La Game Boy original, cuyo lanzamiento se remonta hasta 1989, es una de las consolas más emblemáticas de toda la historia. Su impacto fue tan significativo en aquella época que algunos de sus compradores, aunque no lo creas, la siguen usando como su hardware principal. La historia que te contaremos hoy es el mejor ejemplo de que los videojuegos, además de marcar generaciones, pueden ser disfrutados por cualquier persona sin importar su edad.

Una anciana de 95 años de edad, según informa el periódico japonés Asahi Shimbun (vía Sora News 24), era fanática de Tetris; lo disfrutó por varias décadas en su Game Boy original. Kuniko Tsusaka, su hija, explicó que su madre llevaba la consola a todas partes. De hecho, era la tercera que compraba, pues quería mantener viva su experiencia con el popular juego. Desafortunadamente, la portátil se descompuso justo cuando ella había cumplido la edad mencionada.

En la actualidad, reparar la primera Game Boy no es una tarea sencilla. Nintendo dejó de fabricarla en 2003, por lo que cada vez es más complicado encontrar las piezas de reemplazo. ¿La "solución"? Comprar una nueva. El problema, sin embargo, es que en Japón también es una tarea titánica encontrar la portátil nueva sin que tenga un precio desorbitado. Tsusaka cuenta que acudieron a muchas tiendas sin suerte, en todas estaba agotada.

Al aceptar que sería imposible encontrarla, Tsusaka emprendió un último intento con pocas opciones de éxito: contactar el soporte técnico de Nintendo con la esperanza de conseguir una reparación. Curiosamente, no lo hicieron por teléfono o por correo electrónico, sino escribiendo una carta en papel y enviándola por el servicio de correo del país asiático. Una semana después, ocurrió la gran sorpresa.

Nintendo no solo respondió la carta, también les obsequió una Game Boy completamente nueva. La empresa de Kioto les explicó que no podían repararla porque ya no tienen las piezas necesarias. Por fortuna, todavía tenían la portátil en sus bodegas y no tuvieron mayor problema en regalársela. Además, aprovecharon para desearle una larga vida a la jugadora. La madre de Tsusaka vivió hasta los 99 años.