Tenet es el estreno del año, pero las cosas siguen complicándose en el mundo del cine. Al anuncio que la esperada Dune, de Denis Villeneuve, llegará al cine en octubre del año próximo le siguió la noticia nuevo aplazamiento de The Batman de Matt Reeves, que tendrá que esperar a 2022 para finalmente ser estrenada. A todo lo anterior se añade que Cineworld, la casa matriz de Regal Theaters en los EE.UU y el Reino Unido, está contemplando el gravísimo escenario de cerrar la mayoría de sus salas de cine en ambos países. La situación podría desencadenar en una transformación de fondo de la industria cinematográfica que no ha hecho más que empezar.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, ahora los números en taquilla demuestran que están ocurriendo todo tipo de situaciones inexplicables que dejan muy claro: que es imposible predecir a corto plazo qué podemos esperar sobre la supervivencia del cine tal y como lo conocemos. Este fin de semana, la taquilla se convirtió en una especie de enigma sin explicación sencilla, cuando el registro de ganancias alcanzó apenas 12 millones de dólares, lo que le sitúa en un punto tan bajo como preocupante.

Eso, a pesar de las medidas y de la profusa campaña de promoción que invita al regreso a las salas con todas las garantías de seguridad sanitarias necesarias. En comparación, el mismo fin de semana del año 2019, que incluyó el estreno de Joker de Todd Phillips que recaudó 150 millones de dólares en total.

Tenet como prueba de fuego

Por supuesto, se tratan de condiciones distintas y los estudios no esperaban un repunte directo e inmediato después de la apertura parcial de buena parte de los cines del mundo, aún en medio de una completa incertidumbre con respecto al escenario sanitario. Tenet, de Christopher Nolan, sigue siendo la gran prueba de fuego de lo que puede ocurrir con los grandes estrenos en mitad de una situación atípica y de la que no hay precedente alguno y son sus cifras, las que seguramente desconcertaron al mercado: la película perdió un 21% de la asistencia, que se traduce en 2,7 millones de dólares. Hasta ahora, alcanzó unos 45,1 millones en ganancias en EE.UU., lo que se suman a los 307 millones que obtuvo en todo el mundo. Pero aún no es suficiente y ni siquiera llega a ser un ingreso en bruto ganas de recuperar en forma holgada los gastos de producción.

En todos los países de Europa, el efecto es exactamente igual. Con buena parte de los mercados del continente fluctuando entre aperturas y cierres provocados por las oscilaciones de la curva de contagios, parece muy poco probable que el mercado cinematográfico logre estabilizarse a medio plano.

Por supuesto, en Asia las cosas son distintas: en China, la recaudación local alcanzó más de 10.000 millones de dólares en las últimas seis semanas, al retomarse el ritmo de estrenos con una aceptable regularidad y con casi el 80% de los cines abiertos. Este fin de semana, las carteleras chinas estrenaron dos producciones locales: la película My People My Homeland de Deng Chao, Xu Zheng, Ning Hao, Damo Peng, Fei Yan, Yu Baimei y Chen Sicheng y la animada Jiang Ziya Li Wei y Teng Cheng. Entre ambas recaudaron más de 150 millones de dólares.

Magia en la taquilla

Pero aún más extraño resulta lo ocurrido en la taquilla estadounidense. El título del 1993, Hocus Pocus (El retorno de las brujas) llegó al número 2 del ranking en un fenómeno que los expertos intentan comprender.

El film recaudó casi 2 millones de dólares en 2.570 salas, lo que quiere decir que en al menos en la mitad superó a Tenet, que tiende hacia la baja en la mayoría del territorio norteamericano.

Por singular que parezca, una película con más de veinte años de vida logró desplazar en algunos lugares a lo más reciente de Nolan. ¿El público desea diversión? ¿Está desconcertando por la extraña trama de Tenet? ¿Simplemente no tuvo la acogida deseada? No hay respuesta para algo semejante.

¿Está el cine tal y como lo conocemos a punto de sucumbir a la Pandemia? Con el próximo gran estreno a semanas de distancia (la producción de Pixar Soul sigue con fecha para noviembre), lo más probable es que los malos números de la cartelera de cine signifiquen una sola cosa: descartar por completo el 2020 y comenzar con buen pie (de ser posible) el 2021. ¿Podrá ocurrir?