Desde el pasado mes de mayo, han aparecido más de 350 elefantes muertos en Botswana. La mayoría de ellos se encontraban cerca de masas de agua, en torno al Delta del Okavango, al norte del país. Esta es una zona protegida para estos paquidermos, aunque en un inicio no se descartó que se tratara de un evento masivo de caza furtiva.

Sin embargo, había tres razones por las que esto terminó pareciendo poco probable. Por un lado, no tenían heridas visibles. Por otro, sus cuerpos estaban intactos, con los cuernos de marfil en su lugar, por lo que no se trataba de caza en busca de trofeos. Además, podría ser que los cazadores hubiesen optado por el envenenamiento, bastante común entre ellos, pero no han aparecido animales carroñeros muertos en los alrededores. ¿Qué ha podido pasarles entonces?

El misterio detrás de los elefantes muertos

Varios de los elefantes muertos hallados en Botswana se encontraban boca abajo, lo cual indica que la muerte fue súbita.

Algunos testigos aseguran haber visto en los últimos días paquidermos andando en círculos, de forma errática, por lo que podría tratarse de un problema neurológico. No obstante, es necesario barajar otras opciones.

El año pasado un brote de ántrax acabó con la vida de un centenar de estos animales, también en Botswana. No obstante, las autoridades encargadas de la investigación del caso lo ven poco probable. Tampoco creen que se trate de defunciones generadas por la sequía, al menos no todas.

Resulta curioso que todas las muertes hayan tenido lugar en un área muy pequeña, sin afectar a la vecina Namibia. Ante esta situación, según ha explicado a The Guardian el director interino del departamento de vida silvestre y parques nacionales, Cyril Taolo, se han tomado muestras de los cadáveres y se han enviado a analizar. No obstante, se cree por la situación generada por el coronavirus que los resultados de laboratorio podrían demorarse varias semanas.

A pesar de que los primeros signos indiquen lo contrario, algunos de los expertos que se encuentran estudiando la situación de los elefantes muertos no descartan la caza furtiva.

Esta actividad estaba prohibida en cualquier enclave del país hasta el año pasado. Sin embargo, el gobierno acabó levantando las restricciones ante las quejas de un exceso en el número de paquidermos cerca de las zonas pobladas por humanos.

Será necesario investigar más al respecto. Saber qué les ha ocurrido es vital para la conservación de la especie, pero no solo eso. También es importante averiguar si hay algún tipo de patógeno en la zona. Lo ha explicado a la BBC el biólogo Niall McCann: también podría convertirse en un problema de salud pública. Y, en ese aspecto, bastante tenemos con lo que tenemos.

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