Agua líquida, una fuente de energía y elementos y moléculas biológicamente útiles, esa es la clave para encontrar vida en el universo. O, al menos, eso pensábamos. Un estudio indica que, además, hay que tener muy en cuenta el tipo de estrella de la que se trata. Es decir, hay estrellas que son más fáciles que tengan en su zona de habitabilidad vida que otras. Pero, ¿por qué?

La zona de habitabilidad es la distancia entre una estrella y un planeta en la que el agua líquida puede estar presente en la superficie de un planeta. De modo que no esté tan caliente como para vaporizarla ni tan fría como para que se congele, según explican desde ScienceAlert. Aunque la zona de habitabilidad es un criterio clave para encontrar exoplanetas que puedan albergar vida; no es el único criterio.

Buscando criterios para centrarse en las estrellas que son mejores candidatas, el astrónomo Scott Engle y el astrofísico Edward Guinan, ambos de la Universidad de Villanova, parece que dieron con una respuesta que reduce la búsqueda un poco. Presentaron una investigación en la Sociedad Astronómica Estadounidense, en enero del año pasado, para explicar su hipótesis. Pero, ¿qué decía esta investigación? Básicamente que hay estrellas que tienen más probabilidades de tener planetas en la zona de habitabilidad que otros.

Estrellas de tipo K, las candidatas ‘perfectas’

NASA, ESA, and Z. Levy

Por ejemplo, las enanas rojas de tipo M apenas desprenden calor suficiente para albergar vida mientras que las estrellas OB azules son extremadamente calientes y brillantes, por lo que tampoco son buenas candidatas. Por eso, Engle y su compañero buscaban las candidatas perfectas. Y parece que las han encontrado: las estrellas de tipo K. Son estrellas naranjas, un poco más frías que nuestro Sol -que es de tipo G-, pero un poco más cálidas que las enanas rojas de tipo M. De hecho, Guinan explicó:

«Las estrellas enanas K están en el punto óptimo, con propiedades intermedias entre las estrellas de tipo solar más raras, más luminosas, pero de vida más corta (estrellas G) y las estrellas enanas rojas más numerosas (estrellas M)».

La estrella Kepler-442

«Las estrellas K, especialmente las más cálidas, tienen lo mejor de todos los mundos. Si está buscando planetas con habitabilidad, la abundancia de estrellas K aumenta las posibilidades de encontrar vida«, añade Guinan. Y es que buscamos vida para saber si es una extraña casualidad o es mucho más común en el universo de lo que pensamos. Porque, hasta ahora, solo conocemos un planeta que contenga vida. Por otra parte, el día que encontremos vida, si eso llega a pasar, lo más probable es que no sea vida inteligente -aunque encontrarla sería fascinante-.

Es cierto que el astrónomo y el astrofísico ponen una pega a las estrellas de tipo K: su zona de habitabilidad es más pequeña. Sin embargo, que haya más estrellas de este tipo que de tipo G, como nuestro Sol, es muy bueno para la búsqueda de vida. Por eso y porque tienen vidas mucho más largas, hacen que las estrellas de tipo K sean tan interesantes para estudiarlas.

Y no hay que irse muy lejos para comprobar (por encima) esta hipótesis. Y es que la Kepler-442 es una estrella digna de mención. Es una estrella K5 y alberga un planeta muy interesante: Kepler-442b, que es «un planeta rocoso que tiene un poco más del doble de la masa de la Tierra», dijo Guinan.

La Tierra y el Sol, un caso ‘extraño’

El Sol tiene alrededor de 4.600 millones de años y se calcula que la vida lleva sobre la Tierra hace unos 3.500 millones de años. Aunque la vida compleja no surgió hasta hace 500 millones de años.

La Tierra se encuentra en la zona de habitabilidad del Sol, pero en realidad es un caso extraño debido al tipo de estrella que tenemos. Y es que las enanas amarillas no son las mejores para albergar vida ya que tienen mucha actividad, por lo que no se consideran las mejores candidatas. Por esta actividad, los científicos creen que en otros mil millones de años nuestro planeta se volverá inhabitable cuando el Sol comience a expandirse y, con él, su zona de habitabilidad cambiará.

Saber esto nos hace un poco más fácil seguir buscando vida, porque podemos mirar con más atención a este tipo de estrellas. Eso sí, sin dejar de mirar otras, ya que ni siquiera nosotros estamos en la estrella perfecta; por lo que podríamos perdernos otras si solo nos centramos en las estrellas de tipo K. Por ahora solo nos queda seguir buscando, y haciendo más hipótesis sobre dónde podría estar la vida.

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