Cuando a finales del siglo XIX, los hermanos Lumière sorprendieron al público con la ya histórica secuencia del tren en marcha que aterrorizó y maravilló a una sala completa de espectadores, ya Alice Guy-Blaché experimentaba con color frame a frame y se hacía preguntas muy directas sobre el cine como concepto. Algo parecido podría decirse del paralelismo entre D.W. Griffith y Lois Weber, que hicieron planteamientos sobre lo cinematográficos de forma muy parecida y fueron pioneros en mucho de lo que hoy conocemos del cine como estructura. Solo que mientras él se convirtió en parte de la historia del cine, ella fue olvidada y solo ahora sus logros reconocidos.

No se trata de un postulado feminista, sino un hecho comprobable: la gran mayoría de las mujeres talentosas detrás de la cámara en Hollywood han tenido que recorrer un largo trayecto para llegar a ser reconocidas y respetadas como creadoras cinematográficas.

Por fortuna, nuestra época brinda una buena oportunidad de analizar las obras de una serie de realizadoras que están luchando por su lugar en el mundo del cine, pero lo que es todavía más importante: hacer patente la huella de la mujer en toda la dimensión del mundo del cine.

Películas dirigidas por mujeres de los últimos años

Te dejamos diez recientes películas dirigidas por mujeres que vale la pena ver (o disfrutar otra vez).

First Cow (Kelly Reichardt, 2020)

La Norteamérica del siglo XIX, en medio de las luchas fronterizas y en pleno apogeo de un cambio social y cultural colosal, rara vez se había retratado mejor que en esta película meditada y precisa, que no solo recorre el marco histórico en que se basa sino que profundiza en las pequeñas cosas que pueden hacer de una historia formidable.

Con la cámara contemplando los paisajes extraordinarios de un Oregón atemporal, Reichardt muestra a un país en busca de su identidad a través de dos hombres que recorren su territorio en medio de dificultades, esperanzas y al final, la capacidad para la lucha que definió a EE.UU. durante sus primeras reconstrucciones hacia el mundo contemporáneo.

Una película sobria, con un brillante apartado visual y sin duda, una de las mejores del año.

Atlantics (Mati Diop, 2019)

Las películas de refugiados suelen tener el inconveniente de hilvanar historias que pueden rozar un involuntario amarillismo: pero Diop lo evita en Atlantics sino y construye un discurso que se basa en el riesgo de una nueva vida en terreno hostil, así como en las historias de las ausencias; algo que pocos argumentos han tocado antes o después.

El recorrido de Ada (Mama Sané) atrapada en medio de la violencia en la costa de Senegal es un temible recordatorio que la emigración tiene dos rostros y que las crisis humanitarias, son mucho más que estadísticas sin rostro.

La opera prima de la directora es un recorrido magnífico, poderoso y total por la forma en que nuestra sociedad contempla las tragedias asociadas al miedo colectivo y en la forma en que interpretamos el tiempo como ruptura, la belleza como posibilidad y la fortaleza intelectual en los momentos más turbios y complicados.

A Beautiful Day in the Neighborhood (Marielle Heller, 2019)

Esta no es una película sencilla, aunque parece serlo. Esta no es una película superficial, aunque todo parece indicar en sus primeras escenas que intenta explotar la mítica figura del ídolo infantil norteamericano Fred Rogers.

En realidad, el film de Heller es una formidable muestra de osadía y profunda sensibilidad para contar la historia de una figura simbólica, del mundo que le rodeaba y además, el sentido y el poder de su mensaje a través de décadas como personaje televisivo.

Con Tom Hanks encarnando de manera espléndida a Mr Rogers, el film evade lo sentimental para apoyarse en un guion sobrio que se vale de varias trampas para avanzar entre lo que parece una narración edulcorada, que termina siendo una oda a la inocencia, el dolor, el desarraigo y cierta forma de redención.

Una de las producciones más infravaloradas del año pasado y sin duda, una que deberías disfrutar, ahora que acaba de llegar a la plataforma de HBO Max y es una de las mejores películas dirigidas por mujeres.

The Farewell (Lulu Wang, 2019)

Cualquiera con una gran familia multicultural podrá identificarse con este cuidado y sobrio tapiz sobre las frustraciones de la incomprensión, el desarraigo y el temor que puede acarrear las costumbres y tradiciones étnicas que chocan y terminan por mezclarse con la vida cotidiana.

El segundo largometraje de Wang no es únicamente un recorrido doloroso por los lazos familiares como forma de expresión, sino también una mirada a lo que nos une con el pasado y crea nuestro presente.

Sin caer en el sentimentalismo y con una Awkwafina en su mejor actuación hasta la fecha, es una de las producciones más poderosas del año pasado, que además logró demostrar que Wang tiene un amplio camino que recorrer en el cine.

Never Rarely Sometimes Always (Eliza Hittman, 2020)

Hittman solo tiene tres películas en su carrera, pero el trío ha sido suficiente para demostrar que su mirada sobre lo femenino es un recorrido profundo y brillante por las líneas que unen a la tradición, lo femenino y el peso cultural que el concepto lleva aparejado a cuestas.

Con la atención puesta en adolescentes que despiertan a la sexualidad, la directora encuentra una forma de narrar la vida interior de sus personajes que supera lo obvio y permite al espectador empatizar con sus dolores y dilemas.

Con su mirada subjetiva, una cámara que persigue el rostro de sus actrices con feroz tenacidad y un gusto especial por la luz como hilo conductor de ideas, Hittman es todo un replanteamiento sobre las historias de mujeres narradas por mujeres.

One Night in Miami (Regina King, 2020)

En febrero de 1964, Muhammad Ali derrotó a Sonny Liston para capturar su primer Campeonato Mundial de Peso Pesado, lo que marcó un hito en la historia del deporte de la comunidad afroamericana. Malcom X, su amigo y guía espiritual estaba allí para celebrar en su compañía, junto al mítico cantante de Soul Sam Cooke y la superestrella de la NFL, Jim Brown.

¿Qué sucedió esa noche? Nadie lo sabe con exactitud pero la versión de King podría ser, sin duda, la más real y la más cercana al poder de la conjunción imposible de cuatro figuras esenciales para comprender el núcleo de la vida de los hombres estadounidenses negros en una época especialmente complicada.

La película es una joya que mantiene sus secretos ocultos buena parte de la trama pero cuando los revela, es un prodigio de buen gusto, inteligencia y buen hacer cinematográfico de esta lista de películas dirigidas por mujeres.

Clemency (Chinonye Chukwu, 2019)

Chukwu ya había sorprendido al público cuando obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Sundance 2019 y se convirtió en la primera mujer negra en ganar el premio más grande del festival.

Pero por supuesto, Clemency es mucho más que el buzz mediático alrededor de un hecho que se llenó de connotaciones políticas: este drama escrito y dirigido por Chukwu, es una mirada crítica, aterradora y cruda sobre una ejecución, en medio de la percepción de la búsqueda de la justicia como percepción de una redención tardía.

En realidad, la obra de Chukwu bien podría ser una obra de teatro con dos personajes enfrentados entre sí, luchando por convencerse uno al otro de la ideal de la justicia y el pesimismo de la pérdida de la fe.

Con su tono pausado, potente y discreto, es una preciosa versión de la realidad, hilado a través de ideas profundas sobre la identidad, la pertenencia y el miedo como parte de un contexto social que difícilmente, podría explicarse de otra manera.

Hustlers (Lorene Scafaria, 2019)

Este thriller criminal se queda a medio gas al momento de remontar hacia sus puntos más oscuros, pero aun así tiene todo el buen ritmo y la concepción dinámica del mundo del crimen desde un punto de vista audaz que resulta solido desde el punto de vista narrativo.

Quizás, lo más llamativo de la película sea su extraña capacidad para sostener su enérgica busca de la reivindicación y una justicia turbia, en una historia que por momentos pierde fuerza pero jamás el objetivo.

Al final, el trayecto que muestra Scafaria es doloroso y conmovedor por su llaneza y también, su honestidad contemporánea, llena de extraños espacios sin explicación y enorme desesperanza.

Nomadland (Chloé Zhao, 2020)

La mayoría conoce a Zhao por ser la directora de Eternals, el proyecto más ambicioso del Universo Cinematográfico de Marvel en años. Pero en realidad, la directora tiene un largo historia de buen cine que le llevó a este año a triunfar con una historia inclasificable que tiene por máximo reclamo, a una Frances McDormand extraordinaria rodeada de actores noveles que intenta mirar el recorrido exterior e interior desde un mismo punto: la búsqueda de mínimas revelaciones.

No es un tema sencillo — la trascendencia jamás lo es — pero en conjunto, la película es una brillante construcción sobre los dolores colectivos, la marginación y el desarraigo, todo mientras la cámara de Zhao sigue a su protagonista con la feroz atención de la obsesión. El resultado es un film críptico, doloroso y radiante, con un final contenido e inesperado que deja sin aliento a la audiencia.

Retrato de una dama en llamas (Celine Sciamma, 2019)

Durante la última década y media, Céline Sciamma se ha hecho con una voz poderosa en medio del duro escenario del cine francés: no obstante, es Retrato de una dama en llamas la que logró modular toda su ferocidad, fuerza y hermosa visión sobre la rebeldía, la búsqueda de la identidad y al final, el poder destructor y constructor del amor.

Para Sciamma se trata de algo más que un triunfo, es también un tránsito hacia un tipo de libertad que crea y sostiene a través de varias de las escenas más hermosas de los últimos años. El amor como máxima aspiración, el dolor como una búsqueda sincera de algo más trascendental que la belleza.