El personaje de Terminator 2: el juicio final interpretado por Arnold Schwarzenegger quería saber lo que se sentía al llorar. Ahora, hacer llorar a los robots podría llegar a ser real con las lágrimas artificiales que producirán las glándulas lacrimales que unos científicos están desarrollando. No obstante, estas glándulas artificiales podrían servir para otro propósito: entender mejor cómo funciona la enfermedad del ojo seco. Aunque, por el momento, las glándulas lacrimales artificiales son de ratones, pero todo se andará.

Las lágrimas (artificiales o no) protegen al ojo de las bacterias, lo lubrica y lo mantiene sano. Sin embargo, un porcentaje de la población, alrededor del 5%, tiene el síndrome de Sjögren. Pero, ¿qué es la enfermedad del ojo seco? ¿Y cómo pueden ayudar a entenderla mejor unas glándulas lacrimales artificiales?

Síndrome de Sjögren o del ojo seco

"Es un trastorno del sistema inmunitario que se identifica por sus dos síntomas más frecuentes: ojos y boca secos", explica la Clínica Mayo en su página web. "Por lo general, el síndrome de Sjögren afecta primero las membranas mucosas y las glándulas que producen humedad en los ojos y la boca, lo que da como resultado menos lágrimas y saliva", pero podría afectar a otros órganos y tejidos, como los riñones, la piel o los pulmones.

No sabemos cómo comienza esta enfermedad. Aunque sí hay factores de riesgo como ser mujer, tener más de 40 años o padecer una enfermedad reumatoide. Es más, "hay mayor riesgo de padecer el trastorno a causa de determinados genes; pero al parecer también se necesita un mecanismo detonante, como una infección por un virus determinado o una cepa bacteriana", señala la Clínica Mayo.

Hasta ahora solo hay dos formas de tratar la enfermedad del ojo seco: con cirugía o con gotas para los ojos. No obstante, el Instituto Hubrecht quiere ampliar estas opciones y, para ello, necesitan la ayuda de las glándulas lacrimales artificiales que podrían servir para que veamos llorar a los robots en un futuro. Más allá de las lágrimas artificiales que estos robots puedan derramar, es mucho más importante entender el funcionamiento de las glándulas lacrimales en las personas con el síndrome de Sjögren.

"Lo que nos sorprendió es que se estima que al menos el 5% de la población adulta tiene la enfermedad del ojo seco, que la mayoría de las veces está relacionada con un defecto en la producción de lágrimas por la glándula lacrimal", comentó el doctor Yorick Post en un comunicado de prensa recogido por IFLScience. "Pero las opciones de tratamiento son limitadas porque no había una comprensión completa de la biología y no había un modelo in vitro confiable a largo plazo para estudiar la glándula lagrimal".

Por el momento no se podrá ofrecer un trasplante de glándulas lacrimales artificiales a quienes padezcan esta enfermedad, dado que están basadas en las de los ratones y no en la de los humanos; pero para el estudio son más que suficientes.

Foto por Victor Freitas en Unsplash

Lágrimas artificiales

El equipo de Proust ha publicado su investigación en la revista científica Cell Stem Cell y explican el procedimiento que han seguido para crear las glándulas lagrimales artificiales. Para su estudio tuvieron que crear organoides (estructuras 3D que imitan algunas o todas las funciones de un órgano) a partir de células madre humanas y de ratón. Después, las células de ratón se fueron expandiendo para replicar glándulas lacrimales animales. "Cuando se exponen a la noradrenalina, un neurotransmisor que induce las lágrimas, se hinchan como globos", indica IFLScience.

"Tuvimos que modificar el cóctel de factores en los que se cultivan los organoides para que se conviertan en las células maduras que tenemos en nuestras glándulas lagrimales y que son capaces de llorar", explica en el comunicado Marie Bannier-Hélaouët, coautora y estudiante de doctorado. Cuando hicieron esto, el resultado fue que las glándulas lacrimales siempre estuvieron húmedas, como ojos sanos.

Ya tenían el primer objetivo cumplido, así que decidieron seguir jugando con sus glándulas artificiales. Así pues, se pusieron a trabajar en los genes que hacen a las glándulas lacrimales funcionar y eliminaron PAX6, que es el gen maestro. Es decir, "controla el desarrollo de los órganos sensoriales, incluidos los ojos, de los organoides del ratón". Una vez eliminado de la ecuación, vieron que las células ya no se diferenciaban correctamente. De ahí que los investigadores sospechen de que la deficiencia de PAX6 pueda causar la enfermedad del ojo seco. Y, con su nuevo modelo sin este gen, los investigadores probarán posibles tratamiento.

En definitiva, estas glándulas lacrimales nos darán la oportunidad de que nuestros futuros robots derramen lágrimas artificiales. No sabemos si esto les llevará a desarrollar sentimientos; ni si será algo bueno o pondrá en marcha la maquinaria de la revolución de las máquinas. Sin embargo, ayudará mucho a las personas que sufren el síndrome de Sjögren y a encontrar un tratamiento para ellos.

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