Tenemos ya varias vacunas para hacer frente a la COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2. No obstante, la prevención no es la única manera de hacerle frente. De hecho, uno de los temas que más preocupan son los casos graves de COVID-19. Por eso, encontrar un tratamiento contra el coronavirus es fundamental. Y es que todavía queda mucha población sin vacunar y estaremos así un buen tiempo antes de alcanzar la tan deseada inmunidad de grupo. La dexametasona parece ser la clave para lidiar con toda esta situación.

La dexametasona, según recoge The Guardian, no solo es un esteroide genérico, ampliamente disponible y barato, sino que una nueva investigación, publicada en Nature Communications, ha demostrado que reduce el riesgo de muerte en un tercio para los pacientes de COVID-19 conectados a respiradores. Y, además, reduce casi una quinta parte este mismo riesgo en pacientes que reciben oxigenoterapia.

¿Qué es la dexametasona?

Lo primero que puede uno pensar es que, lo más lógico, es que la dexametasona sea un antiviral que lucha contra este coronavirus de una forma muy eficaz. Sin embargo, este tratamiento para la COVID-19 no es un antiviral, es un "corticoide fluorado de larga duración de acción, elevada potencia antiinflamatoria e inmunosupresora y baja actividad mineralocorticoide", según indica el Vademecum. Y es que si algo sabemos del SARS-CoV-2 es que genera una reacción inmunitaria exagerada que, como consecuencia, produce inflamación. Es eso de lo que tanto hemos oído hablar: la tormenta de citoquinas.

La dexametasona reduce el riesgo de muerte un tercio en pacientes COVID-19 conectados a respiradores y casi una quita parte en pacientes con oxigenoterapia

Por desgracia, la dexametasona no cura el coronavirus. Se utiliza para ayudar a los pacientes más graves, pero como hemos visto ni siquiera todos ellos salen adelante a pesar de este tratamiento para la COVID-19. Por ese motivo, hay que tener mucho cuidado: aunque sea de fácil acceso, la dexametasona no sirve para todos los pacientes con coronavirus; solo se ha probado en los casos graves que, además, se encuentran en el hospital, bajo supervisión médica.

La búsqueda de un medicamento para el coronavirus

Encontrar la dexametasona ha sido parte de un trabajo de investigación que comenzó en marzo de 2020. Gracias a un un amplio programa de pruebas de medicamentos promovido por científicos del Reino Unido hemos podido encontrar este tratamiento para el coronavirus. Este programa se llamó Recovery y "es el mayor ensayo farmacológico aleatorizado del mundo de COVID-19", señala el medio británico.

El ensayo comenzó con la idea de evaluar un conjunto de fármacos para pacientes hospitalizados por COVID-19. De esta manera, se podría encontrar un tratamiento para este coronavirus y ayudar a los pacientes más graves a salir de la UCI. Hace ya un año que comenzó el estudio y miles de médicos y enfermeros de toda Gran Bretaña han participado en esta investigación.

Así comenzó 'Recovery'

El especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Oxford, Peter Horby, había comenzado ya a investigar sobre tratamientos para este coronavirus a finales de 2019, cuando comenzaron a aparecer casos en Wuhan. Sin embargo, las medidas de confinamiento estricto que se implementaron en China hicieron que los estudios se archivasen. Pero después los casos en Europa fueron creciendo.

Por este motivo, Horby creó, junto con otro compañero de Oxford, Martin Landray, profesor de medicina y epidemiología, Recovery. Todo fue muy deprisa, hay que tener en cuenta que los contagios escalaron muy rápido, por lo que en tan solo nueve días ya tenían el primer protocolo redactado y su primer paciente inscrito. Normalmente, recalca The Guardian, este proceso puede tardar hasta nueve meses en ocurrir.

Fueron necesarios 100 días hasta dar con la dexametasona. Pero, a día de hoy, este medicamento para la COVID-19 ya ha salvado 22.000 vidas en Reino, según el NHS England, y calculan que hasta un millón en todo el mundo. "Está claro que la dexametasona ha tenido un gran impacto", comentó Horby. "Un millón es una gran cifra… Es una estimación que bien podría ser inferior o superior a esa cifra. No lo sabemos".

Sin miedo a la vacuna ni a los tratamientos

Foto por Markus Spiske en Unsplash

Los efectos secundarios de las vacunas son uno de los principales problemas por los que las personas pueden echarse atrás a la hora de ponerse alguna. No obstante, ningún medicamento se libra de tener efectos adversos, ni siquiera la dexametasona. Sin embargo, administrado bajo supervisión médica, la dexametasona no supone ningún peligro. Pero eso sí, hay que dejarla para casos graves de COVID-19, un paciente que está pasando la enfermedad sin apenas síntomas o como si fuese una gripe lo mejor es que tome los medicamentos recetados por su médico de cabecera.

La pandemia ha cambiado nuestra manera de vivir y ha acelerado los procesos burocráticos para los ensayos clínicos relacionados con esta enfermedad; pero, como ha pasado con la dexametasona, eso nos ha venido muy bien para salvar vidas. Muchas personas han fallecido debido a la COVID-19, pero con tratamientos y vacunas para este coronavirus saldremos de esta y evitaremos más muertes. Y saldremos más fuertes, porque nuestro sistema inmunitario podrá detectar y luchar contra el SARS-CoV-2.

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