Apple, finalmente, he hecho la transición en los Mac de procesadores Intel a chips con tecnología ARM diseñada por ellos. El primero, M1, viene en el nuevo MacBook Pro de 13". Lo he probado durante una semana y he quedado gratamente sorprendido de lo que han sido capaces de conseguir: ultrapotente, ligero, pequeño y con la misma autonomía de un iPhone. ¿Qué más podemos pedir?Como usuario, esta es mi segunda transición de procesadores en los Mac. Primero lo viví cuando Apple pasó de PowerPC —que diseñaron en conjunto con IBM y Motorola— a los diseñados y fabricados por Intel en 2005. En aquel momento lo anunció Steve Jobs durante la WWDC.

15 años más tarde, Apple anuncia que los procesadores de los Mac vuelven a ser diseñados por la casa. Esta vez con muchos años de experiencia con todos sus demás dispositivos que fabrican y venden: iPhone, iPad, Apple Watch, Apple TV y HomePods. Todos tienen un SoC (System on a Chip) diseñado por la empresa que, además, es uno de sus mayores motores de innovación.

También con mucho más control sobre los componentes. Con PowerPC, la influencia que Apple tenía sobre el desarrollo el procesador era limitado. La compañía era muchísimo más pequeña. No existía el iPhone, el iPod ya estaba haciendo efecto en el mercado musical, pero quedaba mucho camino para que se convirtieran en lo que son hoy.

Arrancan la transición con tres productos: MacBook Air, MacBook Pro 13” y Mac Mini. Las dos portátiles más vendidas y el equipo de escritorio más económico. Es una declaración de intenciones, una forma de decirle al mundo lo confiados que están en el desempeño general de sus procesadores. Lo han bautizado como M1.

Así que aquí estoy, escribiendo esta reseña con el primer producto de la segunda transición que vivo como usuario de Apple y de Macs. ¿Será un cambio con pocos tropiezos como en 2005-2007? https://www.youtube.com/watch?v=d0PLLpqf4eg

Sin cambios en el diseño como reflejo que no hay cambios en el uso de apps y el día a día

Apple ha decidido no cambiar el diseño exterior de los Macs que hacen la transición a sus procesadores M1. Tampoco ha modificado los nombres. Recordemos que los portátiles con PowerPC se llamaban iBook y PowerBook. Una vez hecho el cambio se llamaron MacBook y MacBook Pro.

Suponemos que el objetivo es comunicar que no importa lo que hay dentro. De cara al usuario, todo funciona igual. Y de cierta forma —con algunas consideraciones y pequeños detalles que comento más adelante— eso es cierto.

He instalado todas las aplicaciones que uso en mi día a día. Desde cosas simples como Slack o Notion hasta programas profesionales como iA Writer, Ulysses, Photoshop o Premiere Pro. Todo funciona. Algunas ya están optimizadas para Apple Silicon, otras no.

Desde afuera, el MacBook Pro es exactamente igual. Es el mismo diseño, mismas dimensiones, tamaño de pantalla, panel, teclado, y tamaño de trackpad. El peso tampoco cambia. Bueno, ligeramente, dependiendo de la unidad de medida que usa Apple para indicarlo en sus páginas de producto.

En sistema métrico, ambos productos, de acuerdo a la empresa, pesan 1,4 kilogramos. En sistema imperial, el MacBook Pro 13” con Intel pesa 3,1 libras, pero el MacBook Pro 13” con M1 pesa 3 libras.

Si tomamos como válido el sistema imperial y hacemos la conversión, la versión con Intel tiene un peso de 1,4 kilogramos y la versión con M1, por lo tanto, pesa 1,36 kilogramos.

Yo, que tengo un MacBook Pro 13” de 2019, con teclado de mecanismo de mariposa no he notado diferencia alguna en el peso cuando lo llevo en mi mochila. Sí que noto el cambio de grosor que los portátiles de Apple han tenido con la vuelta al teclado de mecanismo de tijera, que pasaron de 1,49 cm de alto a 1,56 cm. Es un mini detalle que a efectos prácticos no tiene importancia, pero que sentí cuando la tomo con la mano estando con la tapa cerrada.

<img src="https://hipertextual.com/wp-content/uploads/2020/11/DSC03234-860x573.jpg" alt="Apple MacBook Pro 13"" width="860" height="573" class="alignnone size-foto-analisis-860 wp-image-1243888" />

Desempeño

Descoloca un poco darte cuenta que tienes en tus manos un portátil de 1.300 dólares o 1.450 euros con un procesador que, en pruebas mono núcleo usando **Geekbench 5, es más rápido que el MacBook Pro de 16” de mayores especificaciones, que supera los 6000 dólares. Además, lo hace entregando el doble y a veces el triple de autonomía sin despeinarse.

Por lo tanto, a la hora de considerar las mejoras en rendimiento de equipos portátiles con procesador M1, no deberíamos limitarnos únicamente a su mayor desempeño. Tenemos que hacerlo junto al hecho de que lo consigue usando menos batería.

Cualquier aplicación Universal, es decir, compilada también para el procesador M1 funciona significativamente mejor que en Intel. Apple ha hecho tan simple la transición para los desarrolladores que el día que recibí el portátil para este análisis ya había bastante software disponible, muchos de los cuales uso en mi día a día.

De hecho, todas las apps de Apple se actualizaron para funcionar en modo nativo en Macs con procesador de Apple. Desde las más básicas como Notas, TextEdit o Recordatorios, pasando por la ofimática de la compañía —Keynote, Pages, Numbers— hasta Safari y Mail.app. También el software profesional: Final Cut Pro X o Logic. Todo está listo para funcionar y mostrar el potencial del M1.

Insisto, en todos esos casos, con las apps nativas, la experiencia de uso en el MacBook Pro 13” ha sido extremadamente positiva. Es notable, puesto que hablamos de una máquina de 1.300 dólares que tiene un desempeño que antes esperabas en equipos de tres a cuatro veces su valor.

Pongo un ejemplo de mi día a día: con mi MacBook Pro de 13” (2019) de 2.000 dólares/euros con procesador Intel no era capaz de editar vídeo en 4K usando Premiere Pro a máxima calidad. Tenía que reducirlas en las ventanas de edición a 1/8 del original. Aún así, no funcionaba del todo bien, sobre todo cuando usaba muchas capas.

Con el MacBook Pro 13 con procesador M1 he sido capaz de editar a máxima calidad. En casos particulares, cuando son muchas capas, he bajado a 1/2, como mucho. Pero lo importante: funcionando muy fluido: ¡Premiere Pro se ejecuta en modo emulado con Rosetta 2!.

He compilado vídeos usando Final Cut Pro X nativo en M1 con resultados sorprendentes que me esperaría en un Mac de muchas mayores capacidades con procesador Intel.

Photoshop tiene una versión beta optimizada para M1, pero algunas funciones están desactivadas. En ese caso, abrir el Photoshop “normal”, salvo el tiempo extra de arranque —cuando Rosetta 2 hace su magia—, funciona bien. Es un testamento de la potencia del procesador de Apple, inclusive en su primer intento.

Recordemos: este será “el peor” procesador de Apple para sus Macs. Es decir, todo lo que salga en el futuro funcionará mejor, más rápido, con un nivel de eficiencia aún mayor.

Las pruebas de Geekbench 5 en multi núcleo también sorprenden. El MacBook Pro de 13” base (1300 dólares o 1400 euros) supera al MacBook Pro de 16” con el procesador Intel más rápido disponible en la configuración personalizada (un Core i9). Es prácticamente igual de potente a un iMac Pro de 2017 (~5000 dólares/euros) con un Intel Xeon y un poquito más lento que el Mac Pro de 2019, también con un Intel Xeon.

Rosetta 2 y las aplicaciones compiladas para procesadores Intel

Empecemos con lo positivo: durante la transición de los Macs a Intel se podían ejecutar apps compiladas para PowerPC por medio de un traductor dinámico binario llamado Rosetta.

Apple lo hizo así como una solución temporal mientras los desarrolladores arreglaban, optimizaban y volvían a compilar sus apps en modo “Universal”, es decir, que se ejecuten de forma nativa tanto en procesadores antiguos PowerPC, como en los de Intel.

Pero cuando abrías una app con Rosetta, definitivamente lo notabas: todo era más lento. Si se trataba de apps profesionales, llegaban a los límites de la inutilidad.

Esta no ha sido mi experiencia con Rosetta 2. La primera vez que abres una app compilada para Intel, macOS te avisa que tendrá que descargar un componente que permite abrir software no optimizado para M1. Ese mensaje no lo vuelves a ver más.

Es una experiencia significativamente más refinada. Todas las apps funcionan, en algunos casos tan rápido como si fuesen ejecutadas en un procesador Intel.

Ahora, lo negativo: no todas las apps funcionan tan bien como me gustaría. Es curioso, ocurre con las más simples, porque la mayoría de ellas usan **Electron*, también conocido como el nuevo Flash.

El problema es que aquí estamos traduciendo una app que a su vez funciona sobre un framework* que tampoco es nativo, puesto que adapta tecnologías web para hacer interfaces gráficas propias de un software de escritorio.

Por lo tanto apps como Spotify, Notion, Discord, Telegram Desktop, Atom, Slack o WhatsApp Web, todas clasificables dentro de software que no es de producción que bien podría ser liviano, funcionan mal o fatal. Mientras que apps “pesadas” como por ejemplo Premiere Pro llegan a funcionar mejor.

Electron ya tiene soporte para compilar apps ejecutadas de forma nativa en Apple Silicon, lanzada el pasado 17 de noviembre, por lo que es cuestión de tiempo hasta que las apps se actualicen con la nueva versión de framework.

Mientras tanto: la mayoría de estas apps tienen versión web (después de todo las apps de escritorio son las versiones web, simplemente en su propia ventana con alguna que otra optimización) y recomiendo usarlas así. Especialmente Slack, WhatsApp, Discord, Spotify o Notion, que al momento de escribir esta reseña son apps y software muy usado.

La razón por la cual hay tantas apps hechas en Electron es porque reduce significativamente el costo de desarrollo para varias plataformas, ya que funciona por igual en Mac y Windows.

Apple pretende que los desarrolladores usen tecnologías nativas para sus aplicaciones y eviten frameworks de este tipo. Debido a que muchos tienen apps nativas para iPad, en teoría reconvertirlo para Mac —sobre todo ahora— sería muy fácil. Pero la realidad es que no termina de suceder.

Yo, de forma temporal, he seguido el truco para instalar apps de iPhone o iPad en el Mac y así poder ejecutar en modo nativo cosas como Slack o Notion. No es perfecto, pero es mejor que Electron.

<img src="https://hipertextual.com/wp-content/uploads/2020/11/DSC03269-860x573.jpg" alt="Apple MacBook Pro 13"" width="860" height="573" class="alignnone size-foto-analisis-860 wp-image-1243890" />

Autonomía eterna

Con la llegada de los procesadores M1 llega un mejor sistema de control de uso de energía y un chip muchísimo más eficiente a la hora de usar vatios para generar procesos.

Apple ha aprendido tanto de la eficiencia energética con con dispositivos como el iPhone o el Apple Watch y todo ese conocimiento ha sido depositado en el diseño del M1. Por primera vez tenemos Macs con autonomías semejantes al iPad o el iPhone.

El MacBook Pro 13” es capaz de aguantar entre 18 y 20 horas de uso normal. Es una diferencia abismal con dispositivos semejantes con procesadores Intel, que con suerte llegan a la mitad.

En mi experiencia, con uso de aplicaciones ya compiladas para ejecución nativa en el procesador M1 de Apple, esas 18 a 20 horas de autonomía se cumplen. Pero no necesariamente es igual cuando se trata de las emuladas con Rosetta 2. Pero el portátil es tan eficiente que, si sólo usa apps en modo emulado seguiría teniendo mucha más autonomía que antes.

Para una de mis pruebas desconecté el portátil a las 18:00, trabajé un buen rato en una cafetería, luego seguí trabajando en casa, dejé el portátil abierto mientras cenaba, y seguí respondiendo emails hasta pasada la media noche y la batería seguía en 67%. Impresionante.

Teclado de mecanismo de tijera

<img src="https://hipertextual.com/wp-content/uploads/2020/11/DSC03260-860x573.jpg" alt="Apple MacBook Pro 13"" width="860" height="573" class="alignnone size-foto-analisis-860 wp-image-1243889" />

Los **MacBook Pro 13” con procesador M1, al igual que la última generación del portátil con procesador Intel tienen el nuevo teclado de mecanismo de tijera que estrenaron con el MacBook Pro de 16”. Reemplaza al problemático mecanismo de mariposa que ha dado tantos dolores de cabeza a lo largo de años, tanto a Apple como a usuarios.

Yo soy una de esas personas. Apple hace un tiempo aceptó que hay un problema y hace cambios gratuitos —y por lo general rápidos— con una cita realizada en un Apple Store o un servicio técnico autorizado.

Esta reseña —y prácticamente todo lo que he escrito durante la última semana— se ha hecho en el **MacBook Pro 13” con M1 y su teclado. En un inicio no terminaba de sentirme cómodo. El recorrido es un poco más largo y debo aceptar que soy de los raros que les gusta el teclado con poco recorrido.

Pero tras una semana he vuelto a apreciar y he vuelto a encontrarme con el pequeño e indescriptible placer de escribir en teclas con un recorrido más largo y un mecanismo más tradicional.

Entiendo la decisión de Apple hace cuatro o cinco años de cambiar el mecanismo para poder vender portátiles más finos. Pero también es verdad que la innovación no debería ir en contra del usuario.

Otra decisión positiva en cuanto al diseño del teclado es que la tecla ESC** vuelve a ser física. Un verdadero dolor de cabeza para millones de nosotros que estamos acostumbrados a usarla para cerrar ventanas emergentes, para hacer el equivalente a “atrás” o el equivalente a presionar “no” o “cancelar” en ventanas modal.

¿Vale la pena comprarlo?

Rotundo sí. El MacBook Pro 13” —al igual que el Mac Mini M1 y el MacBook Air M1— tienen una relación calidad/precio altísima. Apple ha logrado reducir el precio aumentando potencia y prestaciones de manera significativa.

Apple pretende que el enfoque quede en el hecho que, de ahora en adelante, todo será significativamente más rápido y eficiente. Que esta “nueva generación”, como ellos lo llaman, sea eso, una nueva generación. No es el cómo, es el qué.

Y lo que es, simplemente, es un MacBook Pro de 13” más rápido que nunca, igualando y superando equipos de escritorio profesionales tres o cuatro veces más caros. Impresionante.

Pros

  • Rápido, muy, muy rápido Batería eterna Precio más bajo Mejor teclado de mecanismo de mariposa

Contras

  • * (Aún) no hay versión con cuatro puertos USB
  • C, solo dos