La semana pasada, un vertido de petróleo apareció repentinamente a 50 kilómetros de las costas israelíes. Hoy nadie sabe cuándo ocurrió exactamente, ni tampoco cómo. Simplemente, el día 18 de febrero, después de una gran tormenta, las bolas de alquitrán comenzaron a llegar a las playas cercanas. Tras analizar las imágenes satelitales de la Agencia Europea de Seguridad Marítima, se detectó una masa negra emergiendo sobre el mar. Miles de voluntarios se lanzaron a las playas para ayudar en las tareas de limpieza y salvamento de las especies animales que no tardaron en comenzar a aparecer. Destacó el hallazgo de decenas de tortugas envueltas en una capa oscura y pegajosa, la mayoría de ellas muertas. Pero algunas aún estaban vivas. Había que hacer algo para salvarlas y, para ello, por raro que parezca, en el Centro Nacional de Rescate de Tortugas Marinas de Israel han optado por darles mayonesa.

Pero no lo han hecho para alimentarlas ante una posible desnutrición. Más bien, han optado por ello para limpiar su sistema digestivo de alquitrán. Podría haber valido el jabón, pero en este caso el hecho de que el blanco condimento sea comestible jugaba a su favor.

¿Por qué mayonesa?

La mayonesa es una emulsión. Esto significa que está compuesta por dos líquidos que normalmente no pueden mezclarse, pero que se dispersan uno sobre otro, dando lugar a una mezcla más o menos homogénea. En este caso, los dos líquidos en cuestión son el agua y el aceite.

Aunque hay recetas con leche en vez de huevo, por lo general la receta consta de tres ingredientes: huevo, aceite y un ácido, que suele ser limón o vinagre. Además, se suele añadir sal.

El huevo contiene una gran cantidad de agua, que se libera cuando se empieza a batir. Al entrar en contacto con el resto de ingredientes, las gotitas de aceite comienzan a dispersarse sobre ella. Se mezclan más fácilmente gracias a una sustancia clave para que se forme la emulsión: la lecitina. Este compuesto, presente en la yema del huevo, tiene una estructura bipolar. Es decir, cuenta con un extremo hidrofóbico, que repele el agua, y otro hidrofílico, que se une fácilmente a ella.

Ocurre algo similar con los jabones. De hecho, son buenos limpiadores precisamente por eso. La parte hidrofóbica prefiere la grasa, por lo que se une a las manchas, mientras que la hidrofílica muestra más afinidad por el agua, permitiendo que estas puedan retirarse y enjuagarse.

Por lo tanto, en el caso de las tortugas rescatadas del petróleo, la mayonesa actúa como un jabón que despegará el grasiento alquitrán de su tracto digestivo.

El efecto del petróleo sobre las tortugas

Guy Ivgy, uno de los asistentes médicos del Centro Nacional de Rescate de Tortugas Marinas de Israel, explicó a Associated Press que los reptiles tenían la tráquea y el tracto digestivo llenos de alquitrán.

Estos animales se alimentan y respiran dentro del agua, por lo que es lógico que el vertido de petróleo les afectara de este modo. Por eso decidieron suministrarles la mayonesa.

Al ingerirla, el aceite envuelve el alquitrán, también grasiento. A continuación, los extremos hidrofóbicos de la lecitina se unen a la mezcla, permitiendo que pueda arrastrarse más fácilmente con el agua.

Es un mecanismo sencillo, pero muy eficaz, que está ayudando a salvar la vida de las tortugas. Seguro que lo recuerdas la próxima vez que pongas este condimento al prepararte un sándwich.

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