Kuznetsov, y lo denunció a través de una publicación en Facebook el 22 de abril. Sin embargo, acompañó la declaración con una imagen que supuestamente «exponía» el deepfake, cuando en realidad no era así. La comparativa que hizo Kols fue con dos imágenes verídicas de Volkov.

A la izquierda el verdadero Leonid Volkov, y a la derecha… también

Lo más loco de esta historia fue que Volkov difundió la imagen, y no se percató de que era realmente él en ambas fotografías. El deepfake nunca existió. De hecho, la instantánea supuestamente trucada corresponde a un vídeo real de una entrevista realizada en 2018 y disponible en YouTube.

«Parece mi cara real, pero ¿cómo se las arreglaron para ponerla en una llamada de Zoom? Bienvenidos a la era deepfake«, insistió el opositor.

Al día siguiente, los representantes de los países bálticos que se reunieron con el falso Volkov publicaron un comunicado en Twitter condenando las «operaciones de desinformación» con el uso de material «generado y manipulado con Inteligencia Artificial». En la misiva también apuntaron contra la evolución de «tecnologías deepfake» y el uso del aprendizaje automático por parte de «ciberactores criminales».

Más allá del dramatismo, entonces, el deepfake nunca existió. Sí hubo un engaño, potenciado por una clara falta de información. Internet se hizo cargo del resto.

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