Incluso en los tiempos más negros para el ser humano, se puede encontrar una parte positiva a la situación. El SARS-CoV-2, descubierto en diciembre en la ciudad china de Wuhan, lleva desde entonces expandiéndose por todo el mundo, infectando a más de 220.000 personas y matando a 9.000 de ellas. Esto ha requerido que los países más afectados por él tomen medidas muy drásticas, con estrictas cuarentenas que obligan a sus habitantes a salir de casa solo para lo imprescindible.

La vida de muchas personas se ha quedado en stand by por este motivo: familias separadas, proyectos cancelados, viajes anulados… Es un esfuerzo que todos debemos hacer si queremos frenar la enfermedad, pero es innegable que resulta especialmente duro para todos. Por eso, saber que al menos esto tendrá algunas consecuencias positivas, puede ayudar a que el encierro en el que todos nos hemos involucrados sea un poco menos doloroso. Por ejemplo, hace unas semanas se publicaba un estudio en el que se mostraba cómo ha disminuido la contaminación atmosférica desde que China paralizó su producción industrial. Son datos que más tarde confirmaría la propia NASA, mostrando que, efectivamente, el planeta se ha visto en parte beneficiado por esta pandemia. Y no solo lo ha hecho el aire, también la tierra, e incluso el agua. Esto último es algo que se ha visto últimamente en Italia, donde el norte lleva confinado desde el 21 de febrero y el país completo desde el 9 de marzo. Como resultado, los famosos canales venecianos están más claros y la vida acuática ha vuelto a ellos, como también lo ha hecho a los puertos antes atestados de cruceros y barcos de carga.

Algo bueno tenía que tener

Recientemente, la cuenta de Twitter Venezia Pulita / Clean Venice publicaba en su perfil imágenes de los canales de Venecia con aguas mucho más transparentes, después de varias semanas sin góndolas levantando sus sedimentos.

Esto permite ver con más claridad la fauna, que además ha proliferado a consecuencia de la mejora de la calidad del agua y la disminución de factores estresantes. Pueden observarse más peces, pero también una gran variedad de aves acuáticas, entre las que destacan los majestuosos cisnes blancos, que ya abundaban anteriormente, pero que ahora lo hacen aún más.

Pero no es el único vídeo de este tipo que hemos visto últimamente, pues también ha recorrido las redes uno protagonizado por un delfín de nariz de botella nadando tranquilamente junto a un muelle en Cagliari, la capital de la isla de Cerdeña. Aquí se encuentra uno de los puertos marítimos más grandes del Mar Mediterráneo, por lo que la afluencia de personas y barcos suele hacer muy difícil observar a estos cetáceos, mucho menos con la tranquilidad con la que este se desplaza a un lado y a otro, consciente de que, al menos ahora, el mar vuelve a ser suyo.

Y es que los seres humanos somos la pandemia particular de nuestro planeta. Solo cuando nosotros nos encerramos en casa el mundo puede brillar. Una vez pasado todo esto, deberíamos plantearnos la importancia de encontrar un término medio.

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