Hoy en día estamos todos tan familiarizados con el concepto del selfie que hasta los niños pequeños los toman con total naturalidad. Incluso algún que otro mono con dotes para la tecnología puede hacerlo. ¿Cómo no iba a subirse al carro de las autofotos una de las máquinas más punteras de la NASA? Efectivamente, se trata del aterrizador InSight, que ya no solo mueve su brazo robótico con soltura, sino que también lo ha utilizado para hacerse su primer selfie.

Lo comunicaba ayer la NASA en su página oficial, pero también el propio Mars InSight en la cuenta de Twitter en la que “narra” sus andanzas por el planeta rojo.

Una señal de que todo va bien

Desde que aterrizó en Marte el pasado 26 de noviembre, InSight ha estado poniendo a punto toda su instrumentación para comenzar con la toma de datos, que se prolongará durante dos años. Para ello cuenta con dos cámaras, que le sirven para identificar dónde debe colocar cada uno de los instrumentos, en un principio ubicados sobre el módulo de aterrizaje. Sin embargo, las imágenes tomadas por ellas también tienen otras aplicaciones mucho más simples, como indicar a los científicos y la población en general que todo va bien.

Por eso se ha recibido con tanto júbilo esta fotografía, que en realidad consiste en un mosaico formado por once imágenes. Es una técnica que ya se había usado con anterioridad en otras misiones de la NASA, como la del rover Curiosity.

En el selfie pueden observarse el módulo de aterrizaje, los paneles solares y la cubierta, con todos los instrumentos científicos que la componen. Pero esta no es la única buena noticia que han recibido los responsables de la misión, ya que InSight ha enviado también otro mosaico de imágenes en el que se puede ver toda su área de trabajo cercana, compuesta por una media luna de terreno de aproximadamente 4 por 2 metros.

Gracias a estas instantáneas, los científicos de la agencia espacial podrán decidir en las próximas semanas dónde deben colocarse finalmente los instrumentos, empezando por el sismómetro y la sonda de flujo de calor. Es importante que ambos se coloquen en una zona lo más plana posible, nunca sobre rocas de más de 1’3 cm de altura. Por el momento no parece que eso vaya a ser un problema, ya que la zona elegida para el aterrizaje, Elysium Planitia, resultó ser aún más llana de lo esperado. De hecho, el robot se encuentra situado sobre una depresión, casi libre de rocas, horadada posiblemente por un meteorito. Gracias a ello, no solo será sencillo colocar los instrumentos, sino que también la sonda de flujo de calor, que deberá tomar medidas a 5 metros de profundidad, podrá perforar la superficie con mucho menos trabajo. Parece ser que toda marcha viento en popa a toda vela.