Tras su estreno en HBO, Euphoria de Sam Levinson asombró a la audiencia al mostrar al mundo juvenil desde un punto de vista tan directo como cruel. Sin espacios para reflexiones edulcoradas sobre los primeros años de la juventud o para una visión disimulada sobre la vida de los jóvenes contemporáneos.

Cruda, por momentos incómoda, pero al final conmovedora, la serie se convirtió en el suceso del verano y una de las grandes promesas en los proyectos del gigante de las cableras. 

La confirmación para una segunda temporada no tardó en llegar, pero debido al parón provocado por la emergencia sanitaria del coronavirus, la producción se detuvo. Todavía no hay una fecha concreta para el estreno de los nuevos episodios, pero HBO al parecer está muy consciente del fiel grupo de seguidores que rodean y sostienen a la serie.

Por ese motivo, la llegada del episodio especial navideño llamado “Los problemas no duran siempre” no sorprende. Se trata de un homenaje a la serie y también, una celebración a lo mejor de su argumento y espíritu. A la vez, es una manera de sostener el interés sobre la historia, que continuará en algún punto de 2021. 

Un particular homenaje a lo que ‘Euphoria’ mejor saber hacer

No obstante, más allá de ser una transición entre dos sucesos
—la temporada que acaba y la que debería estrenarse— el capítulo es un homenaje a esa naturaleza salvaje y poderosa que son esenciales para comprender a la serie.

Finalmente, conocemos la motivación detrás de la recaída de Rue, —a quien dejamos en plena crisis al final de la primera temporada— y cómo el personaje remonta de sus momentos de profunda oscuridad.

Rue —interpretada por la cantante y actriz Zendaya— regresa con su habitual fragilidad y carácter atípico pero con una personalidad que asombra por su solidez. Euphoria demuestra de nuevo que es la suma de todas sus virtudes y una de ellas, la de tener un personaje central de considerable valor e interés. 

Una reflexión sobre el anhelo, el amor y la búsqueda de la individualidad frente a la pared de la realidad

El capítulo especial comienza con Rue en medio de lo que parece ser una dolorosa y frágil alucinación sobre su posible vida junto a Jules (Hunter Schaefer). Pero en realidad, como otras tantas cosas en Euphoria, el anhelo, el amor y la búsqueda de la individualidad deben enfrentarse a la gruesa e ingrata pared de la realidad.

De hecho, todo el episodio es una gran reflexión sobre esa premisa. No hay grandes avances, revelaciones o la percepción Rue se dirige hacia algún lugar en específico.

Sólo es la realidad sobre la que el personaje de Zendaya transita en medio del dolor, la tristeza y el abandono. Destruida por la soledad y aplastada por el peso de una historia de amor incompleta y agónica, Rue buscará ayuda. Pero antes, se permitirá herir hasta dejar todas sus emociones escaldadas y a la vista. De modo que este especial se dedica a mirar todo el sufrimiento del personaje desde un punto de vista conmovedor. 

Lo hace con un recurso sencillo: mostrar a Rue en una conversación dolorosa con su padrino en Narcóticos Anónimos: Ali (Colman Domingo) se enfrenta a Rue, drogada y abatida.

Un ritmo más lento

Euphoria finalmente detiene su frenético ritmo para brindar a su personaje principal espacio suficiente para reflexionar sobre los escombros emocionales con los que debe lidiar.

Es un cambio de ritmo y tono audaz. En especial, después de una temporada que se caracterizó por emociones de alto calibre y la sensación de urgencia que desconcertó a la audiencia.

Pero el especial navideño es más una reflexión sobre lo que se esconde debajo de todo ese brillo de lentejuelas y luces de neón, para analizar a Rue como personaje. Joven hasta el dolor, frágil hasta el desconcierto, Zendaya imprime al personaje una verosímil capa de confusión adolescente muy lejos del estereotipo. Se trata de un recurso elegante que hace del capítulo una profunda mirada hacia sus intenciones de una segunda temporada, sin duda más retadora que la anterior. 

El director además, toma decisiones inteligentes para crear la sensación que la serie avanza hacia cierta dirección. Hay una austeridad casi nihilista, en la forma y el fondo. Tal vez se deba al hecho que el episodio fue filmado durante la pandemia y las decisiones estéticas y visuales de Levinson eran muy discretas.

Más que un simple especial de navidad

Con todo, el nuevo estilo otorga mayor interés a lo que se dice, más allá de lo que se muestra, por lo que el relato se hace más interesante y necesario. Rue ya no es sólo la víctima de todas sus torpezas y malas decisiones, también es una sobreviviente que intenta encontrar una manera de sostener sobre sus hombros lo que ha aprendido. ¿Lo logrará? El capítulo no resuelve el dilema y no tiene intención de hacerlo. De la alegría desbordante y sobre saturación de colores de la temporada finalizada, este episodio es un recorrido ecuánime a través del mundo interior de un personaje complejo. Una decisión brillante que permite a Euphoria mostrarse como un trayecto hacia un lugar intelectual más amplio, y no solo un despliegue de recursos visuales. 

Al final, el capítulo resulta satisfactorio por tomarse el tiempo de mirar a Rue —y también a Jules, en ausencia— como dos extremos de la misma cosa.

Rue busca la libertad y el amor, Jules también. Pero mientras una y otra se miran a la distancia,  la serie toma la decisión de analizar esa poderosa comprensión de los sentimientos como un punto de partida.

¿Hacia qué? El guión no lo dice y el capítulo termina sin revelarlo. Quizás el logro más elegante de una serie acusada en más de una ocasión de exagerar y deslumbrar a fuerza de colores y frenética alegoría al duro mundo de la adolescencia. 

El episodio especial de navidad de Euphoria ya puede ser visto en HBO, HBO Max y HBO España.

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