Actualización 10 de octubre, 8:31:

Un reporte de O’Globo menciona que la víctima falleció debido a complicaciones de la COVID-19 el jueves pasado. El doctor João Pedro Rodrigues Feitosa, de 28 años, no recibió la dosis de la vacuna, sino el placebo.

El médico se encontraba en la primera línea del cuidado de pacientes con COVID-19 desde marzo. De acuerdo con personas cercanas, gozaba de buena salud y no padecía ninguna comorbilidad. Rodrigues Feitosa recibió una dosis de la sustancia en julio y en septiembre enfermó de coronavirus.

Sumado a la teoría del placebo existen otras posibles causas de su muerte. Algunos piensan que tomó una dosis pero no fue suficiente para protegerlo y estaba en espera de recibir una segunda aplicación. Otra teoría es que la enfermedad se agravó debido a la amplificación dependiente de anticuerpos, un fenómeno en donde los anticuerpos pueden intensificar los efectos de la enfermedad en lugar de reducirlos.

Debido a que existe un acuerdo de confidencialidad, ni la agencia reguladora de salud de Brasil ni la farmacéutica pueden confirmar si el doctor Rodrigues recibió la dosis o el placebo. Tanto la Anvisa como el Instituto D’Or de Investigación y Educación confirmaron que las pruebas seguirán su marcha.

Noticia original Un voluntario de la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford para la COVID-19 ha muerto. De acuerdo con Reuters, autoridades de salud de Brasil informaron del fallecimiento de una persona que participaba en las pruebas de fase 3 de la vacuna en el país sudamericano.

La Agencia Reguladora de Salud (Anvisa) indicó que recibieron datos de una investigación sobre este asunto, aunque no proporcionó más información. En un informe por separado, la Universidad Federal de Sao Paulo dijo que el voluntario era brasileño pero omitió los detalles.

Al igual que Anvisa, la institución educativa citó la confidencialidad médica de los involucrados en los ensayos. Pese a esto, las pruebas de la vacuna continuarán en la nación sudamericana, que se ubica como el tercer país con más casos de COVID-19 en el mundo.

Este es el segundo descalabro que sufre la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, una de las más prometedoras contra la COVID-19. A principios de septiembre la farmacéutica suspendió las pruebas de fase 3 luego de que una participante de Reino Unido desarrollara mielitis transversa, una inflamación poco común de la médula espinal causada por infecciones virales.

Brasil no pausará la fase de pruebas de la vacuna para la COVID-19

Un portavoz de la institución educativa dijo que una investigación independiente no arrojó que existan riesgos para continuar con la fase de pruebas.

«Tras una cuidadosa evaluación de este caso en Brasil, no ha habido preocupaciones sobre la seguridad del ensayo clínico y la revisión independiente, además del regulador brasileño, ha recomendado que el ensayo continúe».

Según los reportes, el gobierno de Brasil tiene planes de comprar la vacuna al Reino Unido y producirla en Río de Janeiro. Actualmente la Universidad Federal de Sao Paulo está ayudando a coordinar los ensayos clínicos de fase 3 en Brasil. Junto a la vacuna de AstraZeneca, el Instituto Butantan de Sao Paulo está probando la vacuna china de Sinovac.

México es otro de los países que apuestan por la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford. En agosto se anunció que la Fundación Carlos Slim ayudaría a financiar un plan para producir entre 150 y 200 millones de dosis para América Latina.

Sumado a AstraZeneca, el gobierno de México ha firmado memorandos de entendimiento con Johnson & Johnson,CanSino Biologics Inc y Walvax Biotechnology Co Ltd para asegurar el acceso a una vacuna a tiempo.

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