Al anochecer y al alba, si se mira hacia el horizonte se puede observar una débil columna de luz. La luz reflejada hacia la Tierra se debe a una nube de diminutas partículas de polvo que orbitan alrededor del Sol. A este fenómeno se le conoce como luz zodiacal. Nada tiene que ver con la astrología, a pesar del nombre, y sí mucho con la ciencia. Ahora, la misión Juno de la NASA podría haber dado con la solución a un pequeño misterio relacionado con la luz zodiacal. Y Marte podría tener mucho que ver con todo esto.

El finísimo polvo ha sido un problema para esta misión en su camino hacia Júpiter. De hecho, ha sido este problema de Juno el que parece que ha solucionado una gran cuestión relacionada con la luz zodiacal: ¿de dónde viene el polvo? Pues la respuesta, aunque ahora nos parezca sencilla, ha sido toda una sorpresa para los investigadores de Juno. El estudio fue publicado el pasado mes de noviembre en la revista científica Journal of Geophysical Research: Planets.

Todo comenzó cuando se preparaba la misión, es decir, al diseñarla. John Leif Jørgensen, profesor de la Universidad Técnica de Dinamarca, diseñó los rastreadores de cuatro estrellas que forman parte de la investigación del magnetómetro de Juno, explican en un comunicado de prensa desde la NASA. «Estas cámaras a bordo toman fotos del cielo cada cuarto de segundo para determinar la orientación de Juno en el espacio al reconocer patrones de estrellas en sus imágenes, una tarea de ingeniería esencial para la precisión del magnetómetro», indican. Pero hicieron algo más.

En busca de asteroides no descubiertos

El equipo de Jørgensen añadió una función. Programaron la cámara para avisar de todo lo que apareciera en varias imágenes, pero que no estuviera en el catálogo de objetos celestes conocidos. Aunque pensaban que no sería de mucha ayuda, en el fondo esperaban que las cámaras pudieran ver asteroides no descubiertos hasta el momento.

Cuando la misión salió al espacio en 2011, todo el mundo esperaba con ansia que Juno llegara en perfecto estado a su nuevo hogar: Júpiter. Sin embargo, este polvo finísimo se interpuso en su camino. La cámara comenzó a enviar miles de imágenes de objetos no identificables. En su mayoría eran rayas que después desaparecían misteriosamente. Aquí fue cuando el equipo de Jørgensen se hizo la gran pregunta: «¿Qué podría ser esto?».

Durante años han estado intentado averiguar qué significaban esas imágenes. De hecho, Jørgensen reconoce en el comunicado: «Nunca pensé que estaríamos buscando polvo interplanetario». Pero así era, eso es lo que veían en las imágenes. Se dieron cuenta de esto cuando calcularon el tamaño aparente y la velocidad de los objetos.

Granos de polvo contra Juno

Y es que eran granos de polvo que se habían estrellado contra Juno a 16.000 kilómetros por hora. Puede parecer que siendo tan pequeños no harían daño al satélite; pero no es así. «Aunque estamos hablando de objetos con solo una pequeña masa, tienen un gran impacto«, explica Jack Connerney, líder de investigación del magnetómetro de Juno e investigador principal adjunto de la misión en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

«Cada pieza de escombros que rastreamos registra el impacto de una partícula de polvo interplanetario, lo que nos permite compilar una distribución de polvo a lo largo del camino de Juno», dijo Connerney.

El polvo de marte, culpable

Connerney y Jørgensen se dieron cuenta de una cosa muy curiosa. Y es que la mayoría de los impactos de polvo «se registraron entre la Tierra y el cinturón de asteroides, con brechas en la distribución relacionadas con la influencia de la gravedad de Júpiter», señala la NASA. Y esta información fue la que hizo clic en la cabeza de los investigadores.

Todo esto les llevó a pensar que la fuente de todo ese polvo es Marte, que además es el planeta «más polvoriento que conocemos», según señala la NASA. Por eso, Jørgensen y su equipo piden ayuda a otros científicos para entender cómo el polvo pudo haber escapado de la gravedad de Marte.

Los científicos de Juno determinaron que la nube de polvo termina en la Tierra porque la gravedad de la Tierra absorbe todo el polvo que se acerca. «Ese es el polvo que vemos como luz zodiacal», dijo Jørgensen. «La distribución del polvo que medimos mejor será consistente con la variación de la luz zodiacal que se ha observado», añade Connerney. Y así fue, los modelos informáticos confirmaron la hipótesis de los investigadores. Así pues, la misión Juno ha resuelto un gran misterio sobre la luz zodiacal, pero nos deja otras preguntas abiertas.

En definitiva, ahora ya sabemos de dónde sale el finísimo polvo, pero queda la parte más importante: explicar el cómo. ¿Cómo puede el polvo salir de Marte? Y esa pregunta, ahora, queda suspendida en el aire. Hay hipótesis, pero ninguna confirmación. Aunque la esperanza de encontrar una respuesta sigue ahí; quizás alguna de las misiones nuevas que hemos enviado el año pasado hasta Marte puedan darnos más información sobre esto.

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