– Mar 23, 2020, 21:19 (CET)

La PlayStation 5 sufre un tropiezo grave en su estrategia de comunicación

La reciente presentación técnica de la PlayStation 5 no logró cumplir las expectativas de la audiencia, principalmente porque se trataba de una charla dirigida a desarrolladores, no al consumidor final. La estrategia ya ha perjudicado a Sony.

El pasado 18 de marzo, Sony renunció a su secretismo al revelar todas las características de la PlayStation 5. Si bien la compañía ya había dejado claro que sería una charla técnica —originalmente prevista para la GDC 2020— dirigida por Mark Cerny, arquitecto principal del hardware, la presentación ha generado una ola de confusión y opiniones poco acertadas sobre el potencial técnico de la consola. Internet se ha llenado de publicaciones que denotan la supuesta inferioridad de la PS5 frente a la Xbox Series X, y precisamente una comunicación errónea por parte de Sony es la raíz de todo.

El hecho de permanecer en silencio durante tantos meses, mientras tu rival directo está siguiendo una estrategia de anuncios intachable, ayudó a elevar las expectativas por la presentación del miércoles. De hecho, la propia Sony promocionó su evento digital a través de sus redes sociales, por lo que claramente pretendían llegar a la mayor audiencia posible. El problema radica en que la charla estaba enfocada a los desarrolladores, no al consumidor final. La mayoría de la audiencia no entendía lo que Mark Cerny explicaba, pese a ser un discurso impecable a nivel técnico.

Los jugadores no tienen por qué dominar conocimientos técnicos sobre arquitecturas de hardware, ese no es su papel. Una de las principales diferencias entre el mercado de las consolas y el de las PC es que los consumidores del primero no deben preocuparse por temas de componentes, controladores, ventilación y otros apartados. Aunque las consolas también las integran, son "invisibles" para el usuario. Este último lo único que desea es obtener la mejor experiencia posible al conectarla al televisor; el proceso técnico que se requiere para lograrlo queda en segundo plano —para la mayoría—.

¿Qué sucede cuando pocos entienden tu conferencia técnica? Ante la falta de datos comprensibles, lo normal es observar la tabla de especificaciones en busca de números que nos ayuden a "comprender" de mejor manera lo que ofrece la consola. El problema de estas cifras, tanto en la nueva generación como en todas las anteriores, es que no significan mucho cuando solo están plasmadas sobre un papel. Comenzar a sacar conclusiones basándonos únicamente en una tabla sería irresponsable. Vuelvo a lo mismo, la ignorancia no es culpa del espectador, sino del presentador y su estrategia para comunicarlo.

¿Por qué hacer pública una conferencia claramente orientada a los creadores de juegos? Si el objetivo era que todos conocieran el potencial de la consola, quizá una segunda presentación centrada en los consumidores hubiera sido una mejor opción. En lugar de hablar sobre el SSD y sus 6 niveles de prioridad de acceso a los datos, mejor exponer visualmente cómo un videojuego se puede beneficiar de esa innovación. Desafortunadamente para Sony, gran parte de la audiencia ya piensa que la PS5 es inferior a la Xbox Series X, y posiblemente no es así —no lo sabemos realmente en este momento—.

Entiendo que al comparar las tablas de especificaciones existan diferencias en favor del hardware de Microsoft, sobre todo en el rendimiento de la GPU. La PlayStation 5, por su parte, presume un SSD ultrarápido que promete cambiar para siempre la manera en que disfrutamos videojuegos. Esta promesa, de hecho, va mucho más allá de eliminar los tiempos de carga. Pero cuando no lo das a conocer en un lenguaje entendible, generas la falsa idea de que solo estás abrazando una tecnología que ya tiene más una década en los ordenadores.

La realidad, pese a las cifras y promesas compartidas por ambas compañías, es que en estos momentos no podemos determinar qué consola ofrecerá un mejor rendimiento general. Muchas variables entrarán en juego y cada una intentará compensar sus carencias con otras tecnologías. Lo adecuado será esperar a su lanzamiento para realizar comparativas que nos hagan olvidar las por ahora irrelevantes tablas de especificaciones, que en estos días solo han servido para impulsar peleas ridículas entre "fans" (la industria ha madurado, pero algunos consumidores todavía no). Tomemos en cuenta, además, que el potencial técnico de PS5 y Xbox Series X es solo un porcentaje de todo lo que ofrecerán como plataformas. Nos falta conocer, por ejemplo, el catálogo de juegos de lanzamiento.

A pesar de lo anterior, es bastante evidente que Sony ya inició con el pie izquierdo, al menos en su comunicación. Resulta incomprensible que, tras el abrumador éxito de PS4, cuya estrategia de comunicación fue fenomenal desde el principio, hayan cometido un desacierto de este tamaño. Podemos estar seguros que en las siguientes presentaciones cambiarán su tono y enfoque por completo; veremos si no es demasiado tarde. Todo lo contrario ha sucedido con Microsoft, que ha acertado en tiempo y forma en su planeación de anuncios de la Xbox Series X.