Los gusanos, un tipo de parásito, en el estómago son comunes en zonas tropicales y subtropicales. Además de en lugares con sistemas de saneamiento deficientes y falta de acceso a suministros de higiene. Mientras que en Estados Unidos o Europa no son tan comunes, en zonas como la India son extremadamente fáciles de encontrar. Por eso tener un paciente con parásitos no sería extraño, pero en este caso estaban en el lugar equivocado.

Unos médicos de Nueva Delhi se llevaron una sorpresa con un paciente de 20 años que acudió a Urgencias debido a que tendía dolor abdominal, diarrea y vómitos con evolución de un día, según explican desde ScienceAlert. Hasta ese momento, el joven estaba sano, no tenía condiciones médicas relevantes.

Parásito en el estómago

Para saber mejor qué le pasaba, los médicos decidieron realizarle un análisis de sangre. En esta primera prueba vieron dos cosas. Por un lado, un alto nivel de glóbulos blancos, que suele significar infección. Pero también altos niveles de hemoglobina, una proteína en sangre que transporta el oxígeno. Este factor suele estar asociado, entre otras cosas, con la deshidratación. Esto cuadraría con la diarrea y los vómitos que presentaba el paciente, ya que es normal deshidratarse si no puedes beber nada.

A continuación decidieron hacerle una ecografía en la zona de la vena cava inferior para verificar los niveles de líquidos en los vasos sanguíneos. Y ahí es donde llegó la sorpresa. Encontraron unas estructuras tubulares que se movían en su estómago. Por lo que pensaron que lo más probable es que fuera algún tipo de gusano (parásito) que había terminado en su estómago.

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En ese momento, le pidieron al paciente una muestra de heces para localizar qué tipo de parásito es y, así, poder darle el tratamiento adecuado. En las heces del joven se encontraron huevos de Ascaris lumbricoides. Este es un parásito intestinal que puede llegar a medir 35 centímetros y es uno de los más gusanos más comunes en los humanos, según apuntan desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Es tan común que calculan que entre 800 y 1.200 millones de personas tiene este parásito en el tracto intestinal. Pero en este caso en concreto había crecido en el estómago.

Al joven le recetaron antiparásitarios y al día siguiente le dieron el alta. En una revisión, una semana después, el paciente explicó que se sentía mejor y que había expulsado los gusanos que tenía en el estómago en las heces, según han explicado los doctores en su publicación en la revista The New England Journal

Infección

En las zonas en las que estos gusanos son comunes hay que tener mucho cuidado ya que los pacientes se pueden infectar al comer huevos en frutas y verduras. Sobre todo en las que se cultivan en suelo contaminado. También se puede producir la infección si se toca esa tierra con las manos y, después, no se lavan.

Pero, ¿y cómo se produce la contaminación del suelo? Una forma en la que el suelo puede pasar a estar infectado con estos huevos es en aquellas zonas en las que se usan heces humanas como fertilizante.

Para evitar el contagio es muy importante lavarse las manos con agua y jabón antes de manipular cualquier alimento. Además de lavar, pelar o cocinar todas las verduras antes de comerlas. Evitar el contacto con el suelo por si este está contaminado con heces es también fundamental.

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