Ni en tiempos de pandemia la enemistad entre el taxi y las plataformas de movilidad con conductor –Uber y Cabify– se dan un momento de tregua.

Hace unos días, Cabify anunciaba su entrada en el negocio de la paquetería. Un sistema de envío de mercancías, habilitado en Madrid, que sirviese para aliviar la caída del trabajo en el sector del transporte de pasajeros; ahora prácticamente inexistente por el confinamiento que, entre otras cuestiones, ha obligado a Cabify a realizar un ERTE entre sus empleados. Puerta a puerta y sin contacto con el conductor, esa era la idea de la compañía.

La realidad es que se han enfrentado a varios enemigos desde su lanzamiento. Por un lado, el gremio de los transportistas les han acusado de competencia desleal por, además de no reunir los requisitos, afectar a un sector que, pese al incremento de los repartos en algunas empresas como Amazon, la realidad es que han rebajado su actividad en un 50%.

También la Comunidad de Madrid –tradicionalmente del lado de las compañías VTC, y con buenas relaciones tras el cierre del acuerdo de ayuda al transporte del personal sanitario– ha solicitado el cese de la actividad al no contar con los permisos pertinentes para tal ejercicio –y para lo que, añadían, la compañía no reúne los requisitos–, a lo que Cabify respondió a través de un comunicado que seguirían trabajando para hacer frente a la contingencia.

Ahora, se les suma otro enemigo en la batalla, uno que ya conocen desde hace tiempo. Como no podía ser de otra manera, el taxi ha puesto el grito en el cielo. Solo una semana después del anuncio del inicio del trasporte de mercancías por parte de Cabify, Fedetaxi ha denunciado a la compañía ante la Comisión Nacional de Mercados de la Competencia (CNMC) en el buzón creado por la institución para las denuncias relacionadas exclusivamente con el contexto de pandemia.

¿El motivo central? Como siempre, la competencia desleal está en el centro de la demanda. En este caso, no sería en contra de la propia actividad del taxi, sino contra el gremio del transporte de mercancías. Denuncian, además, la pasividad de los sindicatos en esta situación atendiendo a que "las mercancías transportadas no pueden ser consideradas envíos, pues en los vehículos de transporte discrecionales de viajeros como son las VTC, solo pueden acompañar al pasajero sus equipajes, pero debe ir el pasajero en el vehículo, no el equipaje o mercancía sin pasajero", añaden en un comunicado.

Pero la realidad es que el histórico del taxi apunta a que no se ha perdido ninguna oportunidad para enfrentarse a la plataforma de transporte. En este sentido, consideran "ilegal" la actividad de Cabify afectando al servicio completo de transporte. Añaden, además, que este sistema de mercancías es una forma añadida de poner a sus conductores en una situación de mayor riesgo ante la exposición al contagio.

Esta demanda, según apunta el comunicado de Fedetaxi, es la continuación de la queja interpuesta ante la Comunidad de Madrid y al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, el pasado 8 de abril.