Sin duda, el monólogo de casi diez minutos del fallecido Chadwick Boseman en Ma Rainey’s Black Bottom causó sensación. Se trató de uno de los puntos álgidos de una película compleja, y también de la demostración del considerable talento del actor. Por si eso no fuera suficiente, brindó al cine uno de sus momentos más poderosos en un año atípico. 

Incluso antes de su estreno, la participación de Boseman en la película era considerada esencial para comprender su alcance y trascendencia. Con su sorpresiva muerte, el actor entró a formar parte de un debate incómodo. La consecuencia inmediata fue un revuelo y una discusión inmediata sobre los méritos del actor para obtener una nominación al Oscar. Eso, a pesar de su ausencia física. 

Pero en realidad, Boseman fue desde el primer momento un fuerte contendiente en la futura temporada de premios. Al momento de su fallecimiento, era parte de los nombres esenciales de un año atípico. No solo por su actuación en la película de George C. Wolfe, sino también por su participación en Da 5 Bloods, de Spike Lee. 

Después de conocida la tragedia, hubo murmuraciones sobre el hecho de una posible nominación póstuma al Oscar. Ya fuera por una u otra película, estaba claro que el nombre de Chadwick Boseman formaría parte del cuadro de seleccionados, lo cual al final sucedió.

Chadwick Boseman y un grupo singular

Una nominación póstuma no es un hecho infrecuente, pero la Academia concede el honor con enormes precauciones. En particular, para evitar la posibilidad que el premio se convierta en un homenaje — sin duda merecido — al actor o artista en cuestión. Pero la institución siempre ha intentado homenajear el trabajo de artistas en activo, con la intención de mostrar lo mejor de un año en particular. Un reconocimiento póstumo es un mensaje específico que se aleja de los objetivos de la Academia. 

Pero en el caso de Chadwick Boseman se trató de una consecuencia inevitable. El actor ya había llamado la atención con su encarnación de un ambicioso trompetista que debe enfrentarse al racismo. La secuencia con un plano cerrado de su rostro, en que su personaje narra su vida conmovió a las lágrimas al público y deslumbró a la crítica. El fragmento también configuró el subtexto de una crítica cultural y social de la obra entera. De modo, que de haber estado vivo lo más probable es que Chadwick Boseman también recibiera la nominación. 

Pero al obtenerla después de su muerte, se une a las escasas 79 figuras que han recibido nominaciones póstumas del Oscar. En el caso de los actores, solo siete han logrado llegar a lista de nominados después de fallecer.

La complicada historia de Chadwick Boseman y de un Oscar que nunca llegará a las manos correctas

La primera actriz en recibir una nominación póstuma fue la de Jeanne Eagels, por su interpretación en la película The Letter de 1929. El durísimo papel mostraba a Eagels (conocida por una vida escandalosa fuera de la pantalla) como una asesina fría y calculadora. La combinación de factores convirtió a Eagels en una figura popular casi de forma instantánea. El papel asombró a buena parte de los votantes y su nombre fue incluido antes de terminar la producción. Se trató del momento más destacado de la vida de la actriz. 

Pero Eagels no logró disfrutar del éxito de su trabajo. La actriz murió meses antes que la película llegara al cine. Con todo, el Oscar decidió incluirla entre las nominadas a pesar de las críticas en contra de la posibilidad. Se habló sobre la adicción a la heroína y al alcohol de la artista, así como su vida desordenada. Pero la Academia insistió en brindar relevancia a su trabajo, aunque al final perdió la estatuilla frente a Mary Pickford por Coquette de Sam Taylor.

Pero Eagles tiene un extraño honor. Continúa siendo la única mujer en ser nominada después de su muerte por su actuación en una película. No obstante, lo ocurrido a su alrededor — y en especial, el debate sobre la pertinencia del premio — fue una lección para la naciente Academia. Después de todo, la pregunta fue cómo diferenciar un homenaje a una carrera fructífera truncada de manera prematura, de un reconocimiento a un trabajo en particular. 

De hecho, el debate jamás tuvo conclusión. Varios miembros insistieron en que de hecho, un premio póstumo podía ser un mensaje confuso sobre el objetivo del Oscar. En especial, cuando la premiación supone estimular a la Industria y sus repercusiones a futuro. Al final, Eagles fue el centro de una discusión que llevó su nombre por décadas. 

Oscar para celebrar la vida ¿o la muerte?

Tal vez por ese motivo, tendrían que transcurrir 26 años para que otro actor fuera reconocido después de su muerte. En esta ocasión se trató de James Dean, protagonista y rostro determinante en el drama East of Eden, de Elia Kazan. Por curioso que parezca (y a pesar de su repercusión actual), Dean solo protagonizó cuatro películas. Y de hecho solo dos llegaron al cine durante su vida. El actor perdió el Oscar frente a Ernest Borgnine por Marty (1955), de Delbert Mann.

Spencer Tracy, otro actor icónico, también fue nominado de manera póstuma por el drama Adivina quién viene a cenar (1967) de Stanley Kramer. Tracy murió de un infarto apenas semana y media después de completar la producción de la película. Y perdió el premio frente a Rod Steiger por In the Heat of the Night.

Sería en el 1977 cuando un actor lograría ganar el premio en forma póstuma. Peter Finch, nominado por su actuación en Network de Sidney Lumet, murió de un ataque al corazón después del estreno de la película. La viuda de Finch, Eletha, aceptó el Oscar en su lugar y dio un apropiado discurso sobre el valor de la vida. Se rumoreó que fue una sugerencia menos que sutil de parte de la Academia. 

En 1984, el actor británico Ralph Richardson recibió un nominación póstuma como actor de reparto por Greystoke: La leyenda de Tarzán, de Hugh Hudson. Richardson murió a los 80 años de un derrame cerebral. El actor perdió el Oscar frente a Haing S. Ngor, que ese año interpretó a un extraordinario personaje en The Killing Fields.

Las grandes excepciones al premio

Un caso muy curioso es el del actor y guionista Massimo Troisi. El actor italiano protagonizó y escribió Il Postino en 1995. Para cuando la película se volvió un éxito internacional, el artista llevaba más de un año fallecido. Durante los premios de 1996, se convirtió en el primer multinominado póstumo de la historia de la Academia. En el rubro de actor, perdió la estatuilla frente al inmenso Nicolas Cage en Leaving Las Vegas.

Finalmente, en el 2008, Heath Ledger obtuvo una nominación póstuma por su electrizante actuación como el Joker en The Dark Knight de Christopher Nolan. Muerto a los 28 años y meses después de terminar la producción, la actuación de Ledger se volvió legendaria. El actor obtuvo el premio y su familia — padres y hermana — aceptaron el reconocimiento durante la ceremonia. 

¿Obtendrá Chadwick Boseman el Oscar? Lo más probable es que su muerte no sea un elemento que la Academia tenga en especial consideración durante la premiación. No obstante y quizás por las razones equivocadas, Chadwick Boseman ya es parte de la historia del cine.

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