Glovo sigue centrado en crecer en el este y sur de Europa. Especialmente tras la venta de su rival en el sector, Delivery Hero, y de toda su división de negocio en Latinoamérica. Y mientras el delivery vive su momento dorado, cortesía de la pandemia por el coronavirus, el unicornio español está enfocando sus esfuerzos en los repartos de última milla. Concentrado en su línea de negocio de Glovo Market.

Para su crecimiento, Glovo acaba de anunciar una asociación con Stoneweg. Una firma inmobiliaria Suiza que colaborará con la española en la construcción y creación de toda una red de Dark Store. El acuerdo se ha cerrado en 100 millones de euros, que tendrá como objetivo abrir nuevos almacenes en Valencia, Roma, Oporto o Bucarest. Estos se unirían a los ya operativos de Barcelona, ​​Madrid, Lisboa y Milán. Con todo, Glovo plantea crear 100 Dark Store antes del final de 2021.

Esta asociación e inversión no es algo nuevo en el progreso de Glovo de los últimos meses. Ya a finales de 2020, la compañía anunciaba su nueva estrategia: los pedidos retail de menos de 35 minutos. En otras palabras, Glovo tendría como objetivo conquistar el sector de los bienes de primera necesidad. Una apuesta alineada en el intento de competir contra Amazon Prime. Así como crear una línea de negocio rentable que complemente su exitoso delivery.

También anunciaban la creación de su Q-Commerce. Una asociación con marcas de terceros, más allá de productos de alimentación, por la que almacenarían la mercancía en sus centros repartidos en la ciudad para ser repartidos mucho más rápido.

Glovo necesita 'riders' para toda esta infraestructura

El pilar clave de Glovo, y para el conjunto de todas las compañías delivery del momento, son sus equipos de reparto. También conocidos como riders. Para llevar a cabo toda esta infraestructura de bienes esenciales, este colectivo es más esencial que nunca. De hecho, desde Glovo afirmaban que la inclusión de los repartos más allá de la comida ofrecía una oportunidad de trabajo más allá de las horas pico.

Mientras, el ecosistema mantiene la respiración para saber el resultado de lo que la llamada 'Ley Rider' tenga que decir al respecto. Patronal, sindicatos y representantes del Gobierno retomaron la pasada semana las negociaciones encalladas antes de navidades. Sobre la mesa, varios temas esenciales: la propia laboralidad, la web de registro que solicitan los sindicatos y la inclusión de más perfiles laborales más allá de los riders.

Es, de hecho, este último punto de vista lo que está alargando las negociaciones; para los sindicatos es de vital importancia aprovechar esta situación para añadir más perfiles. Algo que, para ellos, era algo prometido en el plan para los próximos meses. Fuentes conocedoras del debate apuntan a que es precisamente este escollo lo que echa para atrás al Gobierno. La situación económica y laboral creada por el coronavirus no crean el mejor caldo de cultivo para aprobar este cambio.

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