Presenciar la erupción de un volcán no es algo común. El pasado viernes, el volcán Fagradalsfjall, ubicado cerca de la capital de Islandia, Reykjavik, «despertó» por primera vez vez en 800 años. El episodio, en primer momento, puso en alerta a la población. Sin embargo, la emisión de lava fue moderada, por lo que nadie fue puesto en peligro. Debido a lo anterior, un piloto de drones aprovechó el momento para captar imágenes sorprendentes y compartirlas con el mundo.

Si bien los inicios de los drones modernos se remontan a mediados de la década de lo setenta, su popularidad entre el público estalló en los últimos años. Estos vehículos aéreos no tripulados, exclusivos por mucho tiempo de los militares, permiten explorar zonas de difícil acceso y lograr imágenes desde una perspectiva única. Esto encaja, por ejemplo, con la erupción de un volcán. Los vídeos que están circulando por internet son simplemente espectaculares.

Debido a que la erupción fue pequeña, cientos de personas se acercaron a la estructura geológica para presenciar el espectáculo. El sitio estuvo inicialmente bloqueado, pero desde el sábado se permitió ingresar. Como no podía ser de otra manera, casi todos los presentes sacaron sus teléfonos celulares para registrar el momento en el que el magma descendía por el monte Fagradalsfjall.

Entre los espectadores que vieron el volcán en erupción se encontraba en el piloto de drones islandés Bjorn Steinbekk, quien es considerado uno de los mejores en su profesión. El hombre dio un paseo privilegiado en la inmediación del volcán y pasó su aeronave por la columna eruptiva, mostrando también el flujo de lava emergiendo. Sin duda, imágenes muy difíciles de capturar con otros métodos.

Si bien la erupción del volcán fue ‘pequeña’, las imágenes son espectaculares

Desde la Oficina Meteorológica de Islandia (OMI) explicaron por qué la erupción del volcán Fagradalsfjall fue menor: «La erupción se considera pequeña, pues la fisura de la erupción tiene entre 500 y 700 metros de largo», indicó. Por su parte, la lava abarcó apenas 1 kilómetro cuadrado de la superficie.

Ahora que el fenómeno natural ya pasó, muchos se preguntan cómo fue posible que su dron no sufriera daños por las elevadas temperaturas de la zona. Más allá de eso, lo importante es que gracias a su arriesgada hazaña quedó un registro único de la erupción de un volcán, algo que no se puede contar todos los días.

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