Con el objetivo de reducir las emisiones de carbono y la cantidad de desechos electrónicos, Apple ha optado por vender su nuevo iPhone12 sin auriculares ni adaptador de corriente. Sí que incluye en la caja el cable USB-C, para garantizar la carga del dispositivo. No obstante, quien quiera los otros complementos tendrá que comprarlos por separado. Desgraciadamente, esta medida en pos del medioambiente podría verse truncada si quieren distribuir este teléfono en Francia. Esto se debe a que las “leyes antiradiación” galas obligan a añadir auriculares para evitar la radiación si el comprador lo solicita.

La ley 2015-136 francesa establece varias medidas de este tipo. Todas ellas se basan en el hecho de que los auriculares y otros kits de manos libres permiten usar el teléfono sin acercarlo a la cabeza, evitando así posibles tumores. Ahora bien, ¿está realmente justificada esta medida? Esto es lo que dice la ciencia al respecto.

Auriculares para evitar la radiación: ¿pero qué radiación?

Al igual que las generadas por los cables de alta tensión o el Wi-Fi, las radiaciones emitidas por los teléfonos móviles son no ionizantes.

Esto significa que no causan mutaciones en el ADN, al contrario que otras, como las radiaciones ultravioleta, que sí que lo hacen. En cuanto a las evidencias experimentales y observacionales, no hay datos sólidos que apunten a que entrañen ningún peligro. Sí que es cierto que en 2016 un estudio llevado a cabo en ratas puso de manifiesto la posible relación entre las radiaciones emitidas por los smartphones y la aparición de ciertos tumores del cerebro y el corazón. No obstante, en su momento la metodología de dicho trabajo fue criticada por expertos de todo el mundo.

Muchos de estos profesionales alegaban que, a nivel poblacional, no se ha observado un aumento de los casos de cáncer vinculado al incremento de usuarios de este tipo de tecnologías. Esta precisamente era la conclusión de un estudio de 2018, en el que se analizaban estas tendencias en territorio australiano en tres periodos de tiempo, 1982-1992, 1993-2002 y 2003-2013. De este modo, comprobaron que no parece haber una correlación entre el aumento del número de usuarios de teléfonos móviles y la incidencia de tumores cerebrales.

¿Qué opina la OMS?

Previamente, en 2011, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, dependiente de la OMS, había tomado la determinación de clasificar estas radiaciones en el grupo 2B, en el que se encuentran las sustancias o agentes posiblemente cancerígenos para los humanos. Se engloban en este grupo aquellos que reúnen tres características: pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos, pruebas suficientes en animales de experimentación (véase las ratas antes mencionadas) y pruebas sólidas de que muestra características claves de carcinógenos. En este grupo se encuentran otras sustancias como la naftalina, la hoja de aloe vera o el helecho. Resulta curioso, porque muchas de las personas que se oponen al uso de telefonía móvil y reivindican la necesidad de usar auriculares para evitar la radiación tienen el aloe vera en un pedestal, ya sea para tratar quemaduras del sol o para tomarlo en batido.

¿Qué ocurre en Francia?

Textualmente, la ley francesa antes mencionada expone que “a solicitud del comprador, para la venta de cualquier dispositivo de telefonía móvil, el operador debe proporcionar un accesorio para limitar la exposición de la cabeza a emisiones radioeléctricas apto para niños menores de catorce años”.

Por lo tanto, no sería viable vender un teléfono móvil que no cuenta con este tipo de accesorios. Ahora bien, ¿son realmente necesarios los auriculares para evitar la radiación?

No hay evidencias de que realmente esas radiaciones sean dañinas para la salud. Por lo tanto, esta no sería una necesidad.

Y es que, en realidad, ni Francia ni el resto de países que hacen este tipo de recomendaciones se basan en evidencias científicas. Es también el caso del Estado de California, que a finales de 2017 emitió esta recomendación a sus ciudadanos. En el comunicado, citaba la existencia de estudios que pronostican una posible relación a largo plazo entre el cáncer y las radiaciones electromagnéticas de los móviles. No obstante, en el mismo informe se reconoce que estos no son estudios definitivos. Por lo tanto, la recomendación es una especie de “por si acaso”. Por si acaso produce cáncer, mejor usar auriculares para evitar la radiación.

El asunto es: por si acaso produce cáncer, ¿dejamos de usar el aloe vera como solución para todo? Ciertamente este no es un aviso que estemos acostumbrados a leer. ¿Cuál es la diferencia entonces? Posiblemente el miedo a los avances científicos y las nuevas tecnologías. El aloe vera se ha usado como remedio tradicional durante años y además es natural, ¿cómo iba a hacernos daño? Ante esa premisa, es interesante recordar que la cicuta también lo es. Y su consumo es bastante más dañino que el de los teléfonos móviles.

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