– Abr 17, 2020, 16:01 (CET)

Descubriendo las entrañas de Williamsburg: lo real y lo ficticio en ‘Unorthodox’ de Netflix

La nueva serie de Netflix Unorthodox de Maria Schrader analiza a través de cuatro capítulos la idea de la individualidad de la mujer y su lugar bajo la connotación de lo social desde la óptica de los judíos jasídicos en Williamsburg. Sin embargo, su durísimo punto de vista podría calzar en cualquier discurso que se sostenga sobre la discriminación como una parte esencial de las relaciones de poder basadas en las creencias. Se trata de una reflexión directa sobre el machismo reconvertido el lenguaje de fe y en especial, la frontera entre la restricción moral basada en prejuicios religiosos y la percepción de la mujer como algo más que compañera del hombre.

Algo que es evidente durante una de las secuencias centrales del primer capítulo de la serie Unorthodox (Maria Schrader -2020) es que se trata de un recorrido meditado y profundamente filosófico hacia la búsqueda de la libertad personal. En en la escena, el personaje de Esty (Shira Haas) muestra su cabello. O, mejor dicho, la peluca que lo cubre. De una u otra manera, la imagen simboliza los hilos sofocantes que le unen a la vida que acaba de abandonar.

En su soledad, firmeza y estoicismo, la actitud de Esty revela que cada uno de sus gestos e incluso la postura levemente inclinada de su cuerpo, envuelve un acto de rebeldía que por ahora el posible espectador no puede calibrar en toda su plenitud. Se trata de un retrato de la represión religiosa y cultural que progresivamente toma un cariz de meditada percepción sobre el yo, el amor como expresión de una compleja forma de fe y un tipo de esperanza privada.

Unorthodox se atreve a profundizar en un tema que pocas veces se muestra sobre las comunidades ortodoxas religiosas y su relación con la identidad femenina: la imposibilidad que la percepción sobre la mujer puede separarse de una idea restrictiva, violenta y abrumadora que intenta definir no solo el comportamiento, sino también la mera cuestión del ser a través de una serie de ideas basadas en el menosprecio.

La serie es una búsqueda de razón y sentido a la identidad, en medio del dolor y la incomprensión cultura, un tema que aborda con sutileza, buen gusto y pulso firme. Un retrato impactante y lleno de graduaciones espirituales sobre la vida interior de la mujer, pero también, una perspectiva realista y poderosa sobre lo femenino como objeto de reflexión filosófica.

Una mirada a la oscuridad

Basada en el libro del mismo nombre de Deborah Feldman publicado en el 2012, la serie sigue los intentos de Esty por abandonar a su familia y sobre todo, la cultura que decidió su futuro incluso antes de su nacimiento.

Con una dureza que por momentos resulta perturbadora, Unorthodox establece paralelismo entre la religión como una forma de expresión filosófica contaminada por el prejuicio y la connotación del machismo de buena parte de las religiones occidentales, que continúa imperando a pesar de las transformaciones culturales relacionadas con la identidad femenina ocurridas durante los últimos dos siglos.

El argumento reflexiona sobre la forma en que las nociones religiosas se convierten en una forma elaborada y estructurada para aplastar la individualidad, y también para crear las condiciones adecuadas que provoquen la deshumanización de sus miembros femeninos.

Unorthodox analiza con cuidado y paciencia los rituales que rodean a la vida jasídica y los contextualiza lo suficiente como para permitir reflexionar sobre la carga filosófica y religiosa que se imprime a las restricciones y al menosprecio que las mujeres sufren por el mero hecho de su género.

Esty, condenada a un matrimonio forzado y a convivir en una comunidad en la que las mujeres y los hombres están separados por un sinnúmero de creencias arraigadas en una idea retorcida sobre la fe, es el hilo que parece sostener el recorrido del argumento a través de todas las vicisitudes y circunstancias que el personaje deberá enfrentar para escapar del futuro planificado en su nombre y sin su consentimiento y también, la inquietante percepción de la mujer infantilizada bajo el puño de un poder basado en una herencia dogmática que no reconoce su individualidad, y mucho menos su necesidad de independencia.

Para el mundo editorial, las memorias de Feldman fueron todo un descubrimiento, y abrió una puerta inesperada hacia el mundo doméstico e insular de religiones ultra ortodoxas en el mundo.

La descripción del libro por parte del editor no puede ser más elocuente sobre lo que Feldman intenta contar acerca de su infancia y primera adolescencia: “Deborah creció bajo un código de costumbres que rigen todo a su alrededor de manera implacable, desde lo que podía usar y con quién podía hablar hasta lo que se le permitía leer. Fue gracias a los personajes literarios de Jane Austen y Louisa May Alcott que pudo imaginar una forma de vida alternativa. Atrapada como una adolescente en un matrimonio sexual y emocionalmente disfuncional con un hombre que apenas conocía, la tensión entre los deseos de Deborah y las responsabilidades como una buena niña Satmar se volvieron más explosivas hasta que dio a luz a los diecinueve años y se dio cuenta de que, por su propio bien y el de su hijo, tenía que escapar".

Feldman, que la actualidad cuenta con 33 años, fue una parte muy activa en la producción del proyecto de Netflix y se encargó que su historia fuera adaptada de la forma más clara y directa posible.

Su participación aparece registrada a detalle en el documental de 20 minutos Making Unorthodox, que se estrenó al mismo tiempo de la serie y que muestra los esfuerzos de la escritora, los guionistas y la directora por crear un punto de vista sobre lo vivido por Feldman que fuera capaz de contar los terribles momentos que atravesó, y también la redención que al final logró a través de un sostenido y sincero esfuerzo.

Entre lo real y lo ficticio

Por supuesto y a pesar de su tono formal y casi documental, la historia contada Unorthodox difiere en algunos puntos de la historia real, pero también es un reflejo verídico de la vida de Feldman.

Tanto la escritora como Shrader consideraron de enorme importancia que las finas líneas entre lo real y la ficción narrarán la historia de manera respetuosa y clara, pero protegiendo en cierta manera a los involucrados en la vida privada de la autora. De modo que resulta interesante analizar en qué puntos la realidad y la fantasía se tocan en un show que ha sorprendido al público por su crudeza y angustiosa tensión.

Poco ortodoxo se desarrolla en la comunidad jasídica de Satmar

Deborah Feldman nació en el año 1986, en el seno de la comunidad ultra ortodoxa Hasidic Satmar en Williamsburg, Brooklyn. Al igual que Esty, fue creada dentro de las rígidas normas de la comunidad y sobre todo, bajo una durísima conciencia moral con la que debió lidiar desde sus primeros años de infancia.

Como se explica en Making Unarthodox, la mayoría de los residentes conservan las costumbres europeas heredadas antes de la Segunda Guerra Mundial, algunas tan antiguas como seguir utilizando el idioma yiddish. Además, buena parte de los miembros fueron sobrevivientes de las espeluznantes condiciones que Europa que debió enfrentar el conflicto bélico.

“Fue fundada por personas que están luchando contra el trauma más inmenso que podamos imaginar”, dijo Feldman en Making Unorthodox.

Feldman fue criada por su abuela

De la misma forma que Esty, Deborah Feldman fue criada por su abuela, debido a la ausencia de ambos padres. Algo que provocó que la futura escritora estuviera bajo el escrutinio de la comunidad de forma más directa de lo que podría suponerse. “Todavía creo que si [mi abuela] leyó el libro, le gustaría y estaría orgullosa, incluso si no lo admitiera”, dijo Feldman a la Semana Judía sobre sus memorias.

A los 17 años, Feldman entró en un matrimonio arreglado sin amor

De la misma forma que el personaje que la encarna en su versión televisiva, Feldman tuvo que contraer matrimonio a los 17 años con un hombre al que apenas había conocido por 30 minutos antes de aceptar el compromiso. “Cuando lo conocí, le advertí”, recordó Feldman en The New York Post. “Le dije: tengo mis opiniones, es posible que no puedas manejar eso. Pero era famoso por llevarse bien con todos, así que dijo: no, puedo manejarlo. ¡No estaba listo para manejarme en absoluto! Después de casarnos, y de tener mis libros en la casa, no los mencionó. Los toleró. Pero le contaría todo a su madre”.

Al igual que lo que se cuenta en la serie, la unión entre ambos fue problemática y aún más complicada, cuando Feldman sufrió un grave caso de vaginitis que evitó que pudiera consumar el matrimonio durante el primer año.

La situación sólo aumentó la presión y el escrutinio sobre la vida de la pareja, haciendo que la relación fuera criticar y cuestionada por la incapacidad de la futura escritora para quedar embarazada.

“Fue el año más humillante de mi vida”, dijo Feldman a ABC News. “[Los suegros y los ancianos de la familia] hablaban de eso día tras día. Estaba demasiado aterrorizado para salir de la casa. No podía contener un bocado de comida”.

Finalmente, a los 19 años, Feldman dio a luz a un hijo, a pesar de que admite que sus problemas de salud continuaron, y que poco tiempo después incluso llegaron a hacerse aún más graves.

La comunidad en la actualidad

La decisión de Feldman de abandonar la comunidad en la que había nacido, comenzó a tomar forma en el año 2006, cuando el matrimonio abandono Williamsburg y la jovencísima escritora información comenzó a tomar clases en el Sarah Lawrence College.

Unos meses después, Feldman fue ayudada por amigos y profesores de la universidad para abandonar el matrimonio sin amor y lleno de múltiples presiones que hasta entonces había sufrido. En la serie, Esty recibe la ayuda de su madre y su maestra de piano. En la actualidad y de la misma forma que su personaje, Feldman reside en Berlín pero se dedica a la escritura en vez de a la música.