La primavera ya está a la vuelta de la esquina en el hemisferio norte. Con ella llegan el buen tiempo, los días más largos, las flores… y el polen. También el polen. Las personas alérgicas suelen recibir esta época con poca emoción, conscientes de que pronto llegarán las rachas de estornudos, mocos, picor de ojos y lagrimeo. En los casos más extremos, también el asma. Pero, en realidad, incluso quienes no padecen alergia como tal pueden verse afectados. De hecho, recientemente se demostró que los niveles elevados de polen podrían favorecer el aumento de infecciones por coronavirus. Incluso puede haber síntomas más allá de las mucosas. Esta explosión de las plantas en flor podría generar dolor de vejiga crónico.

Esta es una condición bastante misteriosa, cuyo origen no ha podido estudiarse con detalle. Las personas que la padecen muestran dolor de vesícula y cistitis, en el caso de las mujeres, y dolor pélvico crónico y prostatitis en hombres. Además, provoca la necesidad frecuente de orinar, dolores fuertes en la región pélvica y molestias durante las relaciones sexuales. Antes de diagnosticarlo como tal, se deben descartar otros orígenes, como una infección bacteriana o incluso factores psicológicos. Por eso, el diagnóstico a veces es complicado y es importante intentar dar con causas posibles. 

Existen estudios que lo relacionan, por ejemplo, con los procesos alérgicos. El último de ellos, publicado a principios de este año en Journal of Urology, señalaba una correlación con los niveles de polen. Por eso, momentos como este que se acerca son claves para monitorizar si se agrava la situación de las personas con dolor de vejiga crónico o incluso si se produce una explosión de nuevos casos. 

Así nacen las alergias 

Las alergias se dan cuando el sistema inmunitario reacciona rápidamente a un agente exógeno común, que puede entrar en contacto con el organismo frecuentemente. Es, por ejemplo, el caso del polvo o el polen.

Centrándonos en este último, cuando se inhalan sus gránulos, estos son reconocidos por unos tipos concretos de anticuerpos, llamados inmunoglobulina E (IgE). Una vez que se produce este reconocimiento, unas células del sistema inmunitario, llamadas mastocitos, comienzan a liberar histamina. Esta es la sustancia causante de los síntomas comunes de las alergias, de ahí que se traten con antihistamínicos.

Mientras que cualquier sistema inmunitario sano reacciona a un virus, por ejemplo, estos antígenos normalmente inocuos, conocidos como alérgenos, solo generan reacciones en algunas personas, en las que se genera IgE específica contra ellos. ¿Pero qué tiene que ver todo esto con el dolor de vejiga crónico?

Histamina y dolor de vejiga crónico

Parte de esa histamina que se genera como reacción al alérgeno se libera a través de la orina. Y es aquí donde comienza el problema.

Estudios anteriores realizados con animales han mostrado que los niveles altos de histamina en la orina de forma prolongada pueden hacer los nervios de la vejiga hipersensibles a esta sustancia. 

Además, parece ser que dichos niveles permanecen elevados en la orina durante más tiempo que en la sangre, por lo que los efectos podrían ser notables.

Es algo que no se ha comprobado en humanos. Sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad de Washington decidió comprobar si realmente había una correlación entre el dolor de vejiga crónico y los niveles de polen.

Se comprobó que cuando las tasas de polen superaban un umbral los brotes de síntomas de un 22% de los pacientes empeoraban

Para ello, tomaron los datos de 290 pacientes con esta condición diagnosticada y analizaron los momentos en los que se dieron sus mayores brotes. Inicialmente observaron que los cambios diarios en los niveles de polen no parecían relacionados. No obstante, cuando dichas tasas superaron un umbral medio, los síntomas se agravaron notablemente un par de días después en un 22% de los participantes.

Este es un hallazgo importante, ya que demuestra que los antihistamínicos en días claves, con altos niveles de polen, pueden ser un buen tratamiento para personas con dolor de vejiga crónico. Aún queda mucho por investigar; pero, de momento, este puede ser un gran consuelo. 

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