Más allá de la pandemia, todos los días nuestros organismos luchan contra gérmenes. Pero no solo los humanos sino que, además, también otros animales e insectos se tienen que defender de los gérmenes. Los investigadores se han dado cuenta de un comportamiento muy particular que tienen las hormigas y que les ayuda a protegerse frente a los gérmenes.

Los investigadores han visto que las hormigas se lamen las glándulas traseras justo después de comer o tras beber agua. «El comportamiento no parecía estar relacionado con la digestión, porque las hormigas hacen esto incluso después de haber ingerido agua», cuenta en ScienceAlert el zoólogo Simon Tragust de la Universidad Martin Luther en Alemania.

Todo apuntaba a que las hormigas usan el ácido fórmico contra los gérmenes. Y esto fue lo que les hizo comenzar a investigar sobre este tema. Así que usaron hormigas carpinteras de Florida (Camponotus floridanus) para su experimento. Las dejaron alimentarse para, justo después, congelarlas con hielo. Esto lo hicieron porque cuando las hormigas sienten mucho frío, dejan de moverse. Lo bueno es que después, con el calor, vuelven a estar bien y se mueven con normalidad. Mientras estaban congeladas las hormigas, los investigadores probaron los niveles de pH de su sistema digestivo y esto es lo que les dio la pista.

Ácido fórmico como antibacteriano

Cuando impedían a las hormigas absorber ácido fórmico, los niveles de ácido en su sistema digestivo disminuyeron. El ácido fórmico es un líquido que segrega la glándula que se encuentra en el abdomen de las hormigas, llamada acidoporo. No solo las hormigas tienen ácido fórmico, ya que las abejas lo segregan al picar. De hecho, las hormigas carpinteras lo utilizan para inutilizar a sus presas. Otras especies, como las hormigas de madera, son capaces de arrojar este veneno contra la cara de sus enemigos, detalla ScienceAlert.

Pero el ácido fórmico no lo usan solo las hormigas. De hecho, los humano lo usamos como un agente antibacteriano «en la alimentación del ganado, en pesticidas, para la eliminación de verrugas, e incluso le hemos encontrado un papel en posibles tecnologías energéticas futuras». Y, ahora, parece que eso mismo sucede con las hormigas.

Estos pequeños insectos utilizan el ácido fórmico para múltiples propósitos, como ahora sabemos. Además de usarlo para inmovilizar a sus presas, también lo utilizan como desinfectante químico. «Usan ácido fórmico para mantener sus nidos higiénicos y limpiar a sus bebés con él, manteniendo bajo control la propagación de hongos dañinos«, señalan en el comunicado de prensa. Y este nuevo estudio añade un nuevo uso para este ácido: mantener libres de parásitos su sistema digestivo.

«Descubrimos que el acceso al veneno mejoró la supervivencia de las hormigas formicinas después de comer alimentos contaminados con patógenos».

Mientras que para el ser humano el ácido fórmico en altas dosis puede producir quemaduras corrosivas; dolores de cabeza y confusión si se inhala o vómitos con sangre si se ingiere; para las hormigas es absolutamente necesario. En definitiva, las hormigas usan el ácido fórmico contra los gérmenes.

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