Han pasado ya más de dos años desde que la nave InSight posó en su primer selfie. Desde entonces, esta misión en Marte nos ha dado muchas noticias, unas buenas y otras no tanto. La mayoría de los instrumentos acoplados al módulo de aterrizaje están funcionando según lo previsto. Sin embargo, el más ambicioso de todos ellos se ha dado hoy por perdido oficialmente. Se trata del DLR, conocido popularmente como “el topo”. Su objetivo era excavar a una profundidad de cinco metros y, así, analizar las propiedades térmicas del interior del planeta.

Hubiese sido algo sin precedentes. Sin embargo, en cuanto se empezó a poner en marcha los responsables del proyecto en la Tierra vieron que no iba a ser fácil. Tuvieron algunos avances, pero todos eran seguidos por nuevos problemas. Finalmente, la NASA ha hecho oficial su pérdida, pero no sin mostrar su orgullo por haberlo intentado. Y, por supuesto, dispuestos a aprender de sus errores de cara a una futura nueva oportunidad.

¿Qué le ocurrió al topo de InSight?

Si bien el aterrizaje tuvo lugar el 26 de noviembre de 2018, el topo de InSight no se puso en marcha hasta el 12 de febrero de 2019.

Aquel día se decidió empezar lentamente con la perforación. Era un trabajo minucioso, que llevaría su tiempo, pues tendrían que profundizar poco a poco hasta llegar al punto deseado. Una vez alcanzados los 5 metros, la correa que une el instrumento con el módulo de aterrizaje pondría en marcha sus sensores de temperatura y comenzaría a analizar las entrañas del planeta rojo.

Pero no pudo ser. Por motivos de exceso de peso, no fue posible dotar al topo de un martillo más potente, que lograra penetrar con fuerza. Para resolver este problema, se optó por un mecanismo basado en la fricción. A medida que el instrumento iba friccionando con el terreno podía seguir descendiendo poco a poco. Era un método único, que nunca se había usado antes de esta misión en Marte. Sin embargo, hubo un inconveniente con el que no contaron: el duracrust.

Este es el nombre que se da al tipo de suelo sobre el que se posó la nave en su día. Es un material muy duro y compacto. Tanto, que al perforar sobre él los restos de roca no fluyen hasta el orificio, como ocurriría por ejemplo si perforáramos la arena. Por eso, en su día pudo descender unos pocos centímetros, pero nunca logró continuar.

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El futuro de esta misión en Marte

Tras 500 últimos golpes durante el pasado 9 de enero, la NASA ha dado finalmente por perdido el topo de Insight. Pero no el resto de instrumentos de esta misión en Marte.

Es cierto que su perforadora, desarrollada en Alemania, era una de las partes más importantes. Pero los propios ingenieros que la crearon eran conscientes de que sería muy complicado que funcionara. Sin embargo, el resto lo están haciendo a la perfección. El SEIS (Experimento sísmico para estructura interna) sigue detectando fenómenos sísmicos y el RISE (Experimento de estructura interior y rotación) trabaja sin pausa sobre el núcleo de hierro del planeta.

En cuanto al topo, lo acaecido con el duracrust servirá para tomar nuevas decisiones en el futuro desarrollo de instrumentos de este tipo. No hay motivos para el desaliento. InSight seguirá trabajando hasta 2022 y, aunque le falte una de sus herramientas, aún tiene muchos misterios de marte que desenmascarar.

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