Un nuevo competidor en el negocio de las motos eléctricas, Gecco, ha llegado a Barcelona. No está claro si en el mejor o en el peor momento para el sector.

Su fundador, Damien Harris, no es un desconocido ni para Barcelona ni para el sector del trasporte. Harris ya entró con GoCar, empresa de alquiler de coches para turistas, a mediados de 2008 –justo en los inicios de la crisis económica en la que el turismo, entre otras cosas, fue el bote salvavidas del país–. Ahora, con un 2020 que se ha llevado por delante el motor económico de España y con la promesa de una nueva crisis económica en el horizonte, Harris cambia de proyecto. «Tenía mucha ilusión de entrar en un sector que no fuese de turismo, y ahora con lo que estábamos viendo con la Covid-19 y su efecto mucho más», explica el fundador de Gecco a Hipertextual.

La realidad es que Gecco nació en 2019, y comenzó sus trámites de entrada en Barcelona a finales de ese mismo año. Entró en el sector justo después del primer reparto de licencias para motos eléctricas compartidas propuesto por Ada Colau. La desaparición de algunas candidaturas abrió la puerta a nuevos postores, Gecco se adjudicó en un primer momento 348 permisos para motos que ya tienen 100% desplegadas en la capital catalana.

Con financiación propia –las motos operan bajo el modelo de renting–, las ambiciones de Gecco se centran en Barcelona. No hay ninguna intención de expandirse a otras ciudades –por ejemplo Madrid, donde en servicio de motos no opera bajo licencia– ni tampoco de cerrar ninguna ronda de financiación a medio plazo.

Ahora esperan llegar a casi 900 a finales de año, depende de cuándo llegue la notificación del Ayuntamiento, con el nuevo reparto de licencias que tiene pendiente la alcaldía de Barcelona. Con esto, ya concentran 2.000 usuarios registrados, pero esperan llegar a los 100.000 dentro de dos años; una cifra en la que reconocen que se sentirían cómodos.

Con el coronavirus hemos topado

Con previsión de lanzar mucho antes, fue la llegada de la pandemia lo que retrasó la puesta en marcha del proyecto, que quedó pospuesto a julio de este mismo año. Durante ese tiempo, explica Harris, «la duda estaba en qué iba a hacer la administración, si iba a anular todos los procesos o se iban a revocar permisos; la realidad es que estábamos esperando qué iba a pasar porque todo puede ser con el Ayuntamiento».

Mientras prepararon lo que quedaba pendiente de la app e iniciaron un proyecto de tarifa plana. El coronavirus y el Ayuntamiento quisieron que la promoción de los transportes alternativos, que alejasen a la población del metro o autobuses, fuese la máxima de las administraciones.

Eso abría una fuerte vía de negocio para Gecco y sus competidoras, más centrados en el usuario local que en el ausente turista: «podríamos aprovechar a los clientes que no quieren usar el metro o el transporte público en general y los nuevos clientes que quieren ahorrar gastos, por ejemplo si quieren vender su moto pues es un coste fijo que se pueden ahorrar».

El caos de las licencias

«En los últimos meses, el contacto con el Ayuntamiento ha sido poco o ninguno», explican desde Gecco, «hubo alguna reunión antes de marzo, pero era caótico porque eran más de 20 empresas convocadas y eso no tenía sentido».

El drama de Barcelona con el reparto de licencias de operaciones para motos eléctricas compartidas tiene un antecedente. Madrid, con su sistema de reparto de patinetes eléctricos ya marcó una pauta repetida en la capital de Cataluña: 23 empresas licitando por los permisos, muchas de ellas sin experiencia ni conocimiento del sector que, con el paso del tiempo, abandonan el barco. Pocos meses después, son 7 las supervivientes en la capital.

Barcelona, a mediados de 2019, se enfrentó a 20 empresas compitiendo –muchas de ellas de reciente creación y con relación entre ellas– por 7.000 licencias. A principios de 2020 solo quedaban 5 de la primera tanda. Hoy son 9 las que operan en Barcelona ante un reparto, ampliado, de 10.000 licencias.

«Es una decisión que no tiene futuro y a largo plazo es un sistema que aboga por la consolidación», apunta Harris en opinión sobre el reparto de licencias del sector. «Ahora mismo somos 9 empresas y veremos si dentro de 3 meses todas siguen vivas o no; es como comprar un billete de lotería y ver si hay éxito después».

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