El wombat es un animal muy peculiar, con un aspecto similar al de un peluche gigante y una capacidad de lo más curiosa para defecar heces en forma de cubo. Una especie con unas características tan poco convencionales no podría vivir en otro lugar que no fuera Australia, donde se concentran un gran número de animales extraños, desde el heterogéneo ornitorrinco, hasta el pingüino azul, con su exótico plumaje.

Por desgracia, los recientes incendios han hecho peligrar a muchas de estas especies, poniendo en serio riesgo su existencia en el mundo. Como toda situación de alerta, esta catástrofe ambiental también generó bulos de todo tipo, entre los que se encontraba uno protagonizado por el wombat. Según se llegó a difundir por las redes sociales, estos simpáticos animalillos estaban dejando que otras especies se cobijaran de las llamas en sus madrigueras, salvándoles de una muerte segura. Por desgracia, poco después se supo que esto en realidad no era cierto. Sin embargo, parece ser que sí que tienen piel de súper héroes, pues están ayudando a otros animales a encontrar agua, un bien muy escaso, dada la sequía que ha acompañado y seguido al fuego.

Zahoríes de la naturaleza

El veterinario retirado Ted Finnie comenzó a detectar en su finca algunos agujeros extraños, que habían dejado al descubierto pequeños “manantiales de agua”, que hasta ese momento se encontraban enterrados a gran profundidad.

Extrañado, decidió investigar las grabaciones de las cámaras de seguridad, con el fin de poner cara al zahorí misterioso que había dejado el preciado líquido salir al exterior. Y así fue como encontró a un grupo de wombats utilizando sus poderosas patas para excavar la arena seca por la ausencia de lluvias.

Según ha explicado el hombre a IFLScience, durante los años húmedos el agua llegó al punto en el que ha sucedido todo, pero con la llegada de la sequía, que se ha hecho especialmente intensa en los últimos meses, se secó y la masa de agua más cercana quedó a medio kilómetro de distancia. Esto podría parecer un problema nimio, pero en realidad esta se ha visto también afectada por la situación y apenas tiene agua suficiente para abastecer a los animales que frecuentan la zona.

Por eso, el agujero excavado por los wombats ha sido una bendición para un gran número de especies. En las cámaras de Finnie se puede ver cómo corren a beber de ella desde goannas hasta wallabíes, pasando por emús y también por el propio ganado del dueño de la finca, por supuesto. Los goannas son reptiles carnívoros, del género de los varanos, los wallabíes son mamíferos similares a canguros y los emús las segundas aves más altas del mundo, después del avestruz. Todo tipo de animales se acercaban a este nuevo surtidor de agua, excavado a cuatro metros de profundidad.

Como es lógico, los wombats son buenos, pero no tontos, y no han excavado estos agujeros de forma desinteresada, ya que ellos han sido los primeros en beber de ellos. Aun así, el fenómeno ha llamado la atención de muchos expertos, como la doctora Julie Old, que en declaraciones a ABC de Australia aseguró no haber visto nunca nada igual, no solo por el hecho de que cavaran tan profundo, sino porque parecía ser que sabían perfectamente dónde estaba el agua.

Lo más increíble es que no es un suceso aislado; pues, después de que Finnie diera a conocer lo sucedido en sus tierras, le han contactado para contarle otros dos lugares de Victoria en los que ha ocurrido algo similar. Quizás lo de compartir sus madrigueras hubiera sido aparentemente más heroico, pero esto no se queda atrás. Y lo mejor es que esta vez es verdad.