Ni negocio del transporte, ni delivery, ni nada que se le parezca. La nueva startup mejor valorada del panorama tecnológico de Silicon Valley es la pasarela de pagos online más popular: Stripe.

La nueva ronda de financiación de Stripe, secundada por Sequoia Capital, la Agencia Nacional Irlandesa del Tesoro (NTMA), Fidelity o las compañías de seguros Allianz y Axa, ha alcanzado los 600 millones de dólares (unos 500 millones de euros). Eran muchos los rumores que apuntaban a que la ronda vería la luz en pocos días según Techcrunch, y finalmente así se ha confirmado.

Esto hace que la fintech alcance una valoración, al menos sobre los papeles, de 95.000 millones de dólares. Una cifra que, aunque virtual, pone a Stripe a la cabeza de las tecnológicas mejor valoradas dentro del grupo de las que aún no han salido a bolsa. Una valoración que, según Forbes, está muy por debajo de lo real: unos 115.000 millones de dólares. En cualquier caso, supera incluso a SpaceX de Elon Musk con una valoración de 72.000 millones de dólares.

El futuro está en Europa

Nacida en Estados Unidos, país donde su negocio empezó a despuntar, Stripe tiene ahora mismo su objetivo en la conquista de Europa. Con sede en Dublín –como la mayor parte de las tecnológicas estadounidenses–, el objetivo de esta nueva ronda de financiación millonaria es el de extender su plataforma de pagos por todo el continente.

Es, de hecho, la región en la que quieren controlar más países. De sus 42 localizaciones, 31 son europeas. Y aunque sus oficinas en Irlanda no son nuevas, el objetivo de Stripe es que estas se conviertan en una sede con suficiente peso como para ser de gran relevancia en el negocio de la compañía.

Con un grupo mayoritario de empresas en cartera con sede en Irlanda, Stripe quiere buscar ahora más opciones fuera del país con mejores impuestos para el colectivo empresarial tecnológico. Asímismo, la compañía busca ahora expandirse a Brasil, India, Indonesia, Tailandia y los Emiratos Árabes. Todo bajo la idea de aumentar el PIB de Internet. Porque, según explican, pese a que la crisis sanitaria por el coronavirus ha hecho crecer el negocio online a una velocidad mucho mayor que si no hubiese estado el virus, solo el 14% de las compras mundiales son online. Entrar en países emergentes sería, por tanto, la estrategia de la tecnológica para estar presente y crecer con los negocios de las regiones.

Un futuro amplio y complejo

El hecho de dar entrada a dos grandes compañías de seguros –Allianz y Axa– en su capital demuestra una estrategia a largo plazo que podría ser interesante para el fintech. La relación del sector financiero siempre ha ido ligada al negocio de los seguros, de alguna forma u otra. El perfil tecnológico de las nuevas compañías no parece que vaya a desligarse de esa histórica vinculación.

Junto a la duda de cuáles serán los primeros pasos del negocio y si estará vinculado al insurtech, la otra gran pregunta apunta a una realidad cada vez más palpable. ¿Qué hará Stripe ahora?

La fintech podría seguir con su red de rondas millonarias, pero su puesto de mejor valorada pone a Stripe en un puesto complicado. De hecho, la reducción de su valoración apuntaría precisamente a una estrategia a medio plazo en cuando a sus decisiones. Ya pasó con Uber en su momento, enfrentándose a la eterna pregunta de cuándo se atrevería la mayor empresa de transportes a salir a bolsa. 2019 fue el año para muchas de ellas, también Uber. Ahora esa pregunta apunta directamente a Stripe, a la que se le atribuye un modelo de negocio más estable, con la cuestión de los empleados y sedes resuelta. Y unas cuentas que, aunque no trascienden, sí podrían estar en mejor situación que las de sus antecesores en los mercados públicos.

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