Después de meses de espera, Mulán formará parte del catálogo de Disney Plus de manera oficial y sin cargos adicionales. Esto ha atraído una nueva oleada de interés alrededor de la película. Desde los curiosos que quieren comprobar si son ciertos los rumores acerca de que tan malo — o bueno — es el argumento, hasta los fans de siempre que se encuentran interesados — ¿preocupados? — por los cambios en la clásica la historia. La película se encuentra de nuevo en el centro de la atención mundial.

Uno de los detalles que más ha llamado la atención de la nueva versión del querido film de animación de 1998, ha sido — además de la propia Mulán — el cambio en los personajes secundarios. En especial, el hecho de que el maléfico y poderoso villano Shan Yu haya sido remplazado por un personaje llamado Bori Khan, interpretado por el actor Jason Scott Lee.

La gran pregunta es si era necesario sustituir a un malvado más que efectivo, por otro que en realidad tiene poco nada que ver con el original. No obstante, la decisión favorece el ritmo del guion y la forma en que la interpretación de la Mulán de Caro reflexiona sobre el bien y el mal. Te explicamos el motivo.

Un fénix que vuela alto y una mujer en batalla

La adaptación de Mulán se inspiró de forma parcial en el clásico animado del ’98. Que tomó unos pocos elementos del poema original y los modificó para crear un drama de acción con tintes de comedia. Como siempre, a la altura de las grandes películas de la factoría del ratón Mickey.

Al contrario, la versión live action es mucho más adulta, parecida a la clásica leyenda china e incluye todo tipo de detalles referenciales al contexto y la época en la que podría haber vivido la mítica guerrera. Uno de ellos es el tipo de villano que encarna Bori Khan, un estratega militar que organiza una arremetida bien organizada y calculada hasta al mínimo detalle. Y que tiene toda la apariencia de ser invencible salvo por un detalle: el hecho de que sus contrincantes tendrán entre sus filas una mujer con extraordinarias capacidades llamada Mulán.

Dirigida por Niki Caro, Mulán 2020 se mantiene fiel a la premisa original de Disney. Yifei Liu encabeza un elenco de chinos como Mulán, una joven guerrera que se disfraza de hombre y toma el lugar de su padre en el Ejército Imperial. Mientras tanto, el guerrero de Rouran, Bori Khan, planea vengar la muerte de su padre con la ayuda de una bruja llamada Xianniang (Gong Li).

Un rival a la altura

La nueva versión de Mulan de inmediato presenta a Bori Khan y deja claro que además de un hombre retorcido es un gran líder militar. Es un villano realista, basado en los jefes militares de la época, que además tiene lo que al parecer es una natural capacidad para el liderazgo. Mientras que en la película del ’98, Shan Yu apareció en un puñado de escenas, Bori Kahn es peligroso porque encarna una amenaza inminente. Difícil de lidiar y que hace factible el hecho que el ejército del Emperador necesite ayuda extra. Toda la que pueda conseguir…incluso una guerrera mítica con larga cabellera ondulante.

Como otros tantos elementos de la película, la motivación de Bori Khan también está basado en ideales chinos: su batalla se basa principalmente en su intención de honrar el legado y honra de su nombre y familia. El detalle ofrece una instantánea tridimensionalidad al personaje, aunque no haya el tiempo suficiente en pantalla ni el guion esté interesado en hacerlo, en profundizar sobre su origen o los motivos que le pusieron al frente de un enfrentamiento violento. De hecho, este villano es el completo perfecto para El Emperador (interpretado por Jet Li), porque ambos representan el bien y el mal analizados desde la experiencia. Tanto como uno como el otro, encarnan los motivos por los cuales Mulán decide revelar su secreto y luchar en mitad de una confrontación en la que tiene todas las de perder.

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