La relación entre las vacunas y el autismo llevan años entre nosotros. Por más que los científicos se afanen en desmentir una y otra vez esta posible relación, el bulo continúa entre nosotros. No obstante, si existe la duda, no está mal que los investigadores busquen esa relación. Ahora, un nuevo estudio que se publica en Annals of Internal Medicine descarta la relación entre las mujeres embarazadas que se vacunan de gripe A y que sus hijos sean autistas.

Este estudio ha sido realizado por el médico y epidemiólogo sueco Jonas F. Ludvigsson. Este doctor es profesor en el Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Instituto Karolinska de Suecia, y pediatra en el Departamento de Pediatría del Hospital Universitario de Örebro.

"Este es un estudio de cohorte en el que vinculamos registros para identificar primero a las mujeres embarazadas que habían recibido la vacuna contra la gripe A o porcina (H1N1) y las que no. Luego hicimos un seguimiento de los diagnósticos de su descendencia", comenta a Hipertextual Ludvigsson.

"Debido a que las vacunas no se habrán probado exhaustivamente en mujeres embarazadas antes de su uso en el mundo real, debemos estar atentos al evaluar la seguridad de la vacunación durante el embarazo utilizando datos de observación", explica el también epidemiólogo Anders Hviid en el editorial que acompaña a este estudio en la revista científica en la que se ha publicado. Hviid investiga también sobre la seguridad de las vacunas en mujeres embarazadas. Aunque él lo hace en el Staten Serum Institut de Copenhague (Dinamarca).

La importancia de este estudio radica, apunta el epidemiólogo, en que "estudios anteriores no han podido descartar que la vacuna H1N1 o la vacuna contra la influenza estacional en mujeres embarazadas puedan estar relacionadas con un mayor riesgo de autismo en la descendencia", explica. No obstante, gracias a que él y su equipo han realizado un "estudio más amplio", ahora sabemos que "no existe tal asociación", afirma el médico.

Vacunarse de la influenza

Hviid apunta en su editorial que todavía hay muchas mujeres que no se ponen la vacuna de la influenza a pesar de que se recomienda. Esto se puede deber a tres factores, según explica. En primer lugar, que la gripe no se percibe como una infección grave. En segundo lugar, debido a la eficacia a menudo modera de esta vacuna. Y, por último, a la percepción de problemas de seguridad en estas vacunas. De hecho, la idea más extendida, como comentábamos, es que las vacunas provocan autismo. Pero no es así. Es más, algunos estudios apuntan a la epigenética como posible origen de este trastorno.

La influenza, más allá de la gripe A o porcina, puede suponer "un grave riesgo para madre e hijo", tal y como señala Hviid. Aunque percibimos el embarazo como un momento especialmente vulnerable para madre e hijo y por eso muchas mujeres deciden no ponérsela, la realidad es distinta. "La vacunación también brinda protección al niño durante la infancia", explica el epidemiólogo danés. Esto se debe a la transferencia de anticuerpos de la madre al hijo durante el embarazo.

En definitiva, aunque podamos pensar que las vacunas no son seguras durante el embarazo, se realizan estudios como este para saber si es así o no. En este caso, podemos comprobar que no solo es segura sino que, además, es necesario ponérselas para que nuestro hijo esté protegido durante la infancia. Es más, gracias a Luvidgsson podemos estar seguros de que no hay ninguna relación entre vacunarse de la gripe H1N1 durante el embarazo y el autismo.

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