La aparición de ballenas varadas no es algo inusual. Sin ir más lejos, hace apenas unas semanas que se halló una gigantesca en las cercanías del puerto de Sorrento, en Italia. No obstante, encontrarlas sigue siendo impactante para quienes se ven ante estos grandes cuerpos inertes. Es un espectáculo triste, sobre todo si justo después se descubre que se trataba de una nueva especie de ballena que, además, ya se encuentra en peligro de extinción.

Es lo que pasó en 2019 en el Parque Nacional de los Everglades, de Florida, cuando el cadáver de una ballena de 11’5 metros apareció varado en la costa. El hallazgo causó mucha impotencia en los científicos que la encontraron, pues la autopsia reveló un gran trozo de plástico duro en su intestino. Esto, unido a que tenía un peso anormalmente bajo, esclarecía cuál pudo ser la triste causa de su muerte. Quedaba saber de qué especie se trataba. Los primeros análisis apuntaron a una subespecie de la ballena de Bryde, un cetáceo del mismo grupo que la azul. Sin embargo, un nuevo estudio publicado recientemente revela que, en realidad, era un ejemplar de una especie nueva, que nunca se había descrito como tal.

¿Por qué es una nueva especie de ballena?

En realidad, las pesquisas sobre esta subespecie, que terminó siendo una nueva especie de ballena comenzaron en 2008.

Por aquel entonces, dos científicas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos comenzaron a estudiar varios ejemplares de ballena de Rice. Se había bautizado así a la que parecía una subespecie de la ballena de Bryde.

La medición de sus cráneos y el análisis genético mostraron que eran ligeramente diferentes, pero no había pruebas suficientes para clasificarlas como una especie totalmente distinta.

Por eso, cuando supieron del hallazgo del cadáver de los Everglades, decidieron acudir hasta allí para tomar muestras y seguir con su investigación. Esto dio lugar a un estudio, publicado recientemente en Marine Mammal Science, en el que finalmente se cataloga la de Rice como una nueva especie de ballena.

Además de todo lo que ya vieron en 2008, también han observado cambios sustanciales en el tamaño. Mientras que la de Bryde puede llegar a medir 15’2 metros y pesar casi 25 toneladas, las de Rice no superan los 12’8 metros y sí que pesan más, alcanzando las 27 toneladas.

La parte más triste de esta historia es que, según el seguimiento que estas científicas han realizado a las poblaciones de ballena de Rice, no parece haber más de 100 ejemplares vivos. Eso las sitúa en un claro peligro de extinción. Aquel trozo de plástico en el intestino de la ballena varada en 2019 fue un duro golpe. Pero tras esta noticia resulta si cabe aún más desesperanzador. Además, estas investigadoras han alertado que, por la zona del golfo de México en la que viven, corren un serio riesgo por posibles derrames de petróleo y choques con barcos.

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