La pandemia del coronavirus provoca que estemos al pendiente de cualquier avance que hay en el desarrollo de la vacuna o un posible tratamiento. Tras la revelación de la hidroxicloroquina y el remdesivir, el fármaco más reciente que se suma a la lista de posibles alternativas es la dexametasona.

Científicos británicos realizaron un ensayo en pacientes hospitalizados con complicaciones respiratorias graves. La evaluación se llevó a cabo en 2104 pacientes, quienes recibieron al azar 6 mg de dexametasona por diez días.

De acuerdo con los resultados preliminares, el fármaco reduce la muerte hasta en un tercio en pacientes graves que requieren ventilador. El esteroide también mejora la tasa de supervivencia en aquellos que requieren oxígeno suplementario, aunque no tiene efectos positivos en pacientes que respiran por sí solos.

En un comunicado de prensa, los investigadores dijeron que se evitaría una muerte mediante el tratamiento en alrededor de 8 personas ventiladas, o alrededor de 25 pacientes con oxígeno. Peter Horby, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Oxford, dice que la dexametasona es el primer fármaco que ha demostrado mejorar la supervivencia en pacientes infectados con COVID-19.

Horby, quien funge como profesor del Departamento de Medicina de Nuffield y estuvo a cargo de este estudio, dice que esta droga debería convertirse en el estándar de atención en enfermos graves. El medicamento es económico, está disponible en las farmacias y puede utilizarse para salvar vidas en todo el mundo.

«Por menos de 50 euros puedes tratar a 8 pacientes y salvar una vida»

Martin Landray, profesor de Medicina y Epidemiología de la Universidad de Oxford, asegura que va a ser muy difícil para que otro fármaco reemplace a la dexametasona. «Por menos de 50 euros puedes tratar a ocho pacientes y salvar una vida.»

El ensayo con dexametasona forma parte de una iniciativa mayor conocida como RECOVERY. En ella se inscribieron más de 11.500 pacientes de 175 hospitales del sistema de salud de Reino Unido para evaluar posibles tratamientos contra la COVID-19 en un espacio controlado.

Sumado al esteroide, RECOVERY utiliza medicamentos como la azitromicina, tocilizumab, plasma convaleciente donado de pacientes recuperados del coronavirus y lopinavir-ritonavir, este último es una droga para tratar el VIH. El ensayo también evaluó la hidroxicloroquina, aunque se suspendió por falta de eficacia.

Por qué deberíamos evaluar bien el uso de dexametasona y otros fármacos

Los científicos indican que trabajan para publicar los detalles completos lo antes posible, un factor clave en la ecuación si es que queremos darle seguimiento al fármaco. Un problema que vemos en la lucha contra la COVID-19 es que se da como hecho la eficacia de un medicamento sin probarse en múltiples escenarios, o sin revisión por otros miembros de la comunidad científica.

Uno de los casos más sonados es el del grupo de infectología del hospital de Marsella, quien publicó un preprint donde hablaba de la eficacia de la hidroxicloroquina. Cuatro días después Donald Trump ya hablaba de la eficacia del fármaco al mezclarlo con la azitromicina.

Esto fue respaldado por un nuevo artículo publicado en la revista The Lancet donde se abordó el uso de la hidroxicloroquina. Esto provocó que el medicamento se probara en más de 135 ensayos clínicos solo para suspenderse en menos de 48 por provocar la muerte de varias personas.

En este contexto, el uso de dexametasona debería tomarse con calma y esperar a la publicación del manuscrito. Las personas no deben tomar este fármaco para prevenir la COVID-19, ya que suprime el sistema inmunológico. Los estudios muestran que solo funciona en pacientes graves que no pueden respirar por sí mismos.

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