Rocket Lake-S es el nombre en clave con el que Intel ha bautizado a sus procesadores Intel Core de 11ª generación para equipos de sobremesa. Una gama de procesadores para ordenadores de escritorio que recuperan los 14 nanómetros en sus nodos y que dan un salto en su microarquitectura, sustituyendo Sunny Cove por Cypress Cove.

Bajo la marca Intel Core, Intel facilita un catálogo de procesadores de entre 6 u 8 núcleos, en función del modelo. Del menos potente al más potente, la nueva familia de procesadores se mueve entre el Core i5-11400T de 1’3 GHz y 6 núcleos y el Core i9-11900K de 3’5 GHz y 8 núcleos. Velocidades que pueden aumentar hasta el doble o más gracias a la tecnología Intel® Turbo Boost e Intel® Turbo Boost Max. Y en los modelos más potentes se incluye también Intel® Thermal Velocity Boost, que en el modelo de mayor rango se traduce en aumentar la velocidad de procesamiento de 3’5 GHz a 5’3 GHz.

Velocidad y potencia, pero también rendimiento. El objetivo de estos procesadores de 11ª generación es contentar a un público exigente, el del gaming y el streaming, dos tareas que requieren de equipos de alto rendimiento. Para ello obtendremos una gestión gráfica inteligente con baja latencia, entre otras ventajas, potenciadas por sus procesadores gráficos Intel® UHD, reforzados con la tecnología Intel® Xe.

Todo por el gaming

Intel recupera los 14 nanómetros con sus procesadores de 11ª generación. Bajo el nombre Intel Core nos encontraremos con una gama de procesadores encabezados por el i9-11900K, con hasta 5’3 GHz de velocidad a máximo rendimiento. Su razón de ser, cubrir las necesidades de los usuarios de PC más exigentes, en especial gamers y streamers.

Vuelven los 14 nanómetros, ya que la generación anterior, Ice Lake, empleaba nodos de 10 nanómetros. Un paso atrás pero otro adelante con su nueva microarquitectura, Cypress Cove, que promete un rendimiento mejorado del 19% en los núcleos de mayor frecuencia con respecto a la arquitectura anterior, Sunny Cove. Cabe recordar que en la generación anterior también se logró un aumento de rendimiento de esa proporción. El propósito último de estos procesadores: aunar hardware y software para obtener el mejor rendimiento posible para tareas de alta exigencia como el gaming.

Y en el aspecto gráfico, estos procesadores de 11ª generación incorporan los habituales gráficos Intel UHD con la no tan habitual arquitectura de gráficos Intel Xe. El resultado, capacidades gráficas inteligentes y multimedia que se traducen en altas velocidades de fotogramas y baja latencia. O explicado con porcentajes, el rendimiento gráfico de Intel UHD con Intel Xe significa una mejora del 50% con respecto a modelos anteriores. Es más, algunos de los procesadores de la gama Rocket Lake-S se benefician también de funciones de overclocking en el que podemos ajustar rendimiento y experiencia con mayor comodidad que en generaciones pasadas.

El overclocking siempre ha sido una tarea complicada sólo al alcance de unos pocos. De un tiempo a esta parte, se ha simplificado la posibilidad de exprimir al máximo el procesador. Y en esta ocasión, los procesadores Rocket Lake-S facilitan el overclocking de memoria en tiempo real gracias a sus chipsets H570 y B560.

Por si todo esto no ejemplifica suficientemente el papel de la 11ª generación de procesadores para equipos de sobremesa para mejorar la experiencia de los gamers, Intel ha colaborado con más de 200 desarrolladores de videojuegos para que sus procesadores integren optimizaciones para juegos y renderizado de aplicaciones.

Inteligencia artificial, edición de vídeo y streaming

Hay muchos detalles que podemos pasar de alto si analizamos los procesadores de sobremesa Rocket Lake-S. Por ejemplo, su aumento de la caché. Con el nombre técnico de Intel® Smart Cache, la capacidad aumenta hasta los 12 o 16 megabytes, según el modelo. Un aumento notable si lo comparamos con los 6 y 8 megabytes de la generación anterior.

Siguiendo con las mejoras enfocadas a tareas de alto rendimiento, más allá del gaming, los procesadores de 11ª generación de Intel para ordenadores de escritorio son compatibles con Intel® Deep Learning Boost y con Vector Neural Network Instructions (VNNI), dos tecnologías enfocadas a tareas relacionadas con la Inteligencia Artificial, el Deep Learning (aprendizaje profundo) o el Machine Learning.

Pero hay más. Tareas asociadas al multimedia como la edición de vídeo o la retransmisión por streaming en tiempo real también reciben un trato especial con esta nueva generación de procesadores de sobremesa. Gracias a las gráficas Intel UHD, con Intel Xe podrás realizar cualquier tarea relacionada con herramientas profesionales como Adobe Premiere, Avid Media Composer o la más reciente Open Broadcaster Software (OBS).

Por descontado, con las gráficas integradas obtendremos soporte para monitores y pantallas 4K HDR. Con el uso de HDMI 2.0 y HBR3 podremos lidiar con hasta tres pantallas simultáneas 4K. Y a nivel de streaming y edición, contaremos con soporte para el códec AV1, compatibilidad con HEVC/VP9 y compresión E2E, facilitando así la grabación, edición y retransmisión de vídeo en la mejor calidad sin que el equipo se resienta.

En definitiva, Intel ha dado un paso más en la constante evolución de sus procesadores. Más velocidad, más potencia, soporte para los últimos estándares y tecnologías en un chip integrado pensado para jugadores, streamers y entusiastas de la autoedición.

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