Antes de que Nintendo lanzara la 64 en 1996, trabajó con Sony en un proyecto que tenía como objetivo crear una unidad de disco óptico para la emblemática Super Nintendo Entertainment System, mejor conocida como SNES. Si bien se logró crear un prototipo, los también responsables de Mario Bros. decidieron descartar el producto debido a la piratería que rodeaba al CD-ROM en aquella época. Sony, sin embargo, no se quedó de brazos cruzados, y continuó trabajando en la propuesta hasta que finalmente se convirtió en la primera PlayStation.

Salvo sorpresa, solo sobrevive una unidad del prototipo en la actualidad. En 2015, Dan Diebold encontró la consola en una caja de objetos que pertenecía a Olaf Olafsson, ex director de la división norteamericana de Sony Computer Entertainment. Resulta que el padre de Dan, Terry, había comprado una propiedad de Olafsson en una subasta; la Nintendo PlayStation, para sorpresa de los compradores, estaba guardada en ese lugar.

A partir de ese momento, los Diebold comenzaron a exhibir el prototipo en diversas exposiciones de videojuegos clásicos alrededor del mundo, hasta que el año anterior decidieron subastarla. El pasado diciembre, de hecho, le aseguraron a Kotaku que una persona les había ofrecido 1,2 millones de dólares, pero rechazaron la oferta porque al pagar impuestos y deudas se quedarían sin nada. No revelaron de quién se trataba, pero estaba claro que el dinero no era un problema para conseguir un objeto tan preciado.

La subasta inició en febrero con una puja bastante alta, incluso Palmer Luckey, fundador de Oculus VR y diseñador del primer Oculus Rift (dispositivo de realidad virtual), fue uno de los participantes. A través de su cuenta de Twitter, expresó que su objetivo era obtener la Nintendo PlayStation para integrarla a una iniciativa de preservación, pues considera que es una consola que marcó la historia de los videojuegos.

Finalmente la subasta concluyó en la presente semana. La Nintendo PlayStation fue vendida por 360.000 dólares, aproximadamente 319.000 euros o 7,240,000 pesos mexicanos. Sí, una cantidad estratosférica, aunque bastante alejada de la oferta que recibieron en diciembre. Además, los Diebold tendrán que pagar 60.000 dólares a la casa de subastas por concepto de comisión. Algunos expertos de la industria ya habían anticipado que los precios de este tipo de artículos los pone el mercado, no sus dueños.

Así pues, la Nintendo PlayStation se ha convertido en el objeto de videojuegos más caro de la toda la historia. Eso sí, su nuevo dueño ha preferido mantenerse en el anonimato, aunque seguramente no pasará mucho tiempo para que se haga público. Otras subastas referentes del sector fueron la copia sellada de Super Mario Bros., que se vendió por 100.150 dólares en 2019, o la colección de 12 juegos clásicos que fue adquirida por un millón de dólares, también el año anterior.